Gideon Ståhlberg, un león sueco en Argentina

Por Peter Holmgren

El artículo original en idioma inglés está en https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2021/05/26/gideon-stahlberg-a-swedish-lion-in-argentina/. La traducción fue hecha por Sergio Negri, con la colaboración de Juan Morgado.

Juan S. Morgado me pidió que escribiera unas palabras sobre Gideon Ståhlberg para publicarlas en la fecha de su muerte, el 26 de mayo. Tras haber estado trabajando en su biografía durante más de cuatro años, lo primero que pensé fue seleccionar un capítulo, pero descubrí que sería demasiado detallado y no daría la visión correcta de la fascinante carrera de Ståhlberg. En cambio, espero que disfruten leyendo sobre algunos aspectos destacados de su carrera.

Cuando Gideon Ståhlberg llegó a Buenos Aires en 1939 a bordo del Piriápolis, el Arca Noé de los ajedrecistas, ya era un gran maestro conocido, pero en proceso de crecimiento. Ståhlberg era ahora el líder indiscutible de la selección sueca, una de las más fuertes del mundo. Lamentablemente, Gösta Stoltz no pudo unirse para viajar a la Argentina y el suplente Nils Bergkvist no era del mismo calibre. Aún así, Suecia terminó en un honorable cuarto lugar.

Gideon Ståhlberg

Ståhlberg no fue un niño maravilloso. Nacido en 1908 en Surte, en las afueras de Gotemburgo, creció en un hogar religioso donde los entretenimientos como los juegos de cartas y de mesa no eran una actividad común. Cuando murió el padre, Gideon comenzó a jugar al ajedrez con su hermano mayor White y en 1923 se unió al club de ajedrez local. Mientras estudiaba en la escuela secundaria, pronto superó a sus compañeros de club y se unió a Majornas SS, uno de los clubes líderes en Gotemburgo. La primera aparición de Ståhlberg en los torneos nacionales de ajedrez fue en 1925. Ascendió de categoría velozmente y ya en su primer año en el grupo de maestros compartió el primer lugar con Gösta Stoltz.

Después de un modesto debut en uno de los torneos individuales en paralelo con la Olimpiada de Londres 1927, fue seleccionado para el equipo sueco el año siguiente en La Haya. Ståhlberg jugó en el tercer tablero y el equipo terminó en el puesto 11 entre 17. En 1929 derrotó a Allan Nilsson en un match, convirtiéndose así en Campeón de Suecia.

Ståhlberg desde 1930 jugó en el primer tablero en las 13 Olimpiadas en las que participó, mas todavía no tenía un nivel internacional real. Fue derrotado mal por Bogoljubow y Spielmann en matches e hizo un resultado mediocre en Swinemünde. Estos contratiempos le hicieron darse cuenta de que tenía que desarrollar un repertorio de aperturas más sólido. El Gambito de la Dama se convirtió a partir de ahora en su arma principal con Blancas y la Defensa Francesa con Negras. En 1932 Ståhlberg se trasladó a Estocolmo donde pudo conocer a los mejores jugadores del país. Dejar su casa también fue un paso decisivo para convertirse en ajedrecista profesional. Una vida intensa comenzó con torneos, periodismo ajedrecístico, giras simultáneas y conferencias una tras otra. La mejora del ajedrez sueco se pudo observar en Folkestone 1933 con el equipo terminando tercero. Complementado por Gösta Danielson, los tres mosqueteros Ståhlberg, Gösta Stoltz y Erik Lundin se desempeñaron aún mejor en Varsovia 1935, solo dejando que EE. UU. quedara por delante de ellos en la tabla de posiciones.

Mientras tanto, el estado del propio Ståhlberg había mejorado mucho con su victoria sobre Aron Nimzowitsch en un match en 1934. Esto le abrió a numerosas invitaciones a torneos y ya ese mismo año fue tildado de gran maestro después de ganar un torneo en Bad Niendorf, Alemania. Otro hito importante es el match empatado por Ståhlberg con Paul Keres en 1938.

Antes de partir hacia Sudamérica, Ståhlberg defendió su campeonato sueco en un torneo, hasta entonces decidido en matches. Lo que sucedió en torno a la Olimpiada de Buenos Aires es, supongo, bien conocido por los lectores de este blog. Si no es así, recomiendo el trabajo ciclópeo sobre el evento de Juan Morgado. La consecuencia para Ståhlberg resultó ser una estancia de nueve años en Argentina.

