La postrera anotación del Diario personal de Abelardo Castillo, en la madrugada del 28 de marzo de 2017, fue dedicada a su amado ajedrez

Por Sergio Negri

A Abelardo Castillo le hemos dedicado el pasado 2 de mayo un especial recuerdo al cumplirse ese día cuatro años de su partida. En uno de los trabajos presentados hemos definido al autor como ajedrecista-escritor. Al hacerlo, nos resultó un acto algo temerario ya que, de alguna manera, condicionar el universo de un hombre de letras de sus quilates vinculándolo a otra actividad, por más pasión que le profesara a esta, podía implicar todo un exceso.

Sin embargo, su compañera de vida, la talentosa escritora Sylvia Iparraguirre a modo de consuela dice:

Querido Sergio, ¡muchas gracias! Tanto por tu recuerdo como por las referencias que das de Abelardo y el ajedrez. Y pusiste bien: el ajedrecista escritor”.

Ya Sylvia había constatado que “Si Abelardo amó algo en la vida fue este juego“. Muy amorosamente, define estos cuatro años de ausencia de Abelardo casi como si de un siglo se tratara.

En su memoria ahora aporta un dato que es toda una novedad de altísimo valor histórico, el de la última anotación en el Diario personal de Abelardo Castillo en la madrugada del 28 de marzo de 2017, poco antes de morir y exactamente en la madrugada posterior a la jornada en la que había celebrado su cumpleaños.

“Cuando todos se fueron, me acosté a dormir. Una hora después me desperté de golpe, vine al escritorio y encendí la computadora. En el nivel más alto del programa, jugué una partida de ajedrez. Un Ruy López, defensa Cordel, variante Charousec, que no había mirado en mi vida. En la jugada quinta hice a4 y se armó una especie de tempestad. Cómo, no sé; pero gané por escándalo un final de torres de problema ¡en la jugada 104! (Este programa no abandona nunca, sigue hasta el mate): cosa que ocurrió hace sólo unos momentos. La partida quedó registrada.”

Intento trasladarme a ese mágico momento mentalmente (como si se pudiera, como sí quisiéramos) e imagino que Abelardo, tras festejar con sus seres queridos un momento personalmente grato, al quedar en soledad, frente a la computadora, deseó hacerse a sí mismo el mejor de los regalos. Por eso jugó una partida, tal vez la última de su vida, al menos es la postrera en ser registrada por sí mismo, como indica al final de la entrada.

Imaginando ese escenario, en su momento le expresé a la querida Sylvia lo siguiente:

“Esa partida postrera de Abelardo fue en la madrugada siguiente a la del día en que celebró su aniversario. Imagino que fue un regalo que se hizo Abelardo a sí mismo. Siempre, jugar una partida es abrir un mundo nuevo. Y motivo de celebración. Que haya insumido la desusada cantidad de 104 jugadas (toda una enormidad), agrega un dato interesante: es casi como si se quisiera extender el contrato con la vida, es casi como abrazar el infinito y la eternidad”.

Abelardo Castillo y su ajedrez

2 respuestas a “La postrera anotación del Diario personal de Abelardo Castillo, en la madrugada del 28 de marzo de 2017, fue dedicada a su amado ajedrez

  1. juansmorgado 7 mayo, 2021 / 1:29 pm

    Un texto muy importante para la literatura!!

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