El escritor uruguayo Eduardo Galeano prefería, de entre sus amigos, a quienes jugaban al ajedrez

Por Sergio Negri

El escritor uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015), abrevó en el ajedrez en Las caras y las máscaras. Al comentar el mítico encuentro (desencuentro) del 26 de junio de 1822 entre los dos Libertadores de América, Bolívar y San Martín, destacaría la afición ajedrecística de éste y, al comentar cómo se negaría a disputar el liderato con su colega en la prosecución de la lucha emancipatoria americana, la presenta como una forma de evitar la prosecución de la partida:

“San Martín lleva treinta años de batallas, desde Orán hasta Maipú. Por España peleó el soldado y por América el curtido general. Por América, y nunca contra ella: cuando el gobierno de Buenos Aires le mandó aplastar las huestes federales de Artigas, San Martín desobedeció y lanzó su ejército a las montañas, para continuar su campaña por la independencia de Chile. Buenos Aires, que no perdona, le niega ahora el pan y la sal. En Lima tampoco lo quieren. Lo llaman el rey José. Desencuentro en Guayaquil. San Martín, gran jugador de ajedrez, evita la partida. —Estoy cansado de mandar  —dice, pero Bolívar escucha otras palabras: Usted o yo. Juntos, no cabemos. Después, hay banquete y baile. Baila Bolívar en el centro del salón, disputado por las damas. A San Martín lo aturde el ruido. Pasada la medianoche, sin decir adiós se marcha hacia los muelles. El equipaje ya está en el bergantín. Da la orden de zarpar. Se pasea en cubierta, a pasos lentos, acompañado por su perro y perseguido por los mosquitos. El barco se desprende de la costa y San Martín se vuelve a contemplar la tierra de América que se aleja, se aleja”.

Eduardo Galeano

Galeano, en El siglo del viento, por otra parte alude a un poeta y revolucionario nicaragüense, Leonel Rugama (1949-1970) quien:

“De los amigos, prefería a los jugadores de ajedrez. / De los jugadores de ajedrez, a los que pierden por culpa de la muchacha que pasa…”.  

Es que Rugama, además de poeta, era un buen aficionado al ajedrez (y evidentemente de las lindas muchachas), hasta su trágica y prematura muerte por partidarios del régimen dictatorial de Anastasio Somoza

Leonel Rugama

El escritor nacido en Montevideo empleó el juego en otros trabajos, como en el relato Otro músculo secreto, de El libro de los abrazos, donde se menciona:

En plena noche se despertaba y quería jugar al ajedrez o se peleaba con mi abuelo muerto hacía cuarenta años“.

Hay otras alusiones, no del todo relevantes (la simpática “el oso melancólico que baila al son del pandero, el chivo que da vueltas sobre el taburete y los escuálidos saltimbanquis vestidos de ajedrez” en Memorias del Fuego 3 y, la bastante más inquietante mención de Memorias del Fuego 1: “...sobre el ajedrez de las bolsas. -¡Satanás! ¡Lucifer! ¡Mandinga! ¡Habla de una vez, mierda apestosa!…“).

Pero, al cabo de todo, nos quedamos en el vínculo de Galeano con el juego con aquella idea de que, de entre los amigos es siempre preferible elegir a aquellos que juegan al ajedrez y, dentro de estos, quienes pierden al entretenerse por cuestiones sentimentales…

©ALS, 2021

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s