Tal, letón y letal excampeón del mundo

Por Sergio Negri

“Kas to teica, tas meloja, Ka saulīte nakti guļ ; Vai saulīte tur uzlēca, Kur vakaru norietēj’?”

“¿Quien dijo eso, mintió, que el Sol se acuesta por la noche; ¿El Sol se levanta? ¿Dónde se acostó ayer?”

(Una daina, corta poesía letona transmitidas en forma oral inter-generacionalmente las que, desde 2001, forman parte de la Memoria del Mundo de la UNESCO)

A todo joven, en la época de los sueños más que en la de la exactitud, al introducirse en el mundo del ajedrez, y al observarse particularmente a  figuras relativamente contemporáneas, la primera que sin dudas merece admiración, por su aguerrido estilo de juego, por la fuerza impiadosa de su táctica, por la magia de sus combinaciones, por su letalidad, es la del letón Mijaíl Tal, a quien se apodaba con el diminutivo de su nombre Misha y, también, teniendo en consideración sus creaciones fantásticas sobre el tablero, como el Mago de Riga.

El nombre real del octavo campeón mundial de ajedrez de la historia, en idioma letón, era Mihails Tāls. Reinó poco tiempo, apenas por un año y cinco días, incluso seis menos que Vasili Smyslov, por lo que en rigor fue el campeón mundial de mandato más corto pero, de todos modos, dejó una huella indeleble. Para Gary Kaspárov fue la figura más brillante de la historia por su estilo de juego, a quien únicamente podría llegar a empardar el norteamericano Paul Morphy y su deslumbrante experiencia europea de mediados de siglo XIX.

Hay mucho de romántico en una persona que llegó a ser el mejor de todos a una edad temprana (el más joven hasta entonces, luego le quitaría ese mérito el propio Kaspárov), quien perdió rápidamente la corona ante la inmediata recuperación de un veterano Mijaíl Botvínnik, a quien se lo consideraba un patriarca.

El letón nunca volvió a esas cumbres, pese a siempre merodearlas, en lo que quizás mucho influyó un estado de salud demasiado rápidamente deteriorado, producto de problemas orgánicos y de algunos excesos en materia de tabaquismo, alcohol y morfina, aunque a esta recurrió no por razones de experimentación o de recreación o de vicio, sino para calmar por los grandes dolores que sufría por sus proverbiales problemas físicos-

Se dice que, cuando la URSS promovió una campaña contra la bebida, el ajedrecista, en tono muy sardónico, no tuvo ninguna duda: “¿El Estado contra el vodka? Pues yo me pongo del lado del vodka”. También se sabe que, cuando le consultaron sobre si era “morfinómano”, respondió que no, que era ”chigorinónomo”, un elegante y distractivo juego de palabras aludiendo al nombre de dos grandes ajedrecistas: Morphy y el ruso Mijaíl Chigorin.

Su primera esposa fue Sally Landau (nacida en 1938), una popular actriz y cantante con quien se unió en matrimonio en 1959, viviendo desde entonces en Riga, la capital de Letonia, fruto de cuya relación tendrán un hijo, de nombre Gera. Se divorciarán en 1970, aunque mantuvieron la relación de amistad hasta la propia muerte de Tal.

Tal con su primera esposa e hijo

Es que el ajedrecista fue un donjuán empedernido, quizás un reflejo especular de cierto mefistofelismo que le era tan característico dentro del tablero. Tenía una doble relación amorosa, que era pública y notoria, con otra actriz que vivía en Moscú: cuando en 1964 es convocado por el Comité Central para que diera explicaciones sobre una conducta que se consideraba indecorosa, siendo que era una personalidad pública, le replicará a los funcionarios que lo interrogaban que ese era un asunto suyo.

Ese episodio puso en tela de juicio su intervención en el Torneo Interzonal de Ámsterdam de ese año. Para que se le permitiera esa presencia, su comprensiva esposa debió enviar una carta diciendo que era ella la infiel (cosa que no sería real), en una prueba de amor que sólo una personalidad magnética como la de su esposo podía llegar a provocar. Pero, como ello no fue suficiente, redoblaron la apuesta con el ardid de que la mujer le pedía el divorcio, el que retiró una vez que Tal participó de una competencia en la que tendría, por otra parte, un resultado excelente.

