Entrevista a Alejandro Oliva

Publicada en la Revista “Ajedrez social y terapéutico”. Nro. 18, octubre de 2016

¿Nos puedes resumir tus aproximaciones al mundo del ajedrez?

Tuvo que ver con mi padre, con el “boom” Bobby Fischer y con el gran Miguel Najdorf. Él era un aficionado al ajedrez, y me regaló, a mis 8 años, un juego de madera pequeño, que aún conservo, y me enseño a jugar. A su vez, llegaba a nuestra casa todos los días el diario “Clarín” de aquella época, con su columna de ajedrez con la firma de Miguel Najdorf. Yo lo leía siempre. Y en el 71, se juega en Buenos Aires el match Fischer Petrosian, en el Teatro San Martín, ¡y comentado en vivo por el mismísimo Najdorf! Mi papá me llevaba y yo extasiado miraba el mural y me divertía con los dichos y predicciones del “Maestro”. Me regaló mi primer libro de ajedrez: “Fundamentos…” de Capablanca. Y así entre al universo del ajedrez: de la mano de Capablanca, Fischer, Petrosian, Najdorf… pero fundamentalmente de mi padre.

¿Cuándo tomas la decisión de componer música sobre ajedrez y por qué?

Como muchas cosas en la vida, de casualidad, o, mejor dicho, de una casualidad asistida. Hace tiempo, daba yo clases de ajedrez en una escuela de Educación Especial, con un grupo de niños que asistían a clase en forma muy irregular. En fin, yo no les encontraba la vuelta, y se me hacía complicado enseñar el movimiento del peón. Un día se me ocurre que entre todos escribamos las reglas del movimiento del peón, y uno desde el fondo grita: “¡Cuando llega al final el peón puede coronar!”. Esa frase me sonó “musical”. Y así, guitarra en mano, apareció “Bajito y cabezón”. Ese fue el germen de “Tocada Movida”. Nos juntamos con Jorge Caamaño, compañero del Programa de Ajedrez, y luego con otros ajedrecistas músicos, como Maia Acosta. Y ya llevamos diez años tocando en escuelas y distintos espacios culturales, ¡y vamos por el tercer cd!

¿Artista o ajedrecista?

¡Uau! ¡Palabras muy grandes! Así, a simple vista, creo que no encajo en ninguna de las dos. Me encanta jugar al ajedrez, me encanta la música, la literatura; y creo que tengo la capacidad de emocionarme viendo una buena partida, escuchando o tocando música, leyendo o escribiendo. Disfruto mucho con el ajedrez y con el arte. Cuando pienso en ajedrecistas y artistas, me aparecen nombres gigantes, y por supuesto, no me veo al lado de ellos más que como un gran admirador. Me siento más cómodo definiéndome como docente; todo el tiempo estoy pensando una manera de enseñar mejor y de una forma más placentera. Me parece fundamental que el aprendizaje esté impregnado de placer, para no odiar lo que aprendimos. Quizás este sea el motivo por el que me divierta tanto haciendo canciones que hablan del ajedrez.

¿Nos puedes hablar de tu trabajo en cárceles?

Recuerdo una experiencia en particular en una cárcel de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fui  como integrante del programa “Ajedrecear”, de Cultura de la Nación, que coordina Pablo Mocca. Fue una experiencia muy buena y también contradictoria; a los presos se los veía muy entusiasmados, pero a la vez recelosos. Se estarían preguntando “¿Qué hacen estos tipos viniendo a meterse acá adentro a enseñarnos ajedrez y a jugar con nosotros?” Hasta uno me pidió permiso para comerme una pieza. Después cantamos canciones de ajedrez y otras “que sepamos todos”. Creo que el tema cárceles es un tema no asumido; es como si los presos no pertenecieran a la sociedad, entonces no nos importan. Creo que el ajedrez es un excelente medio para asumir lo que uno hace, darse tiempo para tomar una decisión, y corregir errores.

Los que tenemos la suerte de compartir contigo conferencias gracias la Fundación Kasparov, siempre comprobamos lo bien que acepta el público de esos grandes foros tus canciones. ¿Funciona igual con otros aforos más pequeños, cómo reacciona el público?

La verdad es que nosotros con la banda Tocada Movida tocamos todas las semanas para alrededor de 400 chicos, que previamente, en el marco de estos encuentros, jugaron ajedrez o juegos derivados del ajedrez. Luego, hacemos el recital para todos. En la banda somos cuatro, batería, teclados, guitarras y voces, y realmente la acogida es fantástica. Los alumnos, docentes y padres, cuando los hay, terminan bailando y cantando las canciones. Es una verdadera fiesta del ajedrez. Al final muchas veces terminamos preguntando “¿Quién dijo que el ajedrez es aburrido?”. Y a esas alturas, es una pregunta retórica. Ustedes en las conferencias ven la versión mínima del grupo: uno solo, ¡y para colmo soy yo! Estaría buenísimo ir alguna vez con toda la banda a las conferencias. Ya veremos…

Una pregunta dirigida ahora al artista… ¿Cuál es la pieza que te inspira más para componer o para escribir sobre ella, y por qué?

La pieza que más me gusta, y es la que siempre más me gustó es, sin dudas, el caballo. ¿Por qué? Es difícil explicar un gusto. ¿Por qué me gusta tanto el jamón ibérico? De todas formas voy a intentar algunos argumentos. La pieza, estéticamente es hermosa. Por más que en otros idiomas se refiera más al jinete que al animal (por ejemplo en inglés “Knight”, caballero), en castellano es caballo, y la pieza es representada universalmente con la cabeza del caballo; y para mi, de chico, representaba al reino animal dentro del tablero. Además es la única que salta, a la única que no le pueden tapar un jaque, la que está obligada a cambiar de color de casillero en cada movimiento, la más efectiva y disimulada para realizar un ataque doble. En fin, le hemos dedicado dos canciones: “Los caballos” y ”Caballo negro, caballo blanco”.

