Alicia y el onírico ajedrez de Carroll llegan al cine (tercera y última parte)

Por Sergio Negri

Volviendo a la línea de tiempo que abandonamos al abordar el caso de Disney, tenemos la muy específica Alice Through the Look Glass, film dirigido en 1927 para Pathé, nombre de varias empresas francesas dedicadas a la industria del cine, por Walter Lang (1896-1972), presentado en los EEUU el 12 de febrero de 1928, un corto de algo más de 15 minutos de duración en el que se advierte plenamente las peripecias de la niña quien, desde el comienzo del relato, interactúa con el rey blanco montado en su caballo, quien le propone un camino al cabo del cual, al arribar al octavo cuadrado, habrá de transformarse en reina, y donde se dará ese extraño de momento “coronación” compartido con las otras dos reinas: la blanca y la roja. Al banquete final asistirán todos los personajes, los del mundo de las cartas (del País de las Maravillas) y los del ajedrez (los de detrás del espejo).

Alice Liddell, la musa inspiradora de Carroll
Alice Through the Looking-Glass, film de 1927

Poco después habrá sendas Alice in Wonderland, en 1931 y 1933 dirigidas, respectivamente, por Bud Pollard (1886-1952) y Norman McLeod (1898-1964). A aquella se la recuerda por el hecho de haber sido la primera adaptación sonora, anticipándose al centenario del nacimiento del escritor (que ocurrirá en 1932), registrándose el importante hecho de que a su festejo asistió Alice Liddell (1852-1934), la otrora niña que inspiró a Carroll para el icónico personaje de ficción. Pero allí el ajedrez está ausente.

Contrariamente, en la de McLeod el juego está muy bien ponderado, en el contexto de un elenco fastuoso con el inglés Cary Grant (1904-1986) y Gary Cooper (1901-1961),  y el protagónico de Charlotte Henry (1914-980).

El ajedrez aparece rápidamente en pantalla, ya en los créditos iniciales del film: a los 51 segundos se presenta, sobre una superficie escaqueada, a la reina blanca y a los  57 al sonriente rey blanco; y luego lo harán el rey y la reina de corazones (del universo de Alicia en el País de las Maravillas), la reina roja y el caballero blanco (que como el monarca de este color ya presentado antes pertenecen al universo de Detrás del espejo, y lo que Alicia encontró allí).

Con las imágenes en escena, ya en el minuto 4 se aprecia un juego de ajedrez en una sala en la que una aburrida Alicia está con su gato y una persona que la cuida, quien no le permite salir ya que está nevando. En el minuto siguiente la niña toma una pieza y comienza a dialogar con ella, para ser reconvenida ya que le dicen que no debe jugar con el ajedrez de su padre. En esa búsqueda de experiencias imagina que hay otra realidad detrás del espejo, el que se encargará de atravesar prontamente, para hallarse un mundo invertido y donde las cosas suceden de forma diversa.

Por ejemplo, sobre el minuto 12 se advierte que las piezas de ajedrez pueden adquirir vida propia y el llanto de una niña (peón real) reclamando por su madre (la reina blanca). Luego Alicia toma al rey y lo une a los otros en una escena delirante que llega al minuto 14, momento en que la niña buscará nuevas experiencias en un film en el que se mezclan ambos emblemáticos relatos de Carroll de los que Alicia fue protagonista.

Pero el ajedrez regresará a la aventura, y fuertemente, en el minuto 45 cuando Alicia, junto a la Reina Roja, ingresa a un predio de la campiña, cuyo piso tiene forma de damero a cuadros blancos y negros, momento en el cual su mentora le expresa: “…la vida es un tablero y tú eres un peón de la Reina”, indicándole que pasará inmediatamente a la cuarta fila. Y allí comenzarán nuevas peripecias que incluirán su encuentro con la Reina Blanca (hacia el minuto 54), con la conocida situación de que a la soberana le saldrá sangre de un dedo antes de pincharse; los encuentros con el rey blanco, con quien choca (minuto 60) y con el caballero de igual color (minuto 61), que será el que le indique a la niña el camino de coronación en reina (lo que sucederá en el minuto 68).

Las otras soberanas, las de color blanco y rojo, y hay que recordar que esa era la antinomia que concibió Carroll, en línea con la tradición de la Edad Media de su primera etapa cuando el juego ingresa a Europa (y no la de blancas y negras consagrada en etapa ulterior), le plantean a Alicia la necesidad de pasar un examen si quiere efectivamente ser considerada reina.