Tal, Sally Landau, la madre de aquel (Ida Grigorievna) y su tío (a quien se llegó, aunque fuera desmentido, atribuir la paternidad del futuro campeón)

Se conoce un diálogo entre los cónyuges que es tan sugestivo como, bajo una lectura entre líneas, premonitorio: Tal expresó:

Te enseñaré ajedrez“; Sally: “¡Pero no sabré cómo jugar contigo!”; Tal: “¡Te mostraré cómo ganar!”: Sally: “¿Alguien sabe quién gana y quién pierde en el juego del amor?”.[1]

Tal, Sally, el amor y el ajedrez

Habrá un segundo matrimonio, tras el respectivo divorcio con su pareja anterior, en esta oportunidad con Angelina (Gelya) Petukhov, quien trabajaba en la revista de ajedrez de Riga, con la que convivirá durante veintidós años y con quien tendrá una hija, de nombre Zhanna.

Tal con su segunda esposa e hija

Con todo luego se separarán, y aparecerá Marina Filatova, quien se unirá a Tal desde que se conocieron en 1983 en San Petersburgo (Leningrado), cuando él tenía 46 años y ella veinte menos. La joven será la pareja definitiva del seductor y voluble, desde la perspectiva amorosa, ajedrecista, hasta el fin de sus días.

Sobre sus excesos, se recuerda cuando, en la Olimpíada de La Habana en 1966, fue a jugar con la cabeza vendada (tras perderse cuatro rondas), la que era objeto de curación por un botellazo recibido en una reyerta en un cabaret de la ciudad caribeña. Esa cicatriz lo acompañará a Tal por toda su existencia.

Asimismo, desde un punto de vista corporal, siempre fue visible un defecto físico muy notable que le fue congénito: la mano derecha era una suerte de garra de sólo tres dedos muy gruesos, en el que sólo el pulgar estaba separado (el índice y el mayor, por un lado; y el anular y el meñique, por el otro, estaban unidos); es el fenómeno médico denominado ectrodactilia (o más popularmente mano dividida). Con la izquierda solía mover las piezas en el tablero; con la otra usualmente tenía un cigarrillo cumpliendo con el rito de una de sus adicciones.

Esa deformación, no obstante, nunca le impidió tocar el piano, siendo Chopin, Chaikovski y Rajmáninov sus compositores favoritos. Seguramente tuvo sus buenas tenidas con su mejor maestro en el juego, y aún mayor confidente y protector, su compatriota Alexander Koblencs (1916-1993) quien, además de ajedrecista, era cantante de ópera. Este, que era veinte años mayor, se ligó a Tal en 1949, y fue quien lo forjó para que el alumno llegara a ser el gran jugador que sería. Ambos eran judíos (la madre y las hermanas del maestro perecieron durante la ocupación nazi) y se consideraban más europeos que rusos. Congeniaron desde siempre, en múltiples aspectos de la vida, con eje central en el ajedrez, siendo ambos de un estilo de juego romántico.

La cultura siempre le fue cercana a Tal. En 1958 se licenció en literatura rusa con una tesina sobre la sátira en Las doce sillas, un clásico de la novela satírica soviética; a partir de ello ejercerá de maestro, por un poco tiempo, siendo un veinteañero.

Su personalidad era cálida y, quienes lo conocieron, reconocen en ella la ausencia absoluta de malicia.

Al envejecer, quiso acompañar su notoria calvicie, enmarcada en un rostro de cejas profusas y sonrisa de niño endemoniado, dejando que todo lo que le quedaba de la perdida melena se ubicara sobre ambas sienes, dando la impresión de estar incurso en una lucha consigo mismo entre la etapa de juventud y la inevitable del ocaso.

Una vida intensa, por demás, haría eclosión por el lado de los riñones: en 1969 le habrán de extirpar uno de ellos en un hospital de la ciudad de Tifilis. Los daños a un cuerpo maltrecho (a lo largo de su vida tuvo doce operaciones, empezando por una de apendicitis), derivarán en una hemorragia de esófago, provocándole una muerte seguramente dolorosa desde lo personal, y lo propio para tantos admiradores que hubieran querido que Tal siguiera brindando sus bellas exhibiciones frente a los tableros de cualquier parte del mundo.

