Joanne K. Rowling, Harry Potter y el ajedrez

Por Sergio Negri

En la tan popular como calificada saga de Harry Potter, de la escritora británica Joanne K. Rowling (nacida en 1965), el ajedrez tiene fuerte acto de presencia.

En Harry Potter y la Piedra Filosofal, la primera de la exitosa serie, apreciamos una escena en la cual sus tres protagonistas, Harry, Hermione y Ron, deben por sí mismos asumir el rol de trebejos a los fines de salvar sus vidas en ciertas circunstancias. Se trata del pasaje clave del libro, en el que se dice lo siguiente:

“La habitación siguiente estaba tan oscura que no pudieron ver nada. Pero una vez que entraron, la luz súbitamente inundó el lugar, para revelar un espectáculo asombroso.

Estaban en el borde de un enorme tablero de ajedrez, dentro de las piezas negras, que eran todas tan altas como ellos y hechas en lo que parecía piedra negra. Enfrentándolas, del otro lado de la habitación, estaban las piezas blancas.

Harry, Ron y Hermione se estremecieron…las piezas blancas no tenían rostros…”.

Una imagen de la película Harry Potter y la piedra filosofal

Este relato, de indudables reminiscencias a la Alicia tras el espejo de Carroll, muestra a estos niños, tan angelados ellos, quienes deciden, igual que la Alicia del escritor inglés, jugar al ajedrez, en esta caso para salvarse. Es que Harry y sus íntimos amigos, pudieron llegar a ver, detrás de las piezas blancas, la existencia de otra puerta donde podrían intentar seguir con su escapatoria.

Ron, que era el más ducho de ellos en materia de ajedrez, asume el liderazgo de la situación. Toca la pieza de caballo, la que cobra vida, y le propone unir fuerzas. A Harry le indica que asuma el puesto de alfil, a la niña el de la torre, y se adjudica para sí mismo el de “caballero” (Knight en inglés, que equivale al caballo de la lengua española). Comenzado el juego, Ron asume la conducción del bando negro cuyas piezas:

“Se movían silenciosamente cuando las mandaba”.

Los temores existían, y ese sentimiento se agudizó, cuando advirtió el momento en el que el otro caballero (caballo) fue tomado, ya que:

“La reina blanca lo golpeó contra el tablero y lo arrastró hacia afuera, donde se quedó inmóvil, boca abajo”.

En dos oportunidades Ron, además de dedicarse a capturar piezas enemigas, debió salvar a sus compañeros del probable infortunio.  La reina rival miró, con su cara sin rostro, a Ron, y este admitió que la única forma de vencer era permitir ser tomado. Sus amigos se negaron terminantemente pero Ron les recordó, muy enojado:

“¡Esto es ajedrez! … ¡Hay que hacer algunos sacrificios! Yo daré un paso adelante y ella me tomará … esto te deja libre para hacer jaque mate al rey, Harry”.

La dama, implacable, le asesta un golpe a Ron quien cae, en apariencia, desmayado.  Lo que le permite a Harry avanzar sobre el rey enemigo el cual, sacándose la corona, admite la derrota. El emblemático mago, protagonista de la historia, corre hacia la próxima puerta junto a Harmione, accediendo ambos al siguiente pasadizo, arrojando una última y desesperada mirada al tumbado Ron. Mas deben continuar su marcha.

En un momento Harry le indica a su compañera que regrese para socorrer a Ron, prosiguiendo aquel en solitario su marcha, logrando cumplir ulteriormente con sus objetivos. Al final del relato, esta habilidad ajedrecística de Ron sería reconocida por los maestros en la ceremonia de graduación:

“—Así que —dijo Dumbledore —tengo algunos puntos de última hora para agregar (…). Primero, para el señor Ronald Weasley (…) por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.

Las hurras de Gryffindor llegaron hasta el techo encantado y las estrellas parecieron estremecerse. Se oyó que Percy les decía a los otros prefectos: «Es mi hermano, ¿saben? ¡Mi hermano menor! ¡Consiguió pasar en el juego de ajedrez gigante de McGonagall!»”.

Sanos y salvos, todos los protagonistas quedaron en condiciones de proseguir las aventuras. La presente y las que sobrevendrían. Es que faltan seis libros por escribirse (y ocho películas por hacerse).[1] Rowling, también en este primer libro de la saga, se refirió al ajedrez cuando dice:

“Ron también comenzó a enseñar a Harry a jugar al ajedrez mágico. Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir a un ejército en batalla […] Harry jugó con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado y las piezas no confiaron en él […] las piezas le daban distintos consejos y lo confundían, diciendo, por ejemplo: «No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo.”. Y también en el párrafo: “Harry se dirigió directamente a la sala común de Gryffindor, donde encontró a Ron y Hermione jugando al ajedrez. El ajedrez era la única cosa en que Hermione había perdido, algo que Harry y Ron consideraban muy beneficioso para ella”.

En Harry Potter y la cámara secreta se dice:

“Harry le daba vueltas a aquello [a sus preocupaciones], sentado junto a la chimenea, en la sala común de Gryffindor, mientras Ron y Hermione aprovechaban el hueco dejado por la clase de Herbología para echar una partida al ajedrez mágico. —¡Por Dios, Harry! —dijo Hermione exasperada, mientras uno de los alfiles de Ron tiraba al suelo al caballero de uno de sus caballos y lo sacaba a rastras del tablero—. Si es tan importante para ti, ve a buscar a Justin”.

Por su parte, en Harry Potter y el cáliz de fuego aparecen sendas referencias en las que se evidencia que el mago se abstraía con el ajedrez:

“Tal vez [sus compañeros] formularan sus propias teorías sobre la manera en que Cedric había muerto. Se dio cuenta que no le preocupaba demasiado. Disfrutaba hablando de otras cosas con Ron y Hermione, o cuando jugaban al ajedrez en silencio” (…)

“La verdad es que tendrías que echarle un vistazo a ese huevo y tratar de resolver el enigma que encierra. —¡Para eso tiene siglos, Hermione! —espetó Ron—. ¿Una partida de ajedrez, Harry? —Sí, vale —contestó Harry, que, al observar la expresión de Hermione, añadió: Vamos, ¿cómo me iba a concentrar con todo este ruido? Creo que ni el huevo se oiría. —Supongo que no —reconoció ella suspirando, y se sentó a ver la partida que culminó con un emocionante jaque mate de Ron ejecutado con un par de temerarios peones y un alfil muy violento”.

Finalmente, para terminar la recorrida por la saga debida a la creatividad de Rowling, en Harry Potter y la orden del Fénix el ajedrez también tendría presencia:

“Harry y Ron se entretuvieron casi todo el trayecto jugando al ajedrez mágico. […] [Un momento después] Harry dirigió de nuevo la vista hacia el tablero de ajedrez justo a tiempo para ver cómo uno de sus peones huía de su casilla perseguido por un caballo de Ron”.


J. K. Rowling
[1] La diferencia numérica obedece a que el último libro de la serie, “Las Reliquias de la Muerte”, mereció dos largometrajes. Por otro lado puede señalarse que, dentro del merchandising también es posible obtener un “ajedrez mágico de Harry Potter” o “ajedrez de hechiceros”.

©ALS, 2021

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