El historiador Vicuña Mackenna ubica al Libertador Gral. San Martín como ajedrecista

Por Sergio Negri

El connotado historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886), en trabajos que corresponden a la segunda mitad del siglo XIX, al referirse a uno de los hitos de la acción libertaria de San Martín y a su personalidad (comparándola con la del otro Libertador de América, Simón Bolívar),[1] podía incluir en sus textos diversas menciones ajedrecísticas:

“...Lord Cochrane[2] viene a rogarle le dé el mando de la caballería para desbaratar aquella columna que maniobra en la campiña de Lima como sobre un tablero de ajedrez…”;

“…desplegó San Martín la habilidad de eximio jugador de ajedrez con los hombres, las pasiones y los estados, ciencia que le era familiar” y

Bolívar fue un aventurero sublime. San Martín no arriesgó jamás una jornada en su fría e inmutable marcha. Para su émulo –más feliz, porque fue más audaz; más deslumbrador, porque fue más comunicativo, indiscreto y elocuente-, la América fue el tapete de una partida jugada a muerte y con locas paradas de suerte y de azar, en que arrojaba su vida, su fortuna y su gloria en cada vuelta de los dados. San Martín fue un paciente jugador de ajedrez, tranquilo, pensador, inexcrutable (sic), que estaba resuelto a no perder jamás, porque presentía que la parada en la que se había empeñado, valía más que su vida: era la vida de cuatro naciones, confiadas a su mente…”.[3] 

Como se aprecia claramente de estos dichos, San Martín llevaba al plano de sus operaciones sus conocidos dotes de ajedrecista.

Sabida es la clásica asociación del juego con acciones en el campo de batalla y, a partir de ello, resulta lógica cierta predisposición de los mandos militares a practicar como entretenimiento un ajedrez que, en su faceta de modelización, podía ser una buena prueba de prácticas que podían ser llevadas ulteriormente al plano de la realidad.


Notas:

[1] También el autor hace del ajedrez una parábola espacial, al decir: “La ciudad de Buenos Aires (…) está sentada en la margen meridional del Plata, a la manera de un tablero de ajedrez largo y angosto, colocado sobre un espacioso y uniforme tapiz”.
[2] Se refiere a Lord Thomas Alexander Cochrane (1775-1860), marino inglés que sirvió a la corona británica y, más tarde, a varias causas independentistas de América, con actuación en Chile, Perú y hasta en México. Es considerado uno de los fundadores de la Marina Nacional de Chile.
[3] Esta segunda cita, que extractamos de las Obras Completas del autor, con algunas ligeras modificaciones, también es mencionada por Morgado en el Tomo I de sus Micro-Biografías.

©ALS, 2021

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