Semblanza de Anderssen. El último romántico en prevalecer en el ajedrez.

Por Sergio Negri

“Las ideas audaces son como piezas de ajedrez. Pueden ser vencidas, pero también pueden iniciar una partida victoriosa” (Goethe)

Comenzaba la segunda mitad del siglo XIX. La última década de la primera parte de esa centuria había sido dominada ajedrecísticamente por el inglés Howard Staunton (1810-1874). Para ratificar esa prevalencia, se organiza en Londres en 1851 el primer torneo internacional de la historia moderna del juego. Pero las cosas no saldrían cómo se las podía imaginar…

Muchos buenos exponentes europeos de entonces serán de la partida, con algunas excepciones: los rusos Aleksandr Petrov (1794-1867), Carl Ferdinand von Jänisch (1813-1872) e Ilya Shumov (1819-1881), incluso a los dos últimos se los aguardó hasta el propio comienzo del torneo; el francés Pierre-Charles Fournier de Saint-Amant (1800-1872) y, principalmente, el alemán Tassilo von Heydebrand und der Lasa (1818-1899). Razones de distancia y compromisos en los respectivos países de residencia, impidieron que esos buenos exponentes pudieran demostrar sus condiciones ajedrecísticas en el magno evento.

El alemán Daniel Harrwitz (1821-1884), quien sí hubiera podido estar, ya que residía en Inglaterra, tampoco lo hace aunque por motivos más banales: es que pertenecía al London Chess Club, y esa entidad era la rival del St. George´s Chess Club que fue la organizadora de la prueba.

El que viajará a la capital inglesa desde Alemania, quizás sin demasiadas expectativas, fue Adolf Anderssen. Este, en 1845, y también en ese mismo 1851, perdió sendos matches contra und der Lasa, a quien se consideraba, y con justicia, el mejor valor nacional. Para más las finanzas de aquel no eran las mejores, por lo que sólo pudo ser de la partida ya que será el propio Staunton, ignorando que habrá de ser su verdugo, será quien sufrague de su bolsillo los gastos de viaje.

En esas condiciones, que Anderssen se impusiera en el campeonato fue toda una sorpresa, nada grata por cierto para la afición local, que aspiraba a que Staunton ratificara su supuesto dominio de la escena mundial. Pero fue suficiente ese éxito para que se lo sindique a Anderssen, tal vez con algo de exageración, como un virtual campeón mundial de ajedrez, calificación que quedará derrumbada cuando en 1858 sea vencido claramente por el norteamericano Paul Morphy (1837-1884) en París.

Anderssen nació en Breslavia (Breslau), entonces en el Reino de Prusia (actualmente la hermosa ciudad de Wroclaw en Polonia), el 6 de julio de 1818, en donde transcurrirá gran parte de su existencia, hasta el mismo momento de su muerte ocurrida, tras un derrame cerebral (y venía sufriendo asimismo de pericardio hidropesía), el 13 de marzo de 1879. Sus últimas palabras fueron: “¡Oh, pronto terminará!”.

Adolf Anderssen

No llegará a casarse, viviendo con su madre viuda y su hermana soltera. Sus estudios fueron en la propia ciudad, incluidos los universitarios, habiendo cursado matemáticas y filosofía. En 1847, tras graduarse, trabajó como profesor de matemáticas.

Su pasatiempo preferido era jugar un ajedrez que le enseñó su padre, cuando tenía nueve años, pero no se destacaría especialmente en su niñez  y juventud. Hizo sus estudios en el Elizabeth College y, más tarde, y con honores, pasaría a la Universidad. Ejercerá el profesorado de Matemáticas, su especialidad, primero en forma privada hasta que, en 1852, sea contratado para realizar igual tarea en el Gymnasium de Breslau, la que siguió desempeñando hasta el mismo momento de su muerte, en una notable prueba de fidelidad y de continuidad.

En 1842 publicó un libro de problemas de ajedrez titulado Aufgaben für Schachspieler (lo reeditará una década más tarde), convirtiéndose en 1851 en editor de la revista Schachzeitung der Berliner Schachgesellschaft (más tarde llamada Deutsche Schachzeitung), puesto que conservó hasta 1871.

