Philidor y los intelectuales de su era

Por Sergio Negri

Philidor fue contemporáneo de la Revolución Francesa y, por ende, convivió con el Iluminismo, el movimiento cultural e intelectual que se forjó en su país y en otros territorios europeos, fundamentalmente Inglaterra y Francia, cuyas ideas tendrán gran relevancia en los movimientos independentistas americanos, de norte a sur.

Siendo así, y con París como un centro ideológico de la época, particularmente a partir de las tertulias en el célebre Café de la Régence en donde se cultivaba, como en ninguna otra parte del mundo, la afición por el ajedrez, Philidor, el valor más destacado del juego, logró vincularse con los mejores exponentes de un tiempo tan rico en ideas y sueños. Por supuesto que para ello tenía otro plus: su condición de eximio músico, de gran nivel en tanto compositor y de gran popularidad, que lo hacían codearse con las personalidades que, además del mundo de los pensamientos, quedaban fascinadas por el mundo del arte. Y también del ajedrez.

Uno de los máximos pensadores, Denis Diderot (1713-1784) fue, en efecto, aficionado al juego, habiendo sostenido una amistad con el ajedrecista a quien ayudó a concretar el propósito de editar su icónico libro: el pensador fue una de las personas que aparece en carácter de suscriptor de una edición que terminará por hacerse primeramente en Londres.

Philidor fue, a su vez, tutor musical de la hija del filósofo. Este, en cierto momento, tuvo sus discrepancias con aquel, ya que hubiera preferido que se hubiera concentrado más en la música que en el juego. Por ejemplo, en una carta de 1782 le cuestionó su afición a jugar bajo la modalidad de a ciegas a la que consideraba un “peligroso experimento” ya que, con él, podía “correr el riesgo de volverse loco por cuestiones de vanidad”. Un argumento adicional era que, con esa práctica, ni siquiera obtenía recompensa financiera alguna; lo que no será enteramente cierto ya que, muy por el contrario, gracias a esa práctica hallará recursos que, en los últimos años de su vida, se transformarán en su principal vía de sustento.

Dennis Diderot

Un Diderot algo contrariado, al no resultar convincente en su admonición, le anticipó a su amigo un triste final diciendo que, si seguía prefiriendo el ajedrez por sobre la música, podrían en el futuro llegar a decir de él: “Aquí Philidor, él no es nada más; perdió todo lo que tenía, moviendo pequeñas piezas de madera sobre un tablero”. ¡Cómo se equivocaría en este punto el pensador!

En otro trabajo habremos de profundizar sobre el vínculo entre Diderot y el ajedrez. Por lo pronto adelantemos que en su sátira El sobrino de Rameau, que es de 1761, recorre caminos en los que la música y el ajedrez quedan inextricablemente unidos, tanto como en la vida de Philidor. Por otra parte, en ella se refleja el clima imperante en el Café de la Régence.

Una edición antigua de El sobrino de Rameau de Diderot

Otro filósofo que jugará con Philidor en ese ámbito es el suizo Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), otro egregio hombre de la Ilustración. En Las Confesiones, trabajo autobiográfico de 1782, menciona a un genovés, de nombre Bagueret, quien mucho no le simpatizaba, que le ofreció enseñarle ajedrez para, apenas aprenderlo, volverse loco por un juego en el que creía haber registrado un rápido aprendizaje y al que se dedicó durante dos o tres meses, en los cuales estudió partidas de Philidor y el sirio Philipp Stamma (1705-1755) antes de darse cuenta de que estaba muy lejos de ser un habilidoso en un juego que, de todos modos, llegó a obsesionarlo.

Rousseau era un buen músico por lo que, además del ajedrez, en ese otro rubro hallaría otro punto de contacto con Philidor, quien llegó a asistirlo hacia el año 1745, antes de que este se trasladara a los Países Bajos.

