El escritor Horacio Salas y el ajedrez

Por Sergio Negri

Cuando Horacio Salas, escritor nacido en 1938 y fallecido en el año 2020, alguna vez director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y del Fondo Nacional de las Artes de la Argentina, y no sin nostalgia, se ocupó en su rol de historiador a la época del Primer Centenario (El Centenario: la Argentina en su hora más gloriosa, Planeta, Buenos Aires, 1996), reparó en la visita que justamente en el mes de mayo de 1910 hiciera al país el entonces campeón mundial de ajedrez, el alemán Emanuel Lasker (1868-1941).

En ese orden, precisó las actividades realizadas en el ámbito local, entre ellas la sesión de partidas simultáneas que brindó, en la que empató sendos cotejos contra Rolando Illa y Julio Lynch, y en la que venció a trece rivales, entre quienes se hallaba el campeón de la época Benito Villegas, los tres connotados referentes del Club Argentino de Ajedrez, entidad señera fundada en 1905.

Conocido este interés ajedrecístico, no extrañará que el autor utilice una clara referencia al juego en una de sus obras, a la que titula Mate Pastor, la que fue publicada en 1971 por Ediciones de la Flor en Buenos Aires. Resalta su atractiva tapa, diseñada con la estética del Pop Art por Oscar Smoje, en la que aparecen reconocidos personajes del mundo de la historieta (Batman, Superman, Dick Tracy, Popeye, Langostino, la pequeña Lulú, Mickey, el Llanero Solitario, entre otros). El vanguardismo del texto es proverbial, lo que no necesariamente resultó atractivo desde la perspectiva de algunas visiones más conservadoras de la época en la que apareció.

Horacio Salas

En el comienzo del libro, el autor hace figurar esta secuencia de jugadas (indicadas por el sistema descriptivo): 1. P4R P3AR; 2. P3D P4CR; 3. D5T Mate, y refuerza el concepto en la contratapa al señalar:

Existe entre las casi infinitas combinaciones del ajedrez, una, denominada mate pastor, mediante la cual es posible vencer al contrincante en el tercer movimiento. Naturalmente, sólo pueden ser derrotados mediante esta rareza estadística los novatos que carecen de los más obvios rudimentos defensivos, quienes –en la práctica- pierden la partida antes de haberla iniciado”.

Salas cae, como cualquier ajedrecista podrá rápidamente comprobar, en un grave equívoco técnico ya que, en rigor, ese desenlace de partida corresponde a una versión demorada, ya que se produce en el tercer movimiento cuando puede ello suceder en la segunda jugada,[1] del denominado en la bibliografía especializada Mate Loco. El Mate Pastor, ese que da título a su libro es otro, uno muy diferente al planteado por el autor.[2]

A esta confusión ajedrecística Salas le suma otra, una que es de índole narrativa. Es que, a pesar de tratarse de un largo texto poético, en el que se incluyen muchos trabajos ajenos (ejercicio de intertextualidad poco frecuente para el tiempo de aparición de este libro), algunos críticos prefieren considerar que, en el caso, estamos en presencia de un escrito con aires de novela. Sobre el punto dijo alguna vez el autor:

En ese momento fue un poema de enorme riesgo. En aquella época, cuando todavía había crítica periodística de poesía, no fue el mejor tratado de mis libros; algunos críticos se entusiasmaron, otros directamente no entendieron el collage, lo juzgaron un texto de prosa. O muy a favor o muy en contra, no hubo notas intermedias. La novedad de incluir frases publicitarias, poemas infantiles, slogans políticos, breves fragmentos de entrevistas periodísticas, les pareció un exceso. Mi intención era mostrar que con todo, absolutamente con todo, se puede hacer poesía…”.[3]

Con un yerro ajedrecístico monumental desde la portada, que a especialistas implacables les pueden surgir imperdonables; con ambigüedad sobre el lenguaje literario empleado (cabría concluir que es un largo poema narrativo), con el ejercicio de una intertextualidad que algunos preciosistas podían confundir con el mero plagio, lo cierto es que podemos vislumbrar a un Salas que, al definir una de sus obras más especiales, la sexta en su historial, lo hace desde lo profundo del mundo del ajedrez. Y ello, en cualquier caso, con errores o sin ellos, es todo un motivo de celebración para los amantes del juego.

Sobre el final del relato, se incluyen unos párrafos que podían justificar claramente el uso de ese título. Dentro de las frases sueltas que se enumeran, vinculadas a la vida, el sexo, la muerte, las experiencias del pasado, los conceptos, sueños (entremezclados con, por ejemplo, menciones a la masacre de Hiroshima), versos de tangos y partes de la Marcha Peronista; en este algo lisérgico collage narrativo, del cual esa tapa con imágenes de superhéroes y personajes del cómic son una prueba cabal de las intenciones autorales, el ajedrez tiene su lugar en este pasaje:

Esta mañana las moscas dejaron olvidados en la Plaza de Mayo / junto al taparrabos de Tarzán y el bastón de Carlitos / el carbónico de la Pirámide el reloj del Cabildo / y las escalinatas al pie de la Costanera / donde fui capaz de besarte alguna vez / cuando ese chico tan bien educadito una monada disfrazado de mí / terminó para siempre con su vida / tirándola en el fondo de un cajón ahogándola en tu boca / la tarde aquella en que decidí conscientemente / darle mate pastor a los recuerdos / trabajarla de alfil. Pese a que, más allá del ajedrecístico título por algún tiempo/meterme transversal entre tus piernas…”.

Creemos que esos versos, reemplazándose la referencia Mate Pastor por la ajedrecísticamente más correcta Mate Loco, lejos de perder sentido, muy por el contrario, se hubiera incluso arribado a una solución del todo apropiada.


Notas:

[1] En la versión abreviada de este mismo típico mate, que es un supuesto aún más grave que el planteado por Salas, que es el encuentro más corto que es posible en el ajedrez, en realidad el desenlace se verifica con el negro dando mate tras las movidas (con algunas alternativas) siguientes: 1. P4CR P3R (o P4R); 2. P3AR (o P4AR) D5T ++ (Mate). Se utilizó la notación descriptiva, para seguir la empleada por Salas. La más moderna es la algebraica, que en este caso responde a la siguiente terminología: 1. g4 e6 (o e5); 2. f3 (o f4) Dh4++. 
[2] El Mate Pastor se obtiene en varios casos posibles, siendo uno de los más reconocidos el que se verifica tras las siguientes jugadas: 1. P4R P4R; 2. A4A C3AD; 3. D5T C3AR; 4. DxP++ (Mate). O, tras: 1. e4 e5; 2. Ac4 Cc6; 3. Dh5 Cf6; 4. Dxf7++.
[3] Fuente: Carlos Dámaso Martínez y Horacio Salas. 2006. Entrevistas: Horacio Salas. En: Hispamérica Año 35, No. 104 (Aug. 2006), pp. 69-81 Publicada por: Saul Sosnowski. 

©ALS, 2021

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