Raúl Sanguineti, uno de los más talentosos ajedrecistas argentinos

Por Juan S. Morgado

Personalidad de Raúl Sanguineti

Raúl Sanguineti nació el 4 de febrero de 1933 en Paraná, provincia de Entre Ríos. Falleció el 6 de agosto de 2000 en la Capital Federal. Aprendió a jugar viendo a su padre y sus hermanos. En 1947 pegó un salto y ganó el Campeonato de Entre Ríos.

Tenía sólo 14 años y ya era uno de los casos más notables de precocidad ajedrecística. En 1949 se jugó en la capital entrerriana un fuerte torneo, y ya en la primera ronda le había ganado a Rossetto, quien finalmente ganó el certamen, escoltado por él y Michel. Ese mismo año jugó un match con el con el entonces niño prodigio Arturo Pomar y perdió por escaso margen.[1] Fue representante argentino en las Olimpíadas de Naciones en Moscú 1956, Münich 1958, Varna 1962, La Habana 1966, Lugano 1968, Niza 1974 y Haifa 1976.

Sanguineti siempre rindió a alto nivel en estas competencias y obtuvo la medalla de oro dos veces: en Moscú 1956 y Varna 1962, en ambos casos jugando en el 4º tablero.  Fue siete veces Campeón Argentino: 1956, 1957*[2], 1962, 1965, 1968*, 1973, 1974. En 1957 se impuso en el torneo de San Pablo, Brasil*. En 1962 ganó el certamen del Club Argentino y en 1964 el torneo de Punta del Este en Uruguay. En 1975 fue campeón zonal sudamericano*, y también ganó el torneo de San Pablo*. En 1976 ganó dos torneos importantes: el I Magistral Konex* y el Magistral de Mar del Plata.

Raúl era un dotado: no sólo descolló en el ajedrez, sino también en el go y en el bridge. Introvertido y tímido, se alejó del tablero en 1979. Confinó su talento a la vida privada, al silencio. [3]

En 1978 la Federación Internacional de Ajedrez, le otorgó el título de Gran Maestro. Fue vencedor de muchos Grandes Maestros de primer nivel: Donner, Kotov, Forintos, Bilek, Matanovic, Pachman, Szabó, Portisch y del mismísimo Bobby Fischer.

Raúl Sanguineti comenzó a trabajar en la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) a mediados de la década del 60, en la Gerencia de Protección Radiológica, sito en las instalaciones del Centro Atómico Ezeiza (CAE).  Este Centro Atómico, por entonces, recién se estaba desarrollando. El camino para llegar a él era muy rudimentario y disponían de un solo transporte diario: uno de ida y otro de vuelta. Trabajaban en la gerencia entre diez y quince personas. El comedor era un galpón donde un cocinero preparaba comida para todos. 

En su tarea, Raúl utilizaba sus conocimientos de biología y fisiología provenientes de su paso por los primeros años de la carrera de medicina.  Estuvo dedicado a temas de dosis por incorporación de radionucleidos como la descripción de los procesos y caminos metabólicos de los radionucleidos [4] luego de ser incorporados por los trabajadores, especialmente con referencia al estroncio y al uranio. También estuvo involucrado en el diseño y realización de experiencias con animales (ratas), para estimar experimentalmente los parámetros de depósito y transferencia entre los distintos órganos luego de una incorporación de material radiactivo.

La parte de protección ocupacional también lo interesó, estudiando los procesos más adecuados para optimizar las tareas desarrolladas en las distintas áreas de la CNEA para reducir la incorporación de radionucleidos a su mínima expresión. Fue un lector incansable de temas de Protección Radiológica, lo que fue de gran ayuda para sus colegas, que recibían información de los últimos trabajos aparecidos en la bibliografía referentes a los temas específicos de cada uno de ellos. Aparte de los temas técnicos, siempre se mostró interesado en lecturas sobre historia y filosofía.[5] 

Reseña de Raúl Sanguineti (Noticias Gráficas, 17 de noviembre de 1953)

William Lombardy sobre Sanguineti

¿Quién es el mejor jugador argentino?

Sanguineti, y no porque esté aquí, sino porque, además de ser un campeón, tiene mucho futuro. Panno ya dio todo lo que tiene que dar. Le falta genio, y es muy nervioso.[6]  

 

Sanguineti y Lombardy son entrevistados por Julio Bolbochán (La Nación, 17 de mayo de 1958)

Trabajos científicos de Raúl Sanguineti

Absorción y eliminación de algunos productos de fisión en ratas. Dan Beninson; E. Vander Elst; Raúl Sanguineti.; G. Nowotny; M. Sarrabayrouse (1964)

Determinación de las funciones primarias que rigen el metabolismo del cerio en contaminaciones internas. Dan Beninson; G. Nowotny; Raúl Sanguineti (1970)

Estudio del metabolismo del radiocerio en contaminaciones instantáneas y crónicas originadas por heridas. Dan Beninson; G. Nowotny; Raúl Sanguineti; M. Paulin (1971)

Metabolismo y decontaminación de radioestroncio en ratas. G. Nowotny; Dan Beninson; Raúl Sanguineti (1973)

Informe sobre accidentes de trabajo convencionales en el período 1968-1971. G. Nowotny, Raúl Sanguineti (1973)

Evaluación de un caso de incorporación accidental de yodo 131: estimación dosimétrica y aplicación de modelos metabólicos. I. Gómez Parada; Raúl Sanguineti; M. Righetti; A. Oliveira; A. M. Rojo (1993)

Dosimetría de la contaminación interna: actualización de los factores dosimétricos para trabajadores. I. Gómez Parada; A. M. Rojo; Raúl Sanguineti.[7] (1995)

Un conejo en el laboratorio

Avenida Tte. General Riccheri. Luego del puesto de la policía, los carteles comienzan a guiarnos: A Comisión Nacional de Energía Atómica. Luego de 12 km de curvas y contracurvas, cerca de una de las cabeceras del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, se levantan las edificaciones. En una de ellas está nuestro ajedrecista. Trabaja en el laboratorio de biología aplicada a la energía atómica desde hace 15 años. Una moderna máquina de calcular le ayuda a desarrollar en cifras los experimentos realizados en un conejo blanco llamado Charlie Simeón.

