Carlos Maderna, doble campeón argentino de ajedrez y parte esencial de “la generación pionera”

Por Sergio Negri y Enrique Arguiñariz

Semblanza basada en la incluida en el libro La generación pionera (1924-1939) de la colección HISTORIA DEL AJEDREZ OLÍMPICO de los autores, Senado de la Nación, Buenos Aires, 2012

Carlos Maderna (1910-1976), nació en La Plata, ciudad de la que fue reiterado campeón de ajedrez. En el Torneo de las Naciones de 1928 tuvo una actuación explosiva.

A sus cinco derrotas consecutivas iniciales (la secuencia fue así: cuatro derrotas, cuatro fechas de descanso, seguramente para recuperarse, y una nueva derrota), le sigue una impresionante seguidilla, tras una empate en la duodécima fecha, de cinco victorias, con lo que completa un más que honroso 50% de los puntos. Pero es en lo cualitativo donde resalta, aún más, esta actuación.

Las cuatro partidas iniciales habían sido en el cuarto tablero. Entonces, ya que la cosa venía evidentemente para el lado de la derrota, se lo pone en el primer tablero donde, tras el prolongado descanso dispensado, razonablemente vuelve a perder. Estábamos por entonces en la ronda undécima, faltaban apenas seis y Maderna estaba “zapatero”. Y con destino más que incierto. ¡Apuntaba al récord de la peor actuación individual de todos los Juegos!

En la rueda siguiente, y de nuevo en el tablero más alto, logra unas relevantes tablas ante el norteamericano Herman Steiner. Y ahí Maderna parece despertar, ganándole sucesivamente al letón Fricis Apšenieks y al polaco Kazimierz Makarczyk, en el primer tablero; al belga George Koltanowski, en el tercero, y al poderoso sueco Gideon Ståhlberg y al checo Amos Pokomý, en el segundo tablero. Parafraseando la obra musical de otro Maderna, el músico Osmar, podríamos decir que Carlos tendría un final “a toda orquesta”, fase en la que derrotó a una auténtica “Lluvia de estrellas”.  

Maderna, el ajedrecista, regresaría, tras el obligado paréntesis de inicios de los 30´, a ser parte del equipo argentino en los Juegos de Varsovia 1935. Sin tanta espectacularidad, si comparamos lo hecho allí con lo sucedido al cierre de la prueba anterior, volvió no obstante a cumplir, ya que logró 10 puntos sobre 19, en el cuarto tablero, producto de cinco triunfos, diez empates y cuatro derrotas.

En Polonia Maderna comienza y termina mal, pero tiene un ecuador de torneo muy satisfactorio. Al principio hace cuatro tablas y pierde en dos ocasiones, remonta luego, al lograr tres triunfos consecutivos, siguen tres tablas, vuelve a ganar, cosecha dos empates adicionales, registra un nuevo triunfo y cierra esta etapa con unas nuevas tablas.

Maderna es el primero a la izquierda en la tercera hilera en esta imagen de 1928

Ergo, desde la ronda séptima y hasta la decimoséptima se mantuvo invicto, acumulando nada menos que cinco triunfos y seis empates, y pareciendo que iba a repetir el notable “rush” final de los Juegos de La Haya. Pero volvería a verle la cara cruel de la derrota en las dos partidas finales (ante el yugoslavo Petar Trifunović y el checoeslovaco Jiri Pelikán), con lo que decae notoriamente su promedio general. No obstante, a lo largo del torneo, vence al finés Ragnar Krogius, al lituano Markas Luckis y al palestino (israelí) Moshe Czerniak, entre otros.

Lo de Maderna fue más cualitativo que cuantitativo. Sus actuaciones fueron espectaculares, por la remontada y el nivel de los rivales derrotados pero, en realidad, aportó en las Olimpiadas apenas algo más de la mitad de los puntos posibles. Ganó diez partidas, empató once y perdió nueve (51,7%).

Fuera de su actuación olímpica, Maderna se impone al fortísimo torneo organizado por la firma Geniol en Buenos Aires en 1931, donde hace 10½ en 13, quedando segundo, a medio punto, nada menos que el polaco Savielly Tartakower[1].