Entre 1845 y 1851 Anderssen juega en Alemania diversos matches contra los mejores jugadores del medio berlinés, con resultados adversos: ante Ludwig Bledow (1795-1846), en 1845 pierde por 5-0 o 4½ a ½, según las fuentes diversas; y, frente a Tassilo von Heydebrand und der Lasa (1818-1889), en ese mismo año, por 4 a 2; pero logra, con otro hijo de Breslau, Daniel Harrwitz (1823-1884), equilibrar las cuentas en un encuentro disputado en 1848. Peor le irá a Anderssen contra und der Lasa en otro enfrentamiento de 1851, año de su consagración en Londres, cuando caerá sin atenuantes por 10 a 5.

Para el tiempo de ser designado por la Berlin Chess Society para representar a la entidad en el Torneo de Londres de 1851, era más reputado como compositor de ajedrez que como jugador propiamente dicho, por lo que mucho sorprenderá, primero su designación (und der Lasa era claramente más representativo) y, aún más, al concretar un éxito en esa competencia internacional en la que participaban grandes figuras europeas.

En el marco de la Gran Exhibición de Londres (la que Anderssen no visitará ya que había ido a Londres sólo “para jugar al ajedrez”), se realizó el que será el primer torneo de ajedrez internacional de la era moderna. El único antecedente previo había sido el que en 1575 se hiciera en Madrid en la corte de Felipe II (1527-1598) cuando se impuso el italiano Leonardo da Cutri (1552-1597). Ahora, en el St. George´s Chess Club (en el N° 5 de la calle Cavendish en Londres), jugaron dieciséis ajedrecistas bajo la modalidad de eliminación, entre el 27 de mayo y el 15 de julio de 1851, y sin que todavía existiera el control de tiempo sobre las partidas.

En las sucesivas etapas previas a la final, Anderssen se impone al estonio Lionel Kieseritzky (1806-1853), residente en Francia en donde era la máxima figura del Café de la Régence, por 2½ a ½; al húngaro József Szén (1805-1857), por 4 a 2 (tras sobreponerse de dos derrotas iniciales) y, en la semifinal, logra el impacto inesperado al derrotar al favorito local, Howard Staunton (1810-1874), quien venía precedido de una gran reputación, bien ganada en los años 40, que lo habían catapultado a la cima del ajedrez europeo (cuando se creía que el único eje ajedrecístico pasaba por la línea que unía a París con Londres), a quien vence por 4 a 1.

El perdidoso, para justificar esta debacle, no dejó de invocar que estuvo aquejado de problemas de salud y que en parte había desatendido el juego al estar tan involucrado organizativamente en la realización de la justa. Tras este suceso, en la instancia definitiva Anderssen derrota claramente a otro inglés, Marmaduke Wyvill (1815-1896), por 4½ a 2½, consagrándose campeón.

Entrada del edificio donde se hizo la Great Exhibition de Londres en 1851

En un aparte del Torneo se realizó una partida específica que, como destaca Gary Kaspárov (nacido en 1963), fue más bien débil y superficial, pese a lo cual resultará inolvidable. En ella, disputada el 21 de junio de 1851 se dio un triunfo de Anderssen ante Kieseritzky tan espectacular que, en tiempos futuros, se la reconocerá como La Inmortal. Lo curioso es que ese encuentro formó parte de un match amistoso en la que el alemán fue ampliamente derrotado por su rival, quien se impuso en 9 partidas, sufrió 5 derrotas y empataron en 2 ocasiones.

La Inmortal, Anderssen vs. Kieseritzky, Londres, 1851, en https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1018910

Otro juego de Anderssen recibirá asimismo un mote muy sugestivo, el de La Siempreviva: se trata de una victoria ante el alemán Jean Dufresne (1829-1893), en sitio y fecha no del todo exactamente determinada (lo habitual, y así lo indica Kaspárov en su icónica obra dedicada a sus predecesores, es que se disputó en Berlín en 1852, más pudo haber sido en otro sitio y lugar según plantea el investigador inglés Edward Winter (nacido en 1955).

En ella nuevamente Anderssen despliega su talento combinativo impar, un espíritu romántico de juego tan en sintonía con el movimiento cultural que tuvo grandes representantes en su tierra, de Goethe a Heine, pasando por Schiller y Hölderlin, en literatura; y de Beethoven a Schumann, alcanzando también a Schubert y Mendelssohn, en música. Anderssen, como evidenció en esta partida, y en toda su carrera, también fue un romántico, sólo que en ajedrez…

La Siempreviva, Anderssen vs. Dufresne, en https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1018961.

