Ludwig Paulsen: uno de los grandes ajedrecistas del siglo XIX

Por Sergio Negri

El siglo XIX dio grandes jugadores de ajedrez que abrieron los surcos de la competencia deportiva al máximo nivel. Por supuesto que vienen de inmediato a la mente los nombres de los franceses Deschapelles y de La Bourdonnais, del inglés Staunton y del prusiano Adolf Anderssen. Todos ellos quedarán relegados, no obstante su importancia, cuando surja como un meteoro en el firmamento otra figura, la del norteamericano Paul Morphy.

En la segunda mitad de esa centuria, serán otros los nombres que tallarán, en particular los campeones del mundo primeros de la historia, Wilhelm Steintz y Emanuel Lasker, y alguna que otra figura adicional, como la del aspirante al cetro Johannes Zukertort.

Grandes nombres todos. Mas habrá otros, que quizás hayan quedado relegados ante las luces de quienes más brillaron. Entre ellos hay uno muy especial, el del alemán Ludwig Paulsen.

Paulsen nació en Blomberg el 15 de enero de 1833, misma ciudad en la que moriría el 18 de agosto de 1891, ubicada en el corazón de Alemania. También se lo conoció bajo el afrancesado nombre de Louis, dado que estuvo radicado en la porción de influencia gala en los EE. UU. Su padre, un profesor de la célebre Universidad de Gottingen, y fuerte jugador de su localidad natal, fue quien le enseñó el juego al benjamín de la familia.

En tierras americanas es donde comienza el recorrido de Paulsen como ajedrecista de nota. Cuando se dispute el primer Congreso Americano en 1857, con el recordado gran triunfo de Morphy, fue precisamente Paulsen quien lo enfrentó en el match final, en el que el norteamericano se impuso tras cinco victorias, dos empates y una derrota. El alemán, en instancias previas, se había desembarazado de sus oponentes fácilmente, cosechando en ese camino ocho triunfos y habiendo cedido solo un empate (permaneciendo lógicamente invicto hasta esa instancia definitoria).

Partida Paulsen vs. Morphy, Nueva York. 1857, en https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1259994

Paulsen se había radicado en el nuevo continente en 1854, junto a su familia. Su padre se ocupaba del negocio del tabaco. Es aquí donde el joven desarrolló el juego con calidad, en particular frecuentando la ciudad de Chicago.

Nuestro jugador no había sido parte en 1851 (era para entonces muy joven y sin experiencia ajedrecística magistral) del gran torneo de Londres en el que se consagró Anderssen por delante de Staunton. Pero, en la segunda edición de relevancia de esta prueba, la de 1862, cuando volvió a imponerse aquel, Paulsen salió segundo. En la importante nómina de participantes ya se lo ve asomar allí a Steinitz.

El primer éxito tras su regreso a Europa de Paulsen, que se dio a fines de 1860, fue en 1861 en Bristol, Inglaterra, en competencia por eliminación (en la primera ronda batió a Kolisch y en la final al local Samuel Boden). Más tarde regresará a su país, en donde se afincará e impondrá en varias competencias.

Quizás las más relevantes de estas sean las de Hamburgo, en 1869, junto a Anderssen y delante de Zukertort, y especialmente en Leipzig, en 1877, cuando gana nueve partidas y pierde en dos ocasiones (sin empates), quedando segundos a media unidad los mencionados Zukertort y Anderssen (último aparece Wilfried Paulsen, su hermano).

Partida Paulsen vs. Zukertort, Leipzig, 1877, en https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1295582

En 1878 vuelve a ganar Paulsen una prueba en la que Anderssen, siempre en Alemania, queda tercero; en 1880 se impone en Braunchsweig mas, a partir de ese momento, se observa una caída en su nivel de juego y, por ende, en sus resultados.  

Si Anderssen fue considerado, antes de la irrupción de Morphy y luego de su rápida desaparición de escena, el mejor jugador del mundo, no habría que olvidarse que Paulsen jugó tres matches contra aquel con notable resultado. Es que venció en dos de ellos, empatando en la otra ocasión. Esto último ocurrió en 1862 en Londres, ocasión en la que, para solo poder igualar, Anderssen debió imponerse en los dos últimos juegos. En 1876 y 1877 habrá ya de prevalecer Paulsen, jugándose en las dos oportunidades en Leipzig con los siguientes resultados: +5, -4, =1 y +5, -3, =1, respectivamente.

Paulsen se impuso en matches a otros grandes de la época, entre ellos a Kolisch en 1861 (7 a 6 con 18 tablas), y a Max Lange y Gustav Neumann (en 1864).

Desde el punto de vista estilístico, Paulsen fue uno de los primeros jugadores que supo poner en la balanza las nociones de ataque (que eran las que algo acríticamente imperaban) junto a la de defensa. En eso sería, a su modo, precursor de la revolución que encarnará Steinitz en la segunda etapa de su carrera, en la que el primer campeón del mundo mutará del estilo romántico a uno más racional, erigiendo las bases del ajedrez moderno.

Paulsen se destacó también en la modalidad de jugar “a ciegas”, siendo su récord el de haber enfrentado a catorce rivales al unísono en esa exigente práctica. Comenzó este camino en 1857 cuando estaba en Nueva York.

Su fuerza ajedrecística fue descomunal. Solo opacada por otros demasiado grandes. Baste decir que quedó posicionado como el N° 2 del planeta para el sistema de medición EDO Historical Chess Raitings (sus listines son para periodos anuales), solo precedido por Morphy, para 1857, y en los años que van de 1861 a 1865; y tercero, antecedido por Steinitz y Zukertort, entre 1877 y 1879.

Por su parte Chessmetrics  (sus mediciones son mensuales) lo eleva incluso al tope, en el transcurso de nada menos que treinta y nueve (39) meses, lo que ocurrió en espacios no continuos entre abril de 1862 (ese mes estaba delante de Anderssen) y julio de 1878 (anticipándose en la ocasión a Szymon Winawer). Para octubre de 1862 se le atribuye el estratosférico ranking ELO de 2710 puntos.

Su contribución a nivel de ideas en aperturas es tan influyente como vasta. Claramente, la más relevante es la idea que lleva su nombre (jugando con negras 2. e6) en la Defensa Siciliana. Esta tiene puntos íntimos de contacto con el planteo de formación restringida de peones en d3 y e3 y/o en d6 y e6 (con blancas y negras, respectivamente), a la que asimismo se la denomina Paulsen. Pero también a él se le debe, entre otras aportaciones, la Variante Dragón en esa misma Defensa (1.e4 c5 2.Nf3 d6 3.d4 cxd4 4.Nxd4 Nf6 5.Nc3 g6), un planteo curioso ya que es muy agudo y proviene, como fuera dicho, por un jugador a quien se le reconocían en mayor medida sus dotes defensivas.

Por su desempeño frente al tablero, por la fuerza de sus ideas (que han trascendido a las épocas ulteriores), por sus resultados en torneos y matches, por su vigencia a lo largo de tantos años (en un tiempo crecientemente competitivo), por todo ello, y a pesar de por momentos su figura otras luminarias más relumbrante, Ludwig Paulsen debe ser considerado uno de los mayores ajedrecistas del siglo XIX.

Ludwig Paulsen

©ALS, 2021

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s