Maderna tuvo una prolífica trayectoria en campeonatos argentinos. Debuta en esas instancias en 1927/1928 siendo tercero (tras Damián Reca y Luis Palau), le sigue un primer puesto compartido con Isaías Pléci en 1928 (pierde por sistema de desempate), vuelve a ser tercero en 1930 (superado por Virgilio Fenoglio y el alemán Guillermo Holtey), queda penúltimo en 1931 (entre diecinueve jugadores), se recupera en 1932 con un quinto puesto, es noveno en 1933, tercero en 1934 (antecedido por Roberto Grau y Pléci), quinto en 1936 y noveno en 1938. Los años pasaban y parecía que el título argentino nunca se le iba a dar a Maderna.

En 1939 sale segundo (compartido con Luis Piazzini y José Gerschman, a quienes les gana por sistema de desempate).  Pero como el primero es el rumano Juan Iliesco quien, al ser extranjero no podía desafiar al campeón que era Grau y, como además este desiste de ser desafiado, se hace un match por el título entre Maderna y Piazzini, ganando el platense por 8 a 6, y terminando ¡por fin! en coronarse como campeón argentino. Aunque le duró poco ese palmarés, ya que Carlos Guimard lo vencería al año siguiente por un contundente 8 a 1.

Tras ese resultado bochornoso, regresa en 1945, siendo séptimo; en 1946 empata el tercer puesto, y en 1947 es sexto. Maderna, en otra actuación excepcional, vuelve a quedar primero en 1950, empatado con Jacobo Bolbochán y Enrique (Heinrich) Reinhardt, a quienes vence en el desempate que se realiza. Por ende, y por segunda vez, Maderna es campeón argentino.

En 1953 es octavo, en 1955 noveno y 1957 es duodécimo, oportunidad esta que sería su despedida de los torneos nacionales.

Otros desempeños relevantes de Maderna fueron el 4°-5° puesto en el Torneo Internacional de Mar del Plata de 1928 (que ganó Grau), el triunfo en 1930 en el torneo de Bodas de Plata del Club Argentino (junto a Jacobo Bolbochán y  delante de Grau, Benito Villegas, Palau, Carlos Portela y Fenoglio, entre otros) y el empate en el quinto puesto en 1938 en el torneo disputado en Carrasco, Montevideo, en el que venció Alexandre Alekhine, el campeón del mundo.

Maderna participó, además, en los dos primeros zonales sudamericanos. Fue tercero (tras Erich Eliskases y Julio Bolbochán, en Mar del Plata/Buenos Aires en 1951), y compartió el 11° lugar en el de 1954, jugado en esas mismas ciudades (donde ganó Oscar Panno).

El pensador argentino Ezequiel Martínez Estrada habla, en La cabeza de Goliat, de “Hugo” Maderna acuñando los siguientes conceptos:

“Hugo Madena llegó al ajedrez mucho más tarde, allá por la época del match Capablanca-Alekhine, cuando era campeón de La Plata y estudiante del Colegio Nacional. Tímido entonces y como buscando siempre un pedazo del espacio donde pasar inadvertido, supe al cabo de un año de trato asiduo que era un gran maestro a quien debía yo respeto de discípulo. Creció en todo sentido más pronto y más arriba de lo que él mismo esperaría, sin perder aquella cualidad juvenil que conserva inmarcesible el talento auténtico y que consiste en no decidirse a disponer de ese talento con soltura, como si todavía le tuvieran que pedir cuentas de su uso. El juego de Maderna tiene una sencilla solidez de muchacho huesudo que parece no emplear de su fuerza sino la cantidad indispensable para vencer. Y para quien, por supuesto, la timidez no es más que una cierta vergüenza de tener tanta fuerza a su disposición”.

Para Chessmetrics, Maderna es, para enero de 1945, el jugador N° 35 del mundo. Pero su mejor puntuación personal es de enero de 1946, cuando llega a  los 2.591 puntos. Un jugador argentino que indudablemente talló en la consideración internacional.


[1]  Tercero es Virgilio Fenoglio junto a Alejandro Nogués Acuña con 9 y, de los olímpicos argentinos, Isaías Pléci es séptimo con 7½ y Luis Palau octavo  con 6½.

Una respuesta a “Carlos Maderna, doble campeón argentino de ajedrez y parte esencial de “la generación pionera”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s