Ratificando la actuación anterior, entre el 28 de julio y el 16 de agosto de  ese mismo año de 1851 gana otro torneo en la capital inglesa, organizado en este caso por el London Chess Club, con 7½ en 8. Se desarrolló a doble vuelta, quedando por delante del austriaco Carl Mayerhofer (1828-1913), sus compatriotas Bernhard Horwitz (1807-1885) y los ya mencionados Harrwitz y Kieseritzky.

En el mes de agosto de 1857, ahora en un torneo en Manchester, Inglaterra, tras un tiempo de inactividad, parte esta vez Anderssen como el gran candidato, al haber sido el vencedor seis años atrás. Pero, si bien vence a Harrwitz en la primera instancia, en la siguiente, que fue la semifinal, pierde con el húngaro (radicado en Londres) Johann Löwenthal (1810-1876) quien, a la sazón, se impondrá en la prueba, al derrotar en la instancia decisiva al local Samuel Boden (1826-1882).

Entre el 20 y el 28 de diciembre de  1858 se desarrolla en París el mentado match contra Morphy, en el que caerá ampliamente, lo que no fue de extrañar ya que, este, en esa gira europea, evidenció una notable superioridad respecto de todos sus rivales europeos. La contienda se definió tras siete triunfos, dos empates y dos derrotas, en secuencia favorable claramente al norteamericano.

Este, quien estuvo afectado de una notoria enfermedad (perderá mucha sangre por un tratamiento con sanguijuelas típico de la época), se recuperó ampliamente tras una derrota en el juego inicial. Anderssen sabrá reconocer la valía de su rival; además, muy cabalmente, se había avenido a viajar a París para enfrentarlo, habida cuenta de la situación de salud del contrincante, y accedió a que el match se disputara en el propio hotel en donde Morphy se alojaba.

Como Anderssen, por su triunfo en Londres en 1851, tenía cierto halo europeo de ser el mejor del mundo, esa victoria del venido del otro lado del Océano Atlántico hizo que se lo considerara al visitante como el mejor ajedrecista del planeta lo que, en su caso, siendo de todos modos siempre una consideración extraoficial, podía quedar fuera de toda duda. Para más Morphy, después de ese triunfo más formal, en partidas casuales lo vence a Anderssen en cinco ocasiones, sufriendo una única derrota, siempre en París.

Vídeo sobre el match Anderssen vs. Morphy, 1858 (en inglés)

Aprovechando que el norteamericano rápidamente desaparece de la escena europea y mundial, Anderssen recupera progresivamente protagonismo. Si bien en 1859 pierde ajustadamente en su ciudad un match de partidas casuales ante su compatriota Max Lange (1832-1899), bajo la misma modalidad ese año se impone, ahora en Berlín, y con amplitud, a sus compatriotas Carl Mayet (1810-1868), Dufresne y Berthold Suhle (1837-1904). En la misma ciudad, mas en 1864, igualará un cotejo con este y le ganará a Mayet otro, pero en este caso en 1865.

En 1860 derrota, siempre en matches, y ampliamente, en Berlín, al también alemán Philipp Hirschfeld (1840-1896), para trasladarse a París donde vence al local Paul Journoud (1821-1882); mas sólo empata ante el poderoso ajedrecista galo Jules Arnous de Rivière (1830-1905) y ante una muy promisoria figura que estaba apareciendo, el eslovaco Ignác Kolisch (1837-1889), alguien que se retirará prematuramente del juego cuando podía ambicionar ocupar las principales posiciones del orbe.

Un Anderssen que parecía estar volviendo a encender los motores, en 1861 les gana, aunque ajustadamente, ahora en Londres al referido Kolisch (contienda en la que por primera vez se usó un reloj para controlar el tiempo de la partida, con un dispositivo de arena que asignaba dos horas para 24 jugadas) y a su conocido Löwenthal, para, al año siguiente, igualar un encuentro ante el muy competitivo jugador alemán Ludwig Paulsen (1833-1891). Muchos años después, en 1870, 1876 y 1877, este vencería en Baden-Baden, en el primer caso, y en Leipzig, a un Anderssen ya en las postrimerías de su intensa carrera.