Tú imprimes mucho humor a todo lo que haces, y el ajedrez no se escapa a ello. ¿Qué les dirías a quienes piensan que el ajedrez y los ajedrecistas son muy serios?

Creo que habría que separar seriedad con tomarse las cosas en serio. Para los niños jugar es cosa seria. Es verdad que uno puede disfrutar de la música, o de un cuadro de Picasso, sin tener la menor idea de teoría musical o de las reglas del cubismo; en cambio no se puede apreciar la belleza, por ejemplo, de la 6ta partida de Fischer–Spasky si no sabemos ni mover las piezas y conocimientos mínimos del juego. Pero yendo de lleno a la pregunta, creo que los que opinan que el ajedrez es “serio”, o aburrido, quizás no lo hayan jugado nunca. Yo los invitaría a que asomen la nariz en el mundo del ajedrez. Quizás al rato se estén haciendo la misma pregunta retórica; “¿Quién dijo que el ajedrez es aburrido?”

¿Qué crees que le puede llamar la atención del ajedrez a un chico o una chica de un barrio marginal?

Hay preconceptos muy enraizados respecto a los barrios marginales: a los varones sólo les gusta el futbol, y las chicas están para las tareas del hogar. Y muchas veces no se les ofrece nada porque no va a funcionar. Es la crónica de un fracaso anunciado. Es nuestra obligación mostrarles otras opciones, y en última instancia, que sean ellos quienes elijan, no nosotros anticipadamente por ellos. Respecto del ajedrez, la realidad es que con sólo poner tableros y armar las piezas, los chicos y chicas se acercan, con curiosidad, a ver qué es. No sé, supongo que el tablero, la forma de las piezas, la historia y lo que han oído hablar del juego, que mover las piezas y el reglamento no es tan difícil. La cuestión, es que al tiempo muchos de ellos están jugando, y ya tiene un  idioma más para relacionarse con otros…

Como conclusión…

Al poco tiempo de que me regalaran mi primer juego de ajedrez, mi perro se comió una torre negra. Se la comió en forma literal. Mi juego tenía ahora 31 piezas. ¿Qué hacer? Tomé un trozo de palo de escoba, lo recorté con el serrucho, le puse un tornillo de cada lado y con el taladro eléctrico de mi papá improvisé un torno. Con una escofina fui moldeando la madera hasta que apareció de a poco una torre. La pinté, y quedó tan bien, que para saber si era la original o no, había que compararla con dos, ya que con una no se podía distinguir de la original. Con este pequeño suceso, se dio por terminada mi incursión en la carpintería, pero ya no dejé de jugar al ajedrez.

Sobre Alejandro Oliva:
Cantante, músico, compositor, director de teatro, actor, dramaturgo y profesor de ajedrez. 
Fue Coordinador Pedagógico en el Programa de Ajedrez Escolar, dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Coordinador del Área Docente de las Diplomaturas en Aspectos Socioculturales y Educativos del Ajedrez, en la Universidad Nacional de San Martín y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina.
Fundador, compositor e integrante del grupo musical “Tocada Movida” – música con temática de ajedrez, con cuatro discos editados.
Autor de libro “Tocada Movida, Relatos de Música y Ajedrez”, editado en Argentina editado por “Ventajedrez” y en España editado por EducaChess. Co- autor del libro “Historia de dos colores”, en preparación, editado por EducaChess.
Disertante y docente estable de la Fundación Kaspárov para Iberoamérica y en distintos congresos de ajedrez y pedagogía de Latinoamérica y España.
Bajista y cantante en “La Chalupa Orquesta” y en “Azul de Prusia”.


Antecedentes de Tocada Movida: "Un viaje de Música y Ajedrez"

Algo muy común en una partida de ajedrez, cuando tocás una pieza y la soltás porque te arrepentiste y querés mover otra, es que tu adversario te diga: “tocada, movida: si tocaste una pieza, ¡la tenés que mover!”.

También cuando hacemos música, “tocamos”, y cuando tocamos, se arma una “movida”. Nosotros somos profesores de ajedrez que hacemos música, y músicos que nos encanta jugar al ajedrez. Así, de a poco fuimos creando canciones temáticas vinculadas a este fascinante juego: movimiento de las piezas, jugadas típicas, biografías de ajedrecistas que hicieron historia, leyendas sobre el origen del juego y muchas otras cuestiones del apasionante entorno del ajedrez. Así surgió TOCADA MOVIDA, una banda que hace canciones jugando con el ajedrez.

La banda se formó en 2008. Tenemos 4 cuatro cd’s, “Tocada Movida”. En2012, salió segundo CD, “Peón Aislado”. En 2028 salió nuestro tercer CD “El Rey nunca se come”. En 2020 salió nuestro cuarto trabajo “Tocada Movida para los más chicos”.

Musicalmente, la formación de la banda es: guitarra, bajo eléctrico, teclados, batería y voces. Ocasionalmente se incorporan contrabajo, ukelele, percusión, flautas, gaita y voces. Abarcamos variados estilos musicales: rock, funk, tango, milonga, chacarera, chamamé, boleros, pop, coplas y mariachi, entre otros.

Durante nuestra trayectoria tocamos regularmente en Escuelas Públicas de Nivel Inicial y Nivel Primario dependientes del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y participamos de distintos encuentros de los Ministerios de Cultura y Educación a nivel Nacional. También participamos en eventos de ámbitos privados, Clubes y Asociaciones de Ajedrez. Las giras nos permitieron llevar nuestra música por distintas provincias del país, también por Uruguay, México, Panamá y España.

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