Tal, quien siempre consideró al ajedrez más un arte que una ciencia, un mes antes de morir, venció a Kaspárov en el torneo de ajedrez relámpago de Moscú. Ese fue el último legado de un hombre que tanto le diera al juego y en cuyo homenaje se desarrolla desde 2006, en Moscú, un Memorial que conmemora la figura de quien se despidió de la vida a los 55 años de edad, habiendo sido enterrado en el cementerio judío de Riga.

En ajedrez fue, en efecto, todo un artista (le importaba más la belleza que la precisión) y no un científico (como era la cualidad principal de los connotados representantes de la escuela soviética, comenzando por Botvínnik, siguiendo por Smyslov y tantos otros). Lo suyo era la táctica y no la estrategia. Lo fulgurante y no lo opaco. La pasión y no la calma. La poesía y no la cibernética. La improvisación y lo impredecible, por encima del estudio y la certeza. La tormenta y no la calma. La intuición y no el cálculo.

Para un hombre que siempre tuvo una salud tan delicada es interesante reconocer que, a su juicio, el juego era comparable con una enfermedad, describiendo que una primera aproximación a él era como un virus que se introducía en el cuerpo de una persona sana, infectándola de ajedrez. Y sólo quienes eran inmunes a su práctica no llegarían a caer en sus redes.

Escribirá varios libros de partidas que serán muy bien recibidos. Particularmente se aprecia su obra autobiográfica, The Life and Games of Mikhail Tal, conforme su título en inglés, que vio la luz en 1976, en la que se incluyen un centenar de sus mejores producciones frente al tablero. Asimismo, fue editor de Šahs, la revista de ajedrez de Letonia, desde 1960 a 1970.

Tal en el Interzonal de 1964

Mihails Tāls nació el 9 de noviembre de 1936 en el seno de una familia judía, siendo sus progenitores primos. Aprendió a leer apenas con tres años y, a los siete, al verlo jugar a su padre,[2] Nehemiah Tal, un ajedrecista que era de primera categoría y médico (neurólogo), profesión que también tuvieron el abuelo paterno y Yakov, el hermano mayor del futuro campeón mundial.

De niño fue protagonista de un hecho muy peligroso: los nazis invadieron Letonia en 1941, por lo que la familia, con integrantes que hablaban perfectamente alemán, pese a lo cual no se sentían protegidos por su condición de judíos. Por lo que optan por emigrar, eligiendo como destino Siberia. Pero estando en ruta, su tren fue bombardeado; su padre atendió a las víctimas y su madre protegió al niño a manera de escudo. En esas condiciones se quedaron en la ciudad de Yurla, una localidad rural cerca de los Urales, regresando a Riga en 1944, cuando los soviéticos desplazan a los germanos de territorio letón.

Con nueve años de edad, Tal irá a la Escuela de Pioneros de Riga, una de las vías más directas para todo entusiasta de imbuirse en el mundo escaqueado en la experiencia soviética en todo tiempo y lugar. Allí fue su primer maestro Jānis Krūzkops (1912-1960) quien, por pocos días, no llegará ver a su alumno convertirse en campeón mundial, ya que falleció en febrero, poco antes de la consagración de aquel.

El niño no fue especialmente precoz en ajedrez aunque, poco a poco, iría mejorando su desempeño frente a los tablero. Paralelamente, en otros campos ya insinuaría su genio: a los quince años ingresa a la Facultad, en estudios que siempre se le facilitaron, y lo propio sucedió en el juego, por su prodigiosa memoria.

Su debut en un torneo de relevancia fue el campeonato juvenil de Letonia en 1949 para, dos años más tarde, igualar con otros tres ajedrecistas la undécima colocación en el octavo torneo de esa Nación.

En 1953 gana su primera competencia nacional de ese país báltico (integrante de la URSS). Debuta entonces jugando contra un gran maestro para, seis años más tarde, ya ser campeón del mundo. Su progreso fue extraordinario registrando los siguientes hitos iniciales:

  • Ganó la semifinal del campeonato de la URSS individual en Riga en 1955
  • En 1956 empató el quinto lugar en el 23er. campeonato soviético, quedando a un punto de Boris Spaski, Mark Taimánov y Yuri Averbaj, en Leningrado
  • En noviembre de 1956 igualó la quinta colocación en la semifinal del campeonato soviético disputada en Tiflis, quedando a tres puntos del ganador, el local Tigrán Petrosián

En los próximos dos años se dio su momento consagratorio. En 1957, en Moscú se consagra campeón de la URSS, delante de Paul Keres y David Bronstein.  Con veinte años de edad, fue el que más joven obtiene esa preciada corona, al menos hasta entonces. Y obtiene por ende el título de Gran Maestro Internacional de parte de la FIDE, en forma excepcional, sin reunir los requisitos formales exigidos habitualmente para ello.

