Héctor Rossetto, exponente de la época dorada del ajedrez argentino

Por Juan S. Morgado

Héctor Decio Rossetto desde la cuna (Adrián Barría, 2009)

En Bahía Blanca, el 8 de septiembre de 1922 nacía Héctor Decio Rossetto. Perdió la madre muy pronto y quedó a cargo del padre, Arnaldo, maestro, traductor, corrector de diarios, escritor, fanático de la ópera y de Verdi. Pero Arnaldo Rossetto también era fanático de otra cosa: del ajedrez. Cuando se iba a jugar a los bares de Bahía Blanca, Don Arnaldo se llevaba el hijo y la mamadera. De modo que el niño Héctor aprendió bien pronto esto del ajedrez porque a los cuatro años el padre seguía yendo a jugar al bar y el hijo estaba allí, mirando y aprendiendo. A los seis ya tenía edad como para asomar la cabeza por arriba del tablero y entonces eran dos los que jugaban, se hicieron famosos en la ciudad. Falleció en Buenos Aires el 23 de enero de 2009.[1]

El pibe Rossetto en El Gráfico nº 1549 del 15 de abril de 1949

Caricatura de Guida en Crítica, 1937

Palmarés de Héctor Decio Rossetto 1935-1949

1935 Bahía Blanca. Actúa por primera vez en una competencia oficial

1937 Círculo de Bahía Blanca 2ª categoría (30 jugadores) 1º

1937 II Interprovincial por Equipos, en Buenos Aires. Representa a Bahía Blanca

1938 Campeonato de Bahía Blanca, 1º (8)

1938 Campeonato Nacional de 2ª Categoría, 2º

1939 III Interprovincial por Equipos. Representa a Bahía Blanca

1939 Torneo Selección, 3º

1940 Torneo rápido por equipos. Representa al Club Jaque Mate.

1940 Torneo Selección; 1º (14)

1940 Torneo rápido por equipos. Representa al Club Jaque Mate.

1940 Torneo Mayor; 7º/9º (16)

1941 Torneo Internacional de Montevideo; 3º/4 (12)

1941 Cristalerías Rigolleau, Quilmes; 2º/3º (6)

1941  Torneo Internacional Rolando Illa, Club de Ajedrez; 7/10º (15)

1941  Torneo Club Quilmes; 2º (9)

1941  Torneo IV Interprovincial por equipos, Paraná. Representa a la ciudad de Buenos Aires

1941  Campeonato de 1ª categoría del Club Jaque Mate; 3º (13)

1941 II Torneo por Equipos Copa Senado de la Nación, LADEP. Integró el equipo del Club Jaque Mate, ganador del evento.

1941  Torneo Mayor; 3º (14)

1942  Gira por varias localidades de la Provincia de Buenos Aires, febrero y marzo.

1942  Torneo Internacional de Mar del Plata; 11º (17)

1942  Match por el Campeonato Argentino, Rossetto 8:5 Guimard, donde se corona campeón nacional.

1942 Match Club Jaque Mate vs Círculo. Representa al Club Jaque Mate.

1942 Gira por varias localidades de la Provincia de Buenos Aires, desde agosto hasta noviembre.

1942  Torneo en consulta del Club Jaque Mate. Representa a la institución empareja con Jacobo Bolbochán; 1º (5)

1943  La FADA le quita el título debido a la aprobación de un cambio de reglamentos.

1943  Torneo Internacional de Mar del Plata, 3º/6, 7,5/13.

1944  Gira por la provincia de Mendoza, enero.

1944  Torneo Internacional de Mar del Plata; 7º/8º (15)

1944  Torneo Internacional de Asunción; 2º/3º  (13)

1944  Campeonato Argentino; 1º. Es nuevamente campeón nacional.

1944  V Interprovincial por Equipos. Representa a 9 de Julio.

1944  Torneo del Jockey Club de La Plata; 5º/7º (16)

1945  Campeonato Argentino, match con Iliesco. Vence 4½:½ y retiene el título.

1945  Torneo Internacional de Mar del Plata; 6º/7º (15)

1945  Campeonato Panamericano de Hollywood; 6º  (12)

1945  VI Torneo Interprovincial por Equipos. Representa a 9 de Julio.

1945  Torneo Mayor;  5º (14)

1945  Copa Río de La Plata, Montevideo. Representa a Argentina, venciendo 2:0 a Bauzá.

1945  Torneo del Círculo Uruguayo; 1º  (6)

1946  Match radial con España; perdió con Medina.

1946  Campeonato Argentino; 6º (21)

1946  Match por el título Pilnik vs Rossetto, Bahía Blanca; vence Pilnik 5:3.

1946  Gira por Bahía Blanca y ciudades aledañas, setiembre.

1947  Torneo Internacional de Viña del Mar; 3º/4º (11)