En el respectivo banquete de coronación  (comienza en el minuto 61, ya cerca del cierre del film) se verá a muchos de los personajes sentados a la mesa, entre ellos piezas de ajedrez, evidenciando que, como diría Borges,  “el ajedrez onírico de Carroll”, tuvo plena presencia de comienzo a fin en este fabuloso film.

Alice in Wonderland, film de 1933, en https://archive.org/details/AliceInWonderland1933.

De 1934 es el corto animado Betty in Blunderland, dirigido por el germano-norteamericano Dave Fleischer (1894-1979), inspirado también en Alicia, con la sumamente popular y efectiva Betty Boop, quien es la que tiene aventuras al internarse en un espejo, pero no serán de tono ajedrecístico (salvo por la lejana presencia de un piso con forma de damero).

Betty in Blunderland, cortometraje de 1934

En Francia en 1949 se estrena Alice au pays des merveilles, del director inglés Dallas Bower (1907-1999). Más allá del piso escaqueado de colores blanco y negro de la superficie donde cae Alicia hacia el minuto 15 del film, no existen otras referencias ajedrecísticas. 

Alice au pays des merveilles, film francés de 1949

De ese país, en versión muy libre, y necesariamente oscura teniendo en cuenta el perfil de su talentoso creador, Claude Chabrol (1930-2010), vemos un piso ajedrezado, hacia el minuto 43, en el film Alice ou la derniere fugue que se estrenó en 1977, el que regresará en forma más inquietante sobre el minuto 59 cuando la protagonista pase a un plano que se lo imagina paralelo (¿estará en el limbo?), en donde lo único certero es el piso blanquinegro, por el cual se arrastra, buscando su escapatoria, la que consigue (o al menos eso es lo que ella en principio cree).

Escena de Alice ou la derniere fugue del director galo Claude Chabrol

En la aún URSS, en 1982 se presenta Alisa v Zazerkale, un corto dirigido por el ucraniano Efrem Pruzhanskiy (nacido en 1930), basado en la Alicia que atravesó el espejo (tiene otro trabajo anterior sobre la Alicia en el País de las Maravillas), en donde el ajedrez desde luego es protagonista y tiene permanente presencia en este interesante film de algo más de 30 minutos de duración que sigue muy fielmente la narrativa original del autor inglés.

Alisa v Zazerkale, cortometraje ruso de 1982

No faltarán escenas que incluyan al ajedrez en la película musical y fantástica de origen belga- polaca Alicja de 1982, de Jacek Bromski (nacido en 1946) y Jerzy Gruza (1932-2020), conforme lo que se visualiza sobre el minuto 31, con trampas de los jugadores recíprocas incluidas y una joven que interviene en partida ajena.

La película polaca Alicja de 1982

Y, con mayor propiedad aún, en la producción australiana llevada directamente al vídeo en 1987 Alice Through the Looking Glass dirigida por el esloveno-italiano Andrea Bresciani (1923-2006) y el polaco Richard Slapczynski (nacido en 1936) en la que, desde el minuto 11 del film de animación, se la ve a Alicia comenzar sus aventuras por sobre el tablero de ajedrez natural a escala humana; aquí todo remite al juego, el piso en damero del palacio, el trono con el rey y la reina y el avance de la niña como peón, hasta convertirse en reina (hacia el minuto ¡64!, cuando exige ser coronada tras haber vencido en el juego), con todas las aventuras posibles asociadas en el devenir del relato en una muy fiel recreación del libro original.

Alice Through the Looking Glass, producción australiana de 1987

Las versiones fílmicas de Alicia de Carroll, y su vínculo con el ajedrez, se suceden en todo tiempo y en diversas geografías. Y así seguramente seguirá ocurriendo. Tal el íntimo vínculo del juego con la obra del eterno autor inglés. No es el propósito de este estudio incursionar exhaustivamente en la aparición del ajedrez vinculado al personaje del autor inglés en producciones televisivas.

Baste decir que ese camino es arduo y muy fructífero, yendo desde la Alicia detrás del espejo en producción norteamericana de 1966 dirigida por Alan Handley (1912-1990), y con el actor mexicano Ricardo Montalbán (1920-2009) en el personaje del rey blanco, en donde el juego se lo ve desde el primer instante y tendrá perenne presencia,

Alice Through the Looking Glass, producción norteamericana de 1966

Lo propio sucederá con la versión inglesa de 1973 de la prestigiosa BBC bajo la dirección del escocés James MacTaggart (1928-1974), que termina con un hermoso poema formando un acróstico con las letras del nombre de la musa inspiradora de Carroll: Alice Pleasance Liddell.