Con todo, eran otras las figuras principales que venían surgiendo. Una corresponde a alguien nacido en una Praga que era por entonces parte del Imperio Austro-Húngaro, Wilhelm Steinitz (1836-1900), quien luego recalaría, primero en Londres, para finalizar sus días en Nueva York, el que se habrá de convertir en el primer campeón mundial oficial de la historia. El otro era el polaco Johannes Zukertort (1842-1888), cuyo destino lo llevará también a Londres en pos de progreso, quien será alumno de Anderssen para, más tarde, ser el primer rival de aquel en aras de acceder a la corona ecuménica. Con ambos el alemán deberá lidiar en un tiempo en el que, sólo parecía, que lo mejor de su tiempo ya era parte del pasado.

Pero no será tan así. En 1862 Anderssen le gana dos partidas, frente a un único triunfo de Steinitz, en partidas casuales. Lo mejor estaría aún por venir: tendrá una gran actuación en el gran torneo de Londres, de nuevo en el marco de una Exhibición Mundial (la segunda que se hacía en la capital inglesa), entre el 16 y el 28 de junio de ese año, donde registra espectaculares 12 puntos sobre 13 (un triunfo será por ausencia), siendo su escolta Paulsen (beneficiado en dos ocasiones con la no presentación de sus rivales), viéndose a Steinitz ocupar un tímido sexto lugar y a un joven británico Joseph Blackburne (1841-1924), otra personalidad que emergería años después, en el noveno, entre catorce jugadores.

Anderssen vs. Steinitz, Londres, 1862, en https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1001449

Este fue el primer encuentro internacional disputado bajo la modalidad de round-robin, es decir, en el que cada participante juega una partida contra todos los demás. Y otra particularidad es que no se admitían las tablas: si ese era el resultado inicial, se volvía a jugar, hasta que uno de los rivales lograra prevalecer.

Adolf Anderssen

Entre el 18 de julio y el 10 de agosto de 1866 se hace, siempre en Londres, un match entre el veterano Anderssen y la promesa Steinitz, quien estaba ya radicado en la ciudad, con un triunfo para este por ocho victorias a seis, sin ningunas tablas, en la encarnizada lucha. A partir de ese momento, se lo consideró al vencedor en carácter de campeón mundial oficioso, título que conseguirá oficialmente sólo años más tarde.

En el marco de este encuentro cruento, Anderssen comenzó con un triunfo, luego sobrevinieron cuatro seguidos de su rival, para recuperarse el alemán, quien pasará al frente tras cuatro victorias consecutivas. Pero, en definitiva, en esta extenuante y agonal porfía, se impondrá el jugador más joven sobre el más agotado experimentado rival.

Hay otro elemento más intangible de la relevancia de este match, el que se puede considerar una suerte de puente intergeneracional. Era el paso desde un tiempo, el del antiguo romanticismo (tan bien representado por Anderssen y por el Steinitz de sus primeros tiempos), y otro que sobrevendría, el de un mayor racionalismo, en una evolución que se estaba dando en la sociedad embarcada en la Revolución Industrial.

Esos profundos cambios habrán de reflejarse en el ajedrez y, será precisamente el más joven y adaptativo Steinitz, quien supo encarnar los nuevos valores, al saber mutar de un estilo otrora romántico hacia otro que se caracterizará por su eficiente tecnicismo. En esas condiciones cambiantes, el en cambio maduro Anderssen, no podrá entrar en el nuevo tren de la historia…

Por otra parte, y como testimonio de un nuevo y necesario avance de la tecnología, en este match de ajedrez se empleó, por primera vez, un reloj con dispositivo mecánico.

En ese 1866 Anderssen también pierde un match contra una figura nueva de su país, el prusiano Gustav Neumann (1838-1881), quien le ganará en Berlín por 14 a 10. Este jugador, tiempo después, se malograría desde 1872, por extravíos mentales, un camino que también habrá de recorrer el propio Steinitz.  Tiempo antes, junto a Anderssen, entre 1864 y 1867, Neumann funda y edita la publicación Neue Berliner Schachzeitung.