1947  Torneo Internacional de Mar del Plata; 7º (18)

1947  Torneo Sextangular Buenos Aires – La Plata; 6º (6)

1947  Gira por Brasil, contratado por el Renner Xadrez Club; julio.

1947  Campeonato de Porto Alegre; 1º.

1947  Campeonato Argentino; 1º (18)

1947  Match radial vs Estados Unidos. Empata con Pavey.

1947  Interprovincial por equipos, Bahía Blanca. Representa a la ciudad de Buenos Aires

1948  Torneo Internacional de Mar del Plata; 4º/5º (18)

1948  Torneo Club Argentino/Jockey de La  Plata;  5º/6º (12

1948  Gira por Brasil, mayo.

1948  Torneo de Porto Alegre; 1º/2º (10)

1948  Torneo de San Pablo; 2º/3º (14)

1948  Torneo Ángel Cassanello, Santa Fe; 4º/5º (8)

1948  Match por el título Julio Bolbochán vs Rossetto. Igualan 5:5 y Bolbochán retiene el campeonato nacional.

1949  Torneo Internacional de Mar del Plata; 1º (18)

1949  Torneo del Club Newell’s Old Boys; 6º (9)

1949  Campeonato del Club Jaque Mate; 4º/6º (11)

1949  Torneo de Remedios de Escalada; 2º/3º (8)

1949  Torneo Mayor de Entre Ríos; 1º (10)

1949  Match radial España vs Argentina, revancha. Vence a J. Sanz.

1949  Torneo Internacional de Montevideo; 2º/3º (10)

Palmarés de Rossetto en Campeonatos Argentinos (1940-1982)

1940  7º/8º (16)

1941  2º/3º (10) en el Torneo Mayor. El 1º fue Luckis y el 2º Pilnik. Ambos eran extranjeros y no contaban para el torneo nacional. Como 3º Rossetto fue declarado desafiante de Guimard. 

1941  vence a Guimard 8:5 y se proclama campeón argentino

1943  4º (11)

1944  1º (10) en el Torneo Mayor y se proclama campeón argentino.

1944  Vence a Iliesco 4,5:0,5 y retiene el título

1945  5º (15) en el Torneo Mayor. Pierde con Pilnik 5:3

1946: 6º (21)

1947 1º (18) No se realiza el match con Julio Bolbochán y queda como campeón argentino.

1948: Empata el match con Julio Bolbochán 5:5, y éste retiene el título por haber ganado el Torneo Mayor.

1951: 2º (15)

1953: 5º (20)

1955: 2º (20)

1961: 1º (17) campeón argentino

1963: 4º (16)

1965: 2º (22)

1967: 4º (12)

1968: 5º (20)

1969: 9º (18)

1972: 1º (12) campeón argentino

1973: 3º/4º (16)

1980: 20º/22 (24)

1982: 11º (12)

Si consideramos que en 1944 ganó el Torneo Mayor que daba título directo, y que después ganó el match con Iliesco, que era el campeón anterior y tenía derecho a desafiarlo, Rossetto fue campeón argentino seis veces en 23 presentaciones.[2]

El ajedrez, Rossetto, el turismo y su ojo clínico (1946)

Por motivos ajedrecísticos he tenido que viajar mucho, aunque no tanto como hubieran sido mis deseos. Ustedes no se imaginan el ojo clínico que uno va adquiriendo en los viajes, no sólo respecto a los lugares, sino respecto a las personas. Parecería que cada comarca, para un buen observador, dejara un sello indeleble en sus habitantes. Le voy a contar una anécdota, absolutamente real, que me ocurrió en Estados Unidos, para que ustedes adviertan cuán exacta es esta afirmación. Caminaba por Broadway con un amigo, cuando vimos llegar, en sentido opuesto, en actitud algo indecisa, a un hombre. Le dije a mi amigo:

—Ese es argentino

—¿Lo conocés?—

—No lo he visto en mi vida—

—Entonces, ¿cómo sabés que es argentino?—

—Te lo voy a demostrar—

 Y sin darle más explicaciones me dirigí directamente al desconocido. Una vez que estuve cerca de él, le pregunté, en castellano:

—¿Qué anda usted buscando, señor?—

El hombre me miró sorprendido, y me preguntó a su vez:

¿Y cómo sabe que yo hablo español?—

—No sólo sé que usted habla español, sino que es argentino, probablemente de Buenos Aires—

En efecto, pero, ¿por qué?—

—Por la seriedad del nudo de su corbata, y lo bien que lleva hecho el nudo—

Concluye Rossetto:

Un verdadero americano nunca se hubiese puesto una corbata de gusto porteño, y menos todavía, se hubiese esmerado en ajustarse el nudo—[3]

Héctor Rossetto está evolucionando (