Una buena razón para permanecer un tiempo en Argentina, además de alejarse de la guerra, fue la organización de un par de torneos fuertes. Cuando uno de ellos, en La Plata, fue cancelado y con la Federación Argentina de Ajedrez (FADA) sufriendo económicamente después de la Olimpiada, era obvio que no habría dinero para más torneos internacionales desde hace bastante tiempo. Como consecuencia, Ståhlberg, al no tener dinero, decidió regresar a Suecia cuando recibió una invitación a un torneo más pequeño en Rosario. ¡Viajó a Rosario para un torneo de una semana pero se quedó más de un año! Aparte de sus deberes de ajedrez en los clubes locales, Ståhlberg utilizó el tiempo para aprender español. En este idioma escribió un libro sobre el Gambito de la Dama y una colección de los mejores juegos de Capablanca.

El gran evento que todos estaban esperando fue finalmente un hecho cuando el casino de Mar del Plata patrocinó y organizó un torneo en 1941 que ahora se convirtió en anual. En su discurso de clausura, Roberto Grau expresó su agradecimiento al ganador del torneo Ståhlberg: “Un hombre que lleva en sus ojos azules la simpatía que se merece su lejana patria ha ganado el concurso. Ha sido ganado por un gran señor del tablero y un gran señor en la vida privada, que nos honra permaneciendo en nuestro país ”.

El principal oponente de Ståhlberg en Argentina, y el único que superó sus resultados, fue Miguel Najdorf. Juntos dominaron la escena del ajedrez, también después de la guerra cuando jugadores fuertes como Laszlo Szabó y Max Euwe visitaron el país. Suecia y Polonia han tenido una relación de amor-odio desde un milenio, y los sentimientos entre Ståhlberg y Najdorf no fueron una excepción.

Uno de los logros más famosos e impresionantes de Ståhlberg en Sudamérica fue la gigantesca exhibición de simultáneas que realizó en el Club Institución Sarmiento, de Santos Lugares, en 1941. Jugó 400 partidas durante 36 horas, ganando 364, perdiendo 22 y empatando 14. Treinta tableros se mantenían constantemente activos y los oponentes eran reemplazados al concluir los juegos, reiterándose este procedimiento hasta el final.

Ståhlberg cruzó los Andes hasta Chile dos veces. En 1946 realizó una gira de tres meses con simultáneas, conferencias, un pequeño torneo en Santiago y un match contra Rodrigo Flores, considerado el mejor jugador del país en ese momento. Regresó a principios de 1947 para jugar en Viña del Mar como preparación para el importante evento de Mar del Plata. Después de la guerra, se pudo invitar a los mejores jugadores europeos y este año participó nada menos que el excampeón mundial Max Euwe. Najdorf ganó, como lo había hecho desde 1942, medio punto por delante de Ståhlberg, mientras que Euwe fue una decepción. Para darle la oportunidad de rehabilitarse, se organizó un torneo de seis rondas a doble ronda. Ståhlberg jugó ahora el mejor ajedrez de su vida y ganó con un estilo superior, pero Euwe volvió a fallar.

Con el título del campeonato mundial vacante después de la muerte de Alekhine en 1946, la FIDE pudo tomar el control. A pesar de muchos buenos argumentos para que Najdorf, y también Ståhlberg, participaran en el torneo decisivo del campeonato mundial, la decisión original de Botvinnik, Smyslov, Keres, Reshevsky y Euwe se mantuvo. La FIDE también definió y otorgó el título de gran maestro. Las primeras nominaciones se presentaron en 1950 con Ståhlberg como una de ellas.

Ståhlberg regresó a Suecia a tiempo para el torneo Interzonal en Saltsjöbaden en 1948. Allí se clasificó para el torneo de Candidatos en Budapest que se jugó con cierto retraso en 1950. Su séptimo lugar en una prueba muy fuerte debe considerarse respetable. Su desempeño en los torneos continuó siendo fuerte, por ejemplo en Trencianske Teplice 1949, Ámsterdam 1950 y Budapest 1952. En la Olimpiada de Helsinki 1952 se destacó en el primer tablero con 11 puntos en 13 juegos, incluida una dramática victoria contra el mal perdedor Reshevsky.

Una nueva carrera como árbitro del campeonato mundial se abrió en 1951 cuando Ståhlberg fue nombrado IA, árbitro internacional. Ser popular y muy respetado en la URSS lo convirtió en una opción fácil para la FIDE en todos los matches desde 1951 hasta 1963, excepto en 1954, cuando coincidió con un torneo en Bucarest, Rumania.