En 1958, ahora en su Riga natal, se impuso en la misma prueba, con 12½ en 18, adelantándose esta vez a Petrosián y a Bronstein. Como esta última competencia ofició de Zonal de la FIDE, se clasificó por ende para la siguiente instancia rumbo a la corona del mundo.

En la ciudad eslovena de Portorož, entre el 5 de agosto y el 12 de septiembre  de 1958, se impondrá en el Interzonal, sacándole la mínima ventaja al local Svetozar Gligorić, quedando más atrás Petrosián, los algo sorprendentes Pal Benko y Friðrik Ólaffson, el aún niño Bobby Fischer y el ya más consolidado Bronstein.

La fase siguiente, la definitiva para hallar al retador, se hizo también en la entonces Yugoslavia, en las ciudades de Bled, Zagreb y Belgrado, entre el 7 de septiembre y el 29 de octubre de 1959, ratificando su actuación anterior, se impone en el Torneo de Candidatos, un octogonal en el que los rivales se enfrentaban en cuatro oportunidades, en el que Keres quedó segundo, a un punto y medio (pese a ganarle 3 a 1 el duelo al letón); Petrosián tercero, algo alejado; el ex campeón del mundo Vasili Smyslov cuarto, y con Fischer que debió conformarse con el quinto puesto. Al norteamericano Tal le infringió un duro 4 a 0, que fue determinante para que este prevaleciera respecto del estonio, quien siguió haciendo méritos para ser considerado una suerte de campeón mundial sin corona.

Previamente, a inicios de ese 1959, Tal había quedado en el segundo puesto, compartido con Spaski, ambos a un punto de Petrosián, el campeón, en el torneo nacional soviético. Y entre los meses de mayo y junio, Tal también se había consagrado en el fuerte torneo de Zúrich, donde se impuso por la mínima expresión respecto de un encendido Gligorić, siendo terceros allí Fischer y Keres; y, a fines de año, cuando Spaski gana una competencia en Riga, Tal ocupa la cuarta posición.

El joven Tal (23 años) y el veterano de mil batallas Mijaíl Botvínnik, se enfrentan por el cetro que sostenía en su testa este, en Moscú, entre el 15 de marzo y el 17 de mayo de 1960, alcanzando aquel la gloria al batir claramente a su rival por 12½ a 8½.

Antes de eso, había tenido un único match en su vida, de tono absolutamente menor, el que se había dado en 1954 en Riga ante un jugador local, por el título de maestro soviético. En sólo seis años pasó de obtener esa condición a la de campeón del mundo en un salto indudablemente espectacular.

El encuentro por la corona comienza con un triunfo para el desafiante quien, hacia la séptima partida, tenía una ventaja de tres puntos. Particularmente importante fue el sexto encuentro, en el que Tal despliega toda su magia para, con negras, derrotar al campeón quien, molesto por las expresiones de admiración de los espectadores ante el deslumbrante juego del desafiante, exige que la partida sea trasladada a un ámbito cerrado.

Luego sobrevendrá un repunte de Botvínnik, que se impone en dos juegos consecutivos, pero trascartón el letón estirará las diferencias y, al cabo de todo, obtendrá seis triunfos, sufrirá esos dos únicos reveses, y acordarán trece tablas, por lo que se consagra sin necesidad de que se disputen las tres últimas partidas de las veinticuatro convenidas.

Tal vs Botvínnik en 1960

Poco después, entre los meses de octubre y noviembre, Tal encabezará el elenco olímpico de la URSS en Lepizig, desplazando a Botvínnik al segundo tablero, habiéndose de coronar el letón por segunda vez como campeón (la primera había sido en Múnich en 1958, cuando sólo fue primer suplente, y consigue el mejor resultado general entre todos los participantes). En este triunfal 1960 se dará una dura derrota en la última rueda ante el inglés Jonathan Penrose, la única de todo un rutilante elenco en el que, el último eslabón, le correspondía nada menos que a Petrosián.

