Mosaico ajedrecístico en la Basílica de Piacenza, Italia

Por Sergio Negri

En otros trabajos habremos de referirnos a los significativos y hermosos mosaicos medievales que forman parte de sendas Catedrales italianas, la de Santa María Anunziatta en Otranto (provincia de Lecce) y en la de Santa María Assunta de Pesaro (provincia de Pesaro y Urbino). Por el momento recorramos el caso de la Basílica de San Savino en Piacenza (en la provincia homónima).

Al culminar con este estudio integral de la casuística, abarcaremos el territorio del país que modernamente se habrá de llamar Italia longitudinalmente, una señal de que el juego estaba difundido vastamente por toda la península desde tiempos tempranos.

Piacenza corresponde a la porción septentrional de ese territorio, estando esa urbe ubicada a 72 km. de Milano; Pésaro, un importante centro turístico, está más al sur, en línea casi longitudinal con Florencia, de la que se distancia unos 130 km, sobre las costas del Mar Adriático, mirando a Croacia. Por último, en el extremo meridional se halla Otranto, en un lugar en donde confluyen el Mar Adriático y el Mar Tirreno, en un sitio que del otro lado de las aguas tiene a Albania, siendo justamente el canal de Otranto el que comunica ambos mares.

Piacenza es un sitio que en la Edad Media era muy importante para los peregrinos, en el marco de la Vía Francígena que unía a Canterbury con Roma. Su Catedral, entonces, era objeto de culto y admiración por centenares de cristianos que recorrían ese trayecto en procura de reafirmar los valores de su fe.

Mosaico en la Basílica de Piacenza

Y allí, también aparecerán en el piso de mosaico, que fueron incorporados en el siglo XII, que remiten a los signos del zodíaco con fondo marino. Dentro de ellos hay uno que representa al juego del ajedrez, el pasatiempo de tablero principal de la época.

En efecto, se puede apreciar en el presbiterio, es decir muy próximo al altar mayor, una contundente imagen en la que dos personas juegan una partida sobre un tablero escaqueado, con piezas dibujadas (y no simplemente designadas con alguna clase de literaria notación) y con la particularidad que la casilla extrema de la primera fila a la derecha de cada jugador es de color blanca, lo que respeta el canon definitivo del juego (en una convención que todavía no era para la época generalmente aceptada).

La escena más amplia en donde ella aparece, es interpretada como el ciclo de un año, con cuatro estaciones (una de ellas es la que el ajedrez tiene acto de presencia), todas ellas vinculadas a los valores de la virtud (en contraposición a los dados que despiertan al vicio).

El ajedrez como parte de un ciclo del tiempo. El ajedrez como virtud. Dos conceptualizaciones que nos resultan muy cercanas y entrañables.

Imagen más amplia del mosaico de la Basílica de Piacenza en donde aparece la escena de ajedrez

©ALS, 2021

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