Habíamos dicho antes que, junto a Steinitz, la otra gran figura surgente de esos tiempos era Zukertort. Anderssen, su mentor, entre el 10 y el 17 de abril de 1868 le gana convincentemente un match formal en Berlín por 8 triunfos a 3 y un empate a alguien a quien doblaba en edad; ese será el último gran triunfo del viejo campeón en esta clase de pruebas. Pero, entre el 7 y el 12 de abril de 1871, en la misma ciudad, se revertirá la cosa: 5 a 2, sin ningunas tablas.

En torneos Anderssen siempre se mostró más fuerte que en matches. Tras su triunfo en Londres en 1862, se lo verá en lo más alto en el campeonato alemán del oeste (cada región tenía su torneo propio en la gran Nación) de agosto de 1868 disputado en un cuadrangular en Aachen, junto a Lange (que prevaleció en el desempate), ambos por delante de  Paulsen y Zukertort. En el hexagonal de Hamburgo, de fines de julio y comienzos de agosto de 1869, por el título alemán del norte, comparte la punta con Paulsen, con un Zukertort de nuevo relegado; mas, esta vez, será Anderssen el que triunfe en el desempate. Y este año, en lo que respecta a la porción occidental germana, en el marco del torneo de Barmen disputado en el mes de agosto, se lo vio triunfar a Anderssen delante de Zukertort y Paulsen, terminando con cinco puntos sobre cinco.

Entre el 18 de julio y el 4 de agosto de 1870, este Anderssen victorioso, tendrá otro punto máximo de su carrera, al imponerse en la competencia a doble vuelta de Baden-Baden, sacándole la ventaja mínima a Steinitz (a quien derrotó en ambas ocasiones), quedando aún más atrás Neumann (que lo venció en los dos encuentros), Blackburne y Paulsen.

Ese fue, después del torneo consagratorio de 1851, o habría que decir que incluso considerándolo (por la mayor fuerza competitiva de los rivales de 1870), probablemente el mayor éxito deportivo del maestro alemán en toda su trayectoria. ¡Y logrado en su etapa de madurez!

En los siguientes dos años siguen los éxitos de Anderssen en campeonatos nacionales. En agosto de 1871 se impone en el del Oeste, en Krefeld; y en Leipzig gana el de Alemania Central; mientras que, en 1872, logra el título del Norte, delante de Neumann.

Regresando a la arena internacional, entre los meses de julio y agosto de  1873 es tercero en el torneo de Viena, quedando detrás de Blackburne y Steinitz (este se impuso en el desempate). Ya estaban siendo otros los nombres que tallaban en la escena más amplia continental. En su país, en cambio, sigue Anderssen con toda la fuerza: gana el desempate en la prueba correspondiente a la porción central del territorio, en Leipzig, en 1876 pero, en esa misma ciudad, del 16 al 21 de julio de 1877, es segundo de Paulsen, junto a Zukertort.

Ese fue “su” torneo por otros motivos: con él se conmemoraron los cincuenta años desde que Anderssen aprendió a jugar al ajedrez. En 1878 es tercero de la competencia de Alemania del Oeste, realizada en Frankfurt, siendo antecedido por Paulsen y el austro-húngaro Adolf Schwarz (1836-1910).

La despedida en torneos no será la mejor. En París, un Anderssen muy veterano, un tanto enfermo y próximo al fin de sus días, terminará sexto en la competencia disputada entre el 17 de junio y el 31 de julio de 1878, oportunidad en la que se impusieron los polacos Szymon Winawer (1838-1919) y Zukertort, delante de Blackburne.

Desde Londres en 1851 a París en 1878, Anderssen fue parte de dieciséis competencias de las que ganó nada menos que once. En matches, ya hemos hecho la recorrida puntual, viéndose que la suerte fue más dispar: de treinta y siete sólo prevalecerá en dieciocho, empatando en seis de ellos.

En muchas visiones, por ejemplo en la del jugador polaco-norteamericano Samuel Reshevsky (1911-1992), se dice que Anderssen fue el primer campeón del mundo oficioso en tiempos modernos, un juicio que puede resultar algo excesivo, aunque bien se apuntala en su triunfo en Londres en 1851 y en algunas excelentes actuaciones posteriores (particularmente ante la deserción de Morphy y en el lapso previo al que se verificara el predominio de Steinitz).