Tal tuvo ocho participaciones olímpicas: además de las indicadas, en Varna´62 (cuando es descendido brutalmente a la posición de segundo reservista); en la ya comentada de La Habana´66 (tercer tablero); en Skopie´72 (cuarto tablero);  en Niza´74 (fue reservista); en La Valeta´80 (tercer tablero) y en Lucerna´82 (reservista).

En todos los casos fue parte de la medalla de oro colectiva de la URSS, y tuvo oro individual en su respectiva ubicación, a excepción de lo acontecido en Leipzig y en su despedida de esta clase de pruebas, en las que registró una performance de 81.2% (65 triunfos; 34 empates, apenas 2 derrotas). Además de lo sucedido en 1958, también en 1966 y en 1972 fue, el suyo, el mejor de los resultados obtenidos por los representantes olímpicos de todos los países intervinientes.

Como campeón mundial Tal se impuso a fin de año, y comienzos de 1961, de un torneo en Estocolmo pero, la corona, le duró poco, ya que Botvínnik, quien tenía ese controvertido derecho a desafiar de inmediato a quien lo hubiera desplazado de la principal poltrona mundial, tal como había hecho antes contra Smyslov, evidenciando su capacidad de recuperación y aplicando toda la fuerza de su cientificismo para desentrañar las debilidades de cada oponente, ahora se deshace del campeón en la revancha, al ganarle por 13 a 8, lo que aconteció en Moscú, del 23 de marzo al 20 de mayo de 1961.

En ese marco el patriarca obtuvo diez triunfos, experimentó cinco caídas y concretándose apenas seis empates, en un match que se decidió cuando promediaba su transcurso, momento en el que Botvínnik obtiene cinco triunfos en siete partidas. En su transcurso Tal sufrió de severas nefropatías (aunque no se excusó en ellas a la hora de reconocer el triunfo de su rival), las que pudieron haber influido, sino en el desenlace, al menos en la claridad de la diferencia alcanzada por el antiguo y ahora renovado campeón.

Tal y Botvínnik en 1961

En ese 1961 en que había dejado de ser titular del mundo Tal, entre los meses de septiembre y octubre, obtendrá el importante torneo de Bled, en el que si bien pierde con Fischer (quien permanecerá invicto en la prueba), logrará aventajarlo por un punto, quedando más atrás Petrosián, Keres y Gligorić, entre otras grandes figuras del momento.

Ese año hubo dos campeonatos soviéticos; en el segundo, disputado en Bakú entre noviembre y diciembre, Tal será cuarto en forma compartida, detrás de Spaski (el campeón), Lev Polugayevski y Bronstein.

La salud delicada del excampeón le empezará a jugar una mala pasada  siendo lo peor, en la especie, el hecho de que deberá retirarse del Torneo de Candidatos de Curazao, entre el 2 de mayo y el 26 de junio de 1962, en el que se impondrá ajustadamente Petrosián, respecto de Keres y Yefim Géler, viéndose a Fischer arribar al cuarto lugar y con un Tal que se ubicará empatando la penúltima y la última posición (entre ocho participantes). En esta prueba el letón pierde siete partidas sin jugar ante su temprano retiro de la competencia.

Tres meses antes de esa participación, había sido operado del riñón, una de las tantas intervenciones que habrá de hacérsele a ese órgano a lo largo de su vida. A fin de año, no obstante insinúa cierta recuperación, cuando es segundo, junto a  Taimánov, y detrás de Korchnói, en el campeonato soviético.

Tal y su magnética mirada

Por lo pronto, y más allá de que sus participaciones en torneos siempre fueron esperadas y, habitualmente, generaban excepcionales resultados,  no podrá volver a disputar con pretensiones ciertas por el título mundial.

En 1963 queda a medio punto, empatando el segundo lugar, en el torneo de La Habana, en el que se impone también Korchnói; y es escolta, en solitario en Moscú, detrás de Smyslov.

