Pierre Bourdieu y el ajedrez en tanto capital cultural más que social

Por Sergio Negri

El sociólogo e intelectual francés, Pierre Bourdieu (1930-2002), utilizó la parábola del ajedrez al analizar las reglas y las estrategias que se pueden dar en el plano de lo social. Al hacerlo, compara con la actitud de los buenos jugadores, quienes siempre hacen lo que el juego les requiere.

Esto, a su juicio,  presupone una permanente capacidad de inventiva, por lo que no necesariamente se debería obedecer en forma mecánica a las reglas establecidas. Sin embargo observa la existencia de ciertos límites:

“…pero esta libertad de invención e improvisación que permite la infinidad de movimientos permitidos por el juego a ser producido (como en el ajedrez) tiene los mismos límites que el juego”.

In other words, Essays toward a Reflexive Sociology, Stanford University Press, 1990 (en traducción propia)
Pierre Bourdieu

También Bourdieu, en Distinction: A social critique of the Judgement of Taste (Harvard University Press, 1984), reitera su alusión al juego destacando que los ingenieros demuestran más interés en la música y en prácticas lúdicas “intelectuales”,[1] como el bridge y el ajedrez, que en actividades literarias (dando en este campo el ejemplo de concurrir al teatro o leer el suplemento cultural de periódicos como Le Figaro).

En cuanto a los trabajadores el autor observa que, si bien hay barreras económicas que les impiden acceder a ciertos deportes (como el golf, tenis, esquí o la navegación), existen requisitos aún más ocultos, tales como la tradición familiar, el entrenamiento temprano, las técnicas de socialización, las maneras obligatorias (en vestimenta o comportamiento), incluyendo ahora al ajedrez (y sobre todo al bridge), entre aquellos juegos de inteligencia de salón que denotan cierto pedigree burgués.

Sin embargo, al hacer esa comparación, Bourdieu admite que el ajedrez, a diferencia del bridge, está menos relacionado al alto nivel o a la búsqueda de capital social, pasando a tener más relevancia su papel dentro del campo del capital cultural.   

Nos quedamos con esta idea central del pensador francés, la de que el otrora “juego de reyes”, como se lo conoció en tiempos fundacionales y durante tantos siglos en su apropiación histórica evolutiva primera en Europa tras su ingreso desde el este, hacían que lo social, como era previsible, predominara, en el marco de un pasatiempo jugado en las cortes por los sectores poderosos de Oriente y Occidente.

Mas, con el transcurso del tiempo, por un proceso de democratización y de asimilación del milenario juego por la Humanidad toda, debe ser mejor entendido y apropiado el ajedrez como parte del capital cultural de los pueblos.


[1] El entrecomillado (¿la relativización de su índole intelectual?) está en el original.

©ALS, 2021

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