Lo que es indiscutible es que el gran Anderssen fue quien ganó la primera competencia importante de la era moderna, un mérito tan incuestionable como excepcional. Tampoco se puede hacer mella al hecho de que fue un fino jugador que siempre se destacó por su arte combinativo dentro del tablero, y por su modestia y circunspección fuera de él. Era un romántico, con todas las letras, el último gran exponente puro de ese movimiento ajedrecístico, tan en sintonía con la cultura de su país y de su tiempo.

En su fulgurante camino, supo destronar a un pretencioso Staunton de una poltrona que el inglés creía corresponderle casi naturalmente; aceptó con hidalguía las mayores virtudes del genial Morphy y encarnó la necesaria transición entre el romanticismo y el clasicismo, siendo el último exponente de aquel para dejar que el adaptativo Steinitz termine por imponer (en su porfía con Zukertort) los valores de la nueva escuela. Los años 50 y 60 del siglo XIX lo tienen a Anderssen, innegablemente, como uno de sus principales referentes. Con derecho a, al menos en ciertos lapsos específicos, de poder ser considerado el mejor de todos.

En el sistema de mediciones Chessmetrics se le reconoce a Anderssen el sitial más destacado del ajedrez sólo durante siete aislados meses entre diciembre de 1861 (con un Morphy retirándose tempranamente) y agosto de 1870 (por delante de un Steinitz que rápidamente lo desplazaría).

El mejor ranking personal del germano coincide con el torneo de Baden-Baden de 1870, alcanzando una performance de 2.724 puntos ELO, el que subió veinte puntos más en su mejor momento de la historia.

En 1851, su año consagratorio, pese a lo que en principio se puede suponer, nunca Anderssen alcanzó el primer lugar de ese listín. En su mejor momento fue segundo, sea de und der Lasa, sea de Kieseritzky.

Por su parte en EDO Historical Chess Ratings, otro sistema de mediciones que evalúa las trayectorias anuales (y no mensuales, como Chessmetrics), nunca colocó a Anderssen como el mejor de todos, siendo la mejor posición la de segundo, en 1858 (detrás de Morphy), sitio que repite entre 1869 y 1872 (antecedido por Steinitz).

Anderssen, “el campeón de la era del romanticismo”, supo interactuar contra todos los grandes jugadores de su época, dando muestras de su talento y dejando partidas imborrables, esas que siempre serán enseñadas a los aficionados a la hora de explicarles cómo se debe jugar cuando se quiere evidenciar un estilo agresivo de juego y a la hora de la búsqueda de una resolución contundente en una partida de tono táctico.

Tumba de Adolf Anderssen en Wroclaw (exBreslau)

En ese tránsito, Anderssen nunca descuidó sus actividades como profesor de Matemáticas ni dejó a su querida ciudad de Breslau, de la que se convirtió en uno de sus hijos más pródigos.

Una posición que, privilegiadamente, ocupa junto al productor de cine Siegmund Lubin (1851-1923); al matemático Felix Hausdorff (1868-1942); a los Premios Nobel de Química (1918 y 1931) Fritz Haber (1868-1934) y Friedrich Bergius (1884-1949), respectivamente; al Premio Nobel de Física (1954) Max Born (1882-1970); al músico Otto Klemperer (1885-1973); y al Premio Nobel de Economía (1994) Reinhard Selten (1930-2016).

Y esa hermosa ciudad, en la que también había nacido Harrwitz (quien fundaría la célebre revista British Chess Review), dará otro gran ajedrecista que alumbrará en tiempo posterior: Siegbert Tarrasch (1862-1934) quien, en algún momento, aunque vanamente, aspirará a ser el mejor ajedrecista de su tiempo. En épocas más actuales, tras pasar esa urbe a dominios de Polonia y pasar a denominarse Wroclaw, exhibirá otro hijo pródigo: Valeri Sálov (nacido en 1964).

Con todo, el ajedrecista de Breslau que, sin dudas, habrá de llegar más alto, será el romántico Adolf Anderssen quien, como sus célebres partidas, será por siemprevivo e inmortal.


Obituario de Anderssen

©ALS, 2021

Notas relacionadas:

Análisis astrológico de Anderssen. Por Silvia Méndez. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2021/01/29/analisis-astrologico-de-adolf-anderssen/.

Semblanza de Morphy. Por Sergio Negri. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2021/01/08/semblanza-de-morphy-por-sergio-negri/.

Una respuesta a “Semblanza de Anderssen. El último romántico en prevalecer en el ajedrez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s