Habiéndose clasificado por segunda vez para el Torneo de Candidatos en 1953, ese resultó ser el último éxito de Ståhlberg en el ciclo del campeonato mundial. Falló en Zürich, quedando a la zaga de la tabla con 3½ puntos. Después de esto, sus resultados variaron mucho. Por ejemplo fracasó completamente en Estocolmo en la Navidad de 1955, pero justo después pudo ganar en Beverwijk. Para celebrar el 50° aniversario de Ståhlberg, se organizó un torneo de grandes maestros más pequeño en Gotemburgo. Fue ganado por Ståhlberg por delante de sus compañeros Flohr y Ragozin. Con el aumento de los problemas de salud, la actividad disminuyó, pero 1964 se convirtió en un año excepcionalmente activo. Una larga gira por Sudáfrica fue seguida por torneos en Israel y Cuba, así como la Olimpiada en Tel Aviv, todos con buenos resultados. Su último torneo internacional fue en Ereván 1965.

Un estilo de vida algo irregular, con obesidad, un corazón debilitado, demasiado alcohol y el descuido de señales de advertencia, derivaron en un infarto y su muerte en Leningrado (San Petersburgo) en 1967. Ståhlberg estaba muy orgulloso de la invitación y cuando Erik Lundin cuando se despidió, le preguntó a Ståhlberg si realmente pensaba que podría enfrentar diecinueve rondas de un torneo difícil y respondió: “Absolutamente, no hay nada malo en mi cabeza”.

Nadie ha dejado su huella en el ajedrez sueco como Gideon Ståhlberg. Es justo decir que él mismo constituye una época. Sus logros competitivos, su prolífica escritura, su compromiso con la organización de ajedrez sueca, su fuerte personalidad y su humor ingenioso e irónico, a veces sarcástico, pueden haber sido superados por alguien en cada caso por separado, pero nunca en su conjunto. Fue dos veces candidato para el Campeonato del Mundo, participó activamente en las discusiones del congreso sueco, “era dueño de la sala” en la que ingresó e hizo muchos discursos y conferencias apreciados. Hizo una gira por Suecia y los países vecinos, pasó nueve años en América del Sur, escribió libros de texto sobre ajedrez, una serie de libros de torneos y sirvió como árbitro en seis partidos de campeonato mundial. Ståhlberg también editó columnas semanales en varios periódicos durante toda su carrera y, a menudo, informaba a diario durante los torneos y el trabajo de arbitraje.

Ståhlberg era más que un jugador de ajedrez, disfrutaba de la amistad de la élite cultural y periodística. Era muy leído y tenía la memoria de un elefante, sin importar si estaba relacionado con las líneas de sucesión, los resultados atléticos olímpicos o las probabilidades en carreras de caballos. Era casi tan fuerte en el bridge como en el ajedrez y en los años 30 y también en Sudamérica compitió al más alto nivel.

En un obituario se escribió: “Gideon Ståhlberg era un genio, pero también era inteligente, lo que no siempre es el caso de los genios del ajedrez”.

Sobre el autor:
Jugar al ajedrez durante los descansos en la escuela secundaria me inspiró a unirme a un club de ajedrez en 1969. Fueron muy buenos tiempos para el ajedrez en Suecia con Ulf Andersson ganando el Campeonato Sueco como el más joven de la historia y el Campeonato Mundial Juvenil que se celebró en Estocolmo con un tal Anatoly Karpov como ganador y Bent Larsen y Boris Spassky de visita. Quedé atrapado en las garras de Caïssa, a pesar de que el amor nunca fue realmente correspondido. Después de un largo descanso cuando una familia en crecimiento y tocar el oboe en orquestas sinfónicas se hicieron cargo, mi interés por el ajedrez se reavivó cuando terminé accidentalmente en una subasta de libros en 1996, que fue el comienzo de una recopilación intensiva de literatura de ajedrez en toda su extensión y formas.  Poco a poco, mi biblioteca ha superado todos los límites y, en los últimos diez años, su información se ha utilizado más para los escritos de historia del ajedrez, mientras que la recopilación es más una actividad secundaria. Mi primer trabajo importante fue una crónica de 500 páginas sobre la Federación de Ajedrez de Estocolmo entre 1911 y 2011. En 2017, coescribí un trabajo similar sobre la Federación Sueca de Ajedrez. El haberme retirado del trabajo en la industria de las telecomunicaciones desde hace cinco años me da tiempo para mantener una columna de historia en Tidskrift para Schack y servir como Secretario en la Academia Sueca de Ajedrez, una organización que tiene como objetivo el apoyo financiero para nuestros jugadores de élite y jóvenes, cuando no estoy investigando y escribiendo sobre Gideon Ståhlberg.
Peter Holmgren

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s