Alice Through the Looking Glass, producción de la BBC de Londres de 1973

En esta recorrida digamos por último que el reconocido coreógrafo Emile Ardolino (1943-1993) tuvo el privilegio de dirigir en 1982 nada menos que a Meryl Streep (nacida en 1949) en una comedia musical titulada Alice at the Palace en la que la gran actriz, algo forzadamente, teniendo en cuenta la diferencia de edad, hizo de la niña (¡pero su talento todo lo puede!).

La ganadora de tres Premios Oscars y merecedora de veintiuna nominaciones, bailará y cantará sobre un tablero de ajedrez en el film hacia el minuto 48 (en tren de lucha con otro personaje) y, de nuevo, hacia el minuto 60 (ahora contenta por haber sido investida en calidad de reina). Por supuesto sobre el final (minuto 70), se la verá cuando la coronan, en un espacio siempre con ese piso ajedrezado a grandes cuadros negros y blancos, durmiéndose en el trono y, desde luego, regresando, ya como niña, despertando del sueño, a su realidad cotidiana.

Meryl Sreep como Alicia en producción de 1982

Otra taxonomía que se podría intentar recorrer, es la de relatos fílmicos que, sin ser representaciones directamente vinculadas a la Alicia de Carroll, se inspiraron, en mayor o menor medida, en esa idea de ingresar a un mundo de la imaginación a partir del recurso del uso del espejo.

Y, para dar solo un ejemplo de ese mundo que está aún por descubrir, baste comentar un caso que nos resulta del todo notable. Cuando en en 1957 el gran Marcel Duchamp (1887-1968), junto a su compatriota y gran poeta y escritor Jean Cocteau (1889-1963) y al alemán Hans Richter (1888-1976), presenten en los EE. UU. el film experimental 8 X 8: A Chess Sonata in 8 Movements, con un prodigioso elenco de artistas integrado por el artista local Man Ray (1890-1976) y su compatriota el novelista Paul Bowles (1910-1999), el hombre de la cultura alemán integral Max Ernst (1891-1976) y el compositor musical francés Darius Milhaud (1892-1974), entre otros; desde su propio comienzo se manifiesta que está inspirado en el espejo que a Carroll hace 100 años le sirvió para “estimular la imaginación”.

A manera de cierre:

Alicia, Carroll y el ajedrez en literatura; y también en cine. Podría intentar registrarse, seguramente en forma infructuosa, todas las apariciones de la niña o los personajes que se inspiraron en ella en los respectivos mundos literario y audiovisual. O complementarse la mirada ahondando en lo sucedido en la materia en teatro, televisión, videojuegos, y en cualquier otro lenguaje cultural.

Pero, a la hora de culminar con nuestro trabajo sobre el vínculo de este icónico personaje de Carroll con la cinematografía (en otro trabajo procuramos hacer lo propio en lo que respecta a las letras), abandonemos esas inquietudes de compilación universal que necesariamente son vanas, dada la potencia de un personaje que una y otra vez será registrado desde ámbitos culturales, para quedarnos con aquel concepto claro, simple y esencial de Borges, ese que consagró la existencia de un “ajedrez onírico de Carroll”.

Una idea muy persuasiva que, en una segunda capa de lectura, nos invita a pensar que, detrás del espejo, y con el ajedrez como auxilio, se pueden cumplir todos los sueños y tal vez se puedan sublimar todas las pesadillas. Un espejo que, como el ajedrez, permite abrazar las ideas de infinito y de eternidad. Ese sueño de Alicia, en ese sentido, es la comprobación onírica de que siempre podemos acometer nuevas aventuras y soñar con lo imposible…

©ALS, 2021

Notas relacionadas:

Alicia y el onírico ajedrez de Carroll llegan al cine (primera parte). Por Sergio Negri. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2021/01/08/alicia-y-el-onirico-ajedrez-de-carroll-llegan-al-cine-primera-parte-por-sergio-negri/.

Alicia y el onírico ajedrez de Carroll llegan al cine (segunda parte). Por Sergio Negri. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2021/01/15/alicia-y-el-onirico-ajedrez-de-carroll-llegan-al-cine-segunda-parte-por-sergio-negri/.

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