—Lo bautizamos así porque llegó al laboratorio el día en que se cumplía un nuevo aniversario de la muerte de Gardel, y porque, anestesiado en la mesa de operaciones, nos “bañó” a todos

Luego hablamos de las facilidades para practicar el deporte. 

—Ahora está más facilitada la cosa. Con la Ley del Deporte obtenemos licencias para jugar. Aunque, para ser sincero, las autoridades de la casa siempre se portaron lo mejor posible—

Es soltero, y sus primeras armas las realizó a los 13 años jugando con sus hermanos mayores, y luego ingresa en el Círculo Paranaense. En 1951 se radica en Buenos Aires y se asocia el Club Argentino. Recibió el título de Maestro Internacional en 1957, por su actuación en el Zonal Sudamericano de Río de Janeiro. [8]

Raúl Sanguineti con su uniforme de trabajo. (Foto Goles nº 1386, 12 de agosto de 1975)
Raúl Sanguineti en los laboratorios de Ezeiza, Centro Atómico Ezeiza), junto al ajedrecista  Francisco Benko y su compañero Cabrera. (Foto Alicia Carregado)

Raúl Sanguineti [por el Dr. Humberto Bianchini] [9]

El Congreso de la FIDE de Lucerna decidió aceptar la petición de la FADA y concedió a Raúl Sanguineti el título de Gran Maestro. En 1978, y con motivo de las Olimpíadas y Congreso de la FIDE celebrados en Buenos Aires, preparé un trabajo sobre la campaña de Raúl Sanguineti. A través de este la FADA solicitó a la entidad madre el título de gran maestro para él, pues había abandonado la práctica del juego en 1977 luego de ganar ese año los magistrales Konex-Canon (Septiembre), Cooperativa Sáenz Peña (Octubre-Noviembre) e YMCA, compartido (Noviembre-Diciembre). Debe reconocerse que la gestión de la FADA en ese momento no fue la mejor, frente a una posición de la FIDE renuente a acceder a lo pedido, no por desconocer los méritos de Sanguineti, sino porque se interpretaba que no se lo podía considerar retirado. Es preciso puntualizar aquí que el GM Héctor D. Rossetto fue quien trabajó oficiosamente para establecer puentes y tratar de persuadir a los responsables. Sus palabras de entonces:

Raúl se lo merece.

Y debido a su gestión pude charlar largamente con el GM Yuri Averbach, a la sazón vicepresidente de la Comisión de Calificación de la FIDE, el funcionario más influyente de dicha comisión.[10] Averbach me dijo entonces que para la FIDE Sanguineti estaba en actividad. Y hasta cierto punto tuvo razón, porque en diciembre del año 1978 nuestro jugador reapareció y ganó el Abierto de Esquel, delante de Panno, Keene, Rossetto y Schweber, entre otros. Luego sí, dejó de jugar. Vino enseguida el período gris de la intervención en la FADA derivada del gobierno militar. Y cuando escribí el artículo sobre las Olimpíadas Masculinas [11] la tabla en que Sanguineti aparece como el más rendidor jugador argentino de posguerra, delante de ocho Grandes Maestros, me rebeló otra vez contra la injusticia.

Busqué el contacto con dirigentes de FADA, y se hizo un nuevo pedido, que esta vez fue coronado con el éxito en Lucerna. Suiza. Del trabajo del año1978 se reproducen todos los cuadros. En 1982 se repitieron y se agregó la tabla citada. La nota de la FADA finalizaba: “Por encima de cambiantes requisitos reglamentarios, que pueden o no haberse satisfecho, debe reconocerse el permanente nivel superior mostrando por Sanguineti, nivel y permanencia que son patrimonios de los dotados”.[12]


[1] No se publicó la información completa, pero el score más probable fue de 4:2 en favor del español.

[2] * Invicto.

[3] Miguel Najdorf, Clarín.

[4] Forma inestable de un elemento que libera radiación a medida que se descompone y se vuelve más estable. Los radionucleidos se pueden presentar en la naturaleza o producir en el laboratorio. También se llama radioisótopo.

[5] Testimonio de Alicia Carregado al autor, 14 de enero de 2010. Ella fue compañera de trabajo de Sanguineti, y a su vez ambos compartieron la tarea con Francisco Benko y Dan Beninson.

[6] Reportaje de Julio Bolbochán a William Lombardy en presencia de Raúl Sanguineti (La Nación, 17 de mayo de 1958)

[7] Información gentilmente proporcionada por Alicia Carregado, 18 de enero de 2010.

[8] Nota de Roberto Carrozzo, revista Goles 1386, 12 de agosto de 1975.

[9] El Dr. Humberto Bianchini, contador de profesión, llevó una estadística completa de las actuaciones de los ajedrecistas argentinos en las Olimpíadas, Torneos Zonales e Interzonales de FIDE.  

[10] El presidente de esa comisión era el Dr. Euwe, a la vez presidente de la FIDE.

[11] Ver Ajedrez de Estilo nº 2/3 y El Rey Argentino nº 1.

[12] Dr. Héctor Rodolfo Bianchini, Ajedrez de Estilo nº 2/3, enero/febrero de 1983, pág. 97.

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