Rousseau

También el gran filósofo Voltaire, François-Marie Arouet (1694-1778) fue amigo y protector de Philidor, en una relación que es recreada ficcionalmente en la novela El ocho, de la escritora norteamericana Katherine Neville (nacida en 1945).

Evidentemente, el músico y ajedrecista era admirado por todos los grandes referentes de la Ilustración Francesa. Y también por algunos otros exponentes no tan meritorios de la época, como el sanguinario Maximilien Robespierre (1758-1794) quien llegó a ser un obstáculo para que Philidor volviera a su país ya que, estando radicado en Londres, se lo tildó de traidor a su país.

Voltaire

El norteamericano Benjamin Franklin (1706-1790), en su carácter de diplomático viviendo en cierto tiempo en París, se allegó al Café de la Régence para conocer a Philidor. Ello aconteció en 1781 a fin de que le autografiara un ejemplar de su ya, para ese tiempo, célebre libro. El inventor norteamericano, en su pasión ajedrecística, no quiso privarse de ese momento y, ya sabemos, cinco años más tarde dejará como legado su ensayo On the morals of chess, tema al que nos referimos en una nota dedicada al, entre otras tantas cosas, inventor del pararrayos.

Benjamin Franklin jugando al ajedrez

La fama de Philidor ha trascendido el tiempo y el espacio. En la lejana, respecto de su lugar de origen, Argentina, y ya instalados en el siglo XXI, existe en la localidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, una entidad que lleva su nombre, la que fue creada en enero de 1998 con un ideario que une al juego con actividades artísticas (música, pintura, letras).

Además de torneos y clases, allí existe una escuela dedicada a niños y jóvenes por lo que constituye  un ámbito en el que la cultura, la educación y el ajedrez fluyen. De ese modo Philidor termina siendo, no sólo el nombre que lleva el sitio, sino una poderosa fuente de inspiración.

Imagen del Club Philidor en la ciudad de Morón, República Argentina

Cuando el norteamericano Paul Morphy (1837-1884) visite el Café de la Régence en su famosa gira europea, al elevar su mirada hacia las alturas habrá de advertir que, en una de las esquinas , aparecía una imagen que precisamente recordaba al gran Philidor.

Ambos tuvieron muchos puntos de contacto. Fueron mentes privilegiadas. Supieron combinar perfectamente las capacidades de memoria y de imaginación. Amaron el ajedrez y la música. Fueron los mejores referentes en el juego, y con mucho margen, respecto de sus contemporáneos. Y se adelantaron a su tiempo impulsando una técnica que era incomprensiblemente, para otros, de avanzada. Morphy y Philidor, por siempre, forman parte del panteón de las figuras más representativas que vez alguna pudo haber dado el milenario y asombroso ajedrez.

Adicionalmente el francés, a diferencia del norteamericano (más introspectivo y menos sociable), en su calidad de mente brillante y de inquietudes culturales más amplias y del todo destacadas, supo en su tiempo vincularse con los pensadores más elevados de un tiempo que provocaría profundos cambios.

Una Edad, la Moderna, dejará su paso a otra, la Contemporánea. Y Philidor, con su concepto elevado y anticipatorio de la forma en que se debía afrontar el juego, supo edificar las bases de un ajedrez que, en el próximo siglo, el XIX, habrá de ir adquiriendo renovadas formas y un protagonismo impar.

©ALS, 2020

Notas relacionadas:

Semblanza de Philidor. Por Sergio Negri. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2020/12/12/semblanza-de-francois-andre-danican-philidor/.

Análisis astrológico de Philidor. Por Silvia Méndez. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2020/12/11/analisis-astrologico-de-philidor/.

Diderot, filosofía y ajedrez. Por Sergio Negri. En https://ajedrezlatitudsur.wordpress.com/2021/01/01/diderot-filosofia-y-ajedrez-por-sergio-negri/.

3 respuestas a “Philidor y los intelectuales de su era

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