El año de 1964 será espectacular: vencerá en Hastings (comenzó en los últimos días del año anterior), invicto, y en Reikiavic (doce triunfos y un empate), en ambos casos delante de Gligorić; en el Interzonal de Ámsterdam, entre el 20 de mayo y el 21 de junio, comparte el liderazgo con Bent Larsen, Spaski y Smyslov, siempre imbatido, por lo que se clasifica para los matches por el nuevo ciclo mundial; en Kislovodsk, siendo seguido por Leonid Stein; y es tercero en el campeonato soviético, detrás de Korchnói y Bronstein, en Kiev, el que finalizó a comienzos de 1965, año en el que sólo volverá a competir en una oportunidad, clasificándose campeón de Letonia.

Rumbo a la corona, alguna vez sostenida en su cabeza, en 1965 se impone en cuartos de final a Portisch por 5½ a 2½ entre los meses de junio y julio; luego a Larsen en semifinales, entre julio y agosto, por 5½ a 4½ (estuvo Tal dos veces en desventaja, decidiendo el encuentro en su favor en el último cotejo), en ambos casos en Bled; para caer en la instancia final ante Spaski, en Tifilis, por 7 a 4, en el mes de noviembre, instancia que se presentaba equilibrada hasta que, el perdidoso, cae derrotado en los tres últimos encuentros en forma consecutiva.

En 1966, además de su presencia en la Olimpíada de La Habana, donde hizo doce puntos en trece, ganó el torneo de Sarajevo, junto a Dragoljub Čirić; tiene una actuación discreta en Kislovodsk, pero se recupera en Palma de Mallorca donde, en forma invicta, se impone delante del local Arturo Pomar.

En 1967 repite como campeón soviético, entre el 7 y el 26 de diciembre, al compartir el cetro en Járkov con Polugayevski; ese año había compartido la condición de escolta en Moscú, detrás de Stein.

En 1968, como finalista del ciclo anterior, accederá a los matches en pos del título. En cuartos de final enfrenta a Gligorić en Belgrado, a quien derrota por 5½ a 3½ entre abril y mayo; pero sucumbe en Moscú en semifinales frente a Korchnói, muy ajustadamente, por 5½ a 4½, entre junio y julio. Luego, por el tercer puesto de esa competencia, para determinar quién avanzará directamente al próximo Interzonal, perderá el encuentro con Larsen en Eersel, por 5½ a 2½, a inicios de 1969, año en que habrá de tener un resultado discreto en el campeonato soviético que se hizo en Tifilis en prueba que finalizará a comienzos del próximo.

Ya en 1970, en el resonante match que jugó la URSS contra el Resto del Mundo en la ciudad de Belgrado, Tal será noveno tablero, en el que empatará en dos con el argentino Miguel Najdorf. Allí se disputó el considerado torneo bajo la modalidad de ajedrez rápido más importante de la historia, al menos del siglo XX, lo que aconteció el 8 de abril de 1970. El vencedor fue Fischer (con impresionantes diecinueve puntos sobre veintidós), apareciendo como escolta Tal (a cuatro puntos y medio), relegando a posiciones inferiores a Korchnói, Petrosián y Bronstein.

En 1971 vencerá en Tallin, junto a Keres; compartirá con este el segundo puesto en Parnu, detrás de Stein y delante de Bronstein, y será segundo en el campeonato soviético, a la par de Smyslov, detrás de Vladímir Savon. En el fortísimo Memorial Alekhine en Moscú, con triunfos de Kárpov y Stein, Tal empatará el sexto lugar con Spaski.

Un tiempo particularmente notable fue su racha de 83 partidas consecutivas sin ser derrotado entre los años 1972 y 1973, habiendo quedado imbatido en la Olimpíada de Skopie y ganado, en ese ínterin, cinco torneos consecutivos, incluyendo el 40° campeonato soviético (y a lo largo de su carrera se impondría en esa prueba seis veces, siendo superado, y únicamente por una, por Botvínnik) disputado en Bakú del 16 de noviembre al 19 de diciembre de 1972.

Allí tuvo nueve triunfos y doce empates, aventajando a Vladímir Tukmakov, Gennady Kuzmin y Savon, y el de Tallin, entre febrero y marzo de 1973, delante de Polugayevski, Spaski, Bronstein y otras figuras. En esas condiciones, fue decepcionante su papel en el Torneo Interzonal de Leningrado, disputado en el mes de junio de 1973, que fuera ganado por Víktor Korchnói y Anatoli Kárpov, donde Tal se ubicó octavo entre dieciocho participantes. Pero se recupera al ganar la competencia de Sochi, delante de Spaski.

En 1974 termina compartiendo la punta en Hastings (que como es usual comienza a fines del año anterior), con otros tres ajedrecistas, y gana en solitario otros torneos internacionales en distintos puntos de Europa. Además, entre los meses de noviembre y diciembre, vuelve a compartir la punta del máximo torneo de su país, en este caso con Aleksandr Beliavski.

Al año siguiente no registra victoria alguna en competiciones, siendo importantes sus segundos puestos, compartidos, detrás de Ljubomir Ljubojević, en Las Palmas, y de Petrosián (de quien apenas lo separa medio punto), en el campeonato soviético disputado en Ereván.

En 1976, cuando se impone Kárpov en el campeonato soviético en Moscú, Tal empata el sexto lugar con Smyslov. Lo más relevante, con todo, es su presencia en el Interzonal de Biel, en el que Larsen se adelanta por medio punto a Petrosián, Lajos Portisch y Tal; estos deben jugar un desempate, quedando el letón eliminado (no registrará ninguna victoria en las ocho partidas disputadas), en la ciudad de Varese.   

En 1977 juega en varias competencias, ganando las de Tallín, Leningrado (junto a Oleg Romànixin) y Sochi, finalizando en la quinta colocación compartida en el campeonato soviético, realizado también en Leningrado, en el que se registró el triunfo de Boris Gulko e Iossif Dorfman.

Lo más importante de 1978 no fue en su carácter de jugador, sino en tanto jefe de los analistas de Kárpov, cuando este se enfrente a Korchnói en 1978 por el título mundial en Baguio (Filipinas); una prueba cabal de la confianza que se le tenía a Tal en sus conocimientos y posibilidad de consejos en tan delicada contienda en la que, el preferido del sistema, era interpelado por el díscolo veterano jugador que supo exiliarse de la URSS. Ese mismo papel habrá de desempeñar en otra contienda por el título mundial entre esos ajedrecistas, en este caso en la realizada en Merano en 1981.

De nuevo como jugador, entre el 1° y el 28 de diciembre de 1978, Tal obtendrá, por vez postrera, el título soviético, en competencia que se hizo en Tiflis cuando, terminando imbatido, alcanzó la punta junto a Vitaly Tseshkovsky. Allí se lo vio asomar a un muy joven Gary Kaspárov, quien finaliza sexto en su debut en esta clase de pruebas, siendo seis, también, las coronas de Tal obtenidas en ellas.

Un momento destacado de su trayectoria, fue el primer puesto ex aequo con Kárpov en el Torneo de las Estrellas de Montreal del 10 de abril al 7 de mayo de 1979, en el que permaneció invicto, en una prueba a doble vuelta en la que jugaron diez notorios ajedrecistas, en la que terminó último el notable Larsen.

Y aún mayor será su éxito en el Interzonal de Riga, del 5 al 29 de septiembre, invicto, sacándole dos puntos y medio a Polugayevski, su seguidor; en esta prueba hubo alguna suerte de protestas ya que Tal fue invitado en vez de jugar las instancias clasificatorias respectivas. Pero en 1980, entre los meses de marzo y de abril en Alma-Ata, será justamente Polugayevski su verdugo, al derrotarlo en cuartos de final por el contundente 5½ a 2½.

En 1981 tendrá muy buenas actuaciones, al registrar victorias en Tallín (delante del vigente Bronstein), Málaga, Lvov (en forma compartida con Romànixin) y Riga. Lo propio acontecerá a fin de ese año y comienzo del otro viéndoselo vencer en Porz, delante de Anthony Miles, continuando la racha en 1982 al triunfar en el Zonal de Erevan, Moscú y Sochi.

Por otra parte en el Interzonal de la capital soviética, ganado por Kaspárov, empatará la tercera colocación con Ulf Andersson. En 1983 gana el Memorial Keres en Tallín junto a Rafael Vaganian y delante de Petrosián; y en 1984 ocupa el séptimo tablero en el match de URSS vs. Resto del Mundo disputado en Londres, cosechando dos de los tres puntos, ante John Nunn.

Seguirá yendo de un punto a otro, con éxitos cada vez más aislados, siendo los últimos los de Jurmala en 1985, en el Abierto de Berlín y en una competencia en Tifilis en 1986, de nuevo en Jurmala (en forma compartida) y en la localidad argentina de Termas de Río Hondo (Santiago del Estero), en 1987.

En 1988 obtendrá un triunfo rutilante en el campeonato mundial de ajedrez rápido que se disputó en la ciudad de Saint John, Canadá, el 19 de febrero. Treinta y dos jugadores fueron de la partida, entre ellos Kaspárov y Kárpov. Tal vencerá en las últimas instancias, sucesivamente, a Artur Yusúpov por 3 a 0;  Alexander Chernin (quien había eliminado a Kárpov) por 2½ a 1½ y, en la final, a Rafael Vaganian por 3½ a ½. Este éxito tuvo una explicación, en palabras de Tal: en la dura semifinal su preparación consistió en tomar un doble scotch!!!

De nuevo en partidas a ritmo de juego regular, tendrá una última presencia en Interzonal: será en Manila, en 1990, donde ocupará un oscuro lugar (empatará las posiciones 29a. a 39a.), cuando haga 6.5 puntos sobre trece en un torneo disputado bajo la modalidad del sistema suizo.

Su postrera victoria será en el Torneo Najdorf en Buenos Aires, en el mes de abril de 1991, compartida con el peruano Julio Granda Zúñiga y el cubano Jesús Nogueiras Santiago.

Tan prolífica trayectoria tendrá su despedida en Barcelona, en el mes de abril de 1992, cuando quedó a un punto de los vencedores, en línea con otro gran ajedrecista de siempre: Korchnói.

Tal moriría en Moscú muy poco después: el 28 de junio de 1992. Había llegado la hora de la despedida de un hombre que siempre había sido, tan débil físicamente, como fuerte en su temple spiritual y en su letalidad como jugador de ajedrez.

La competencia frente al tablero lo acompañó casi hasta su última morada. Así decía adiós terrenal uno de los más imaginativos jugadores de ajedrez de todos los tiempos quien, desde la perspectiva política, como bien señaló el gran Kaspárov, fue el fiel representante de un tiempo post-estalinista, viniendo a suceder a Botvínnik y Smyslov, referentes clásicos de la época de esplendor de ese dictador (fallecido en 1953) quienes, ajedrecísticamente, tenían un juego posicional (una adecuación a lo establecido) que siempre contrastó con el más libre héroe nacional letón. 

Para Chessmetrics, y hay que tener en cuenta que este sistema de mediciones se llevó hasta el 2005 (por lo que no aparecen figuras más contemporáneas), Tal fue el mejor jugador del mundo durante 38 meses, siendo la primera vez en acceder al podio en octubre de 1958 y la última en julio de 1966.

Su ranking más elevado está determinado en 2.799 puntos, y su mejor performance individual sube a 2.869 puntos, en el marco del Torneo de Candidatos disputado en diversas ciudades de Yugoslavia en 1959. En esos tiempos el letón contaba con apenas veintitrés años de edad!!!

En la consideración comparativa, para un lapso de veinte años, la que es encabezada por Kaspárov, Tal aparece en el undécimo lugar, siendo precedido también por Kárpov, Lasker, Alekhine, Korchnói, Smyslov, Keres, Petrosián, Botvínnik y Spaski.

En el entorno de quince años, baja a la posición N° 17; en la de diez años, es el 18 de la historia; y en la de cinco, el 19; en los tiempos más cortos, de un año a cuatro, también oscila entre las posiciones 17 y 19. 

En la estatua dedicada a Tal en Riga (2015)

[1] Sobre este tema puede consultarse la nota Sally and Misha: Parting of ways publicada por Nagesh Havanur en https://en.chessbase.com/post/sally-and-misha-parting-of-ways y https://en.chessbase.com/post/sally-and-misha-epilogue.

[2] Sin embargo la propia primera esposa del jugador y sus amigos, los ajedrecistas TaimánovGennadi Sosonko, entre otros, aseguraron que en realidad su progenitor fue otra persona, a la que se conocía como tío Robert, alguien de apellido Papirmeister, quien era otro médico amigo del padre, pero sin parentesco alguno con la familia. Esa hipótesis fue rechazada, no sin indignación, por la última de las esposas de Tal (en https://www.chess.com/blog/Spektrowski/an-interview-with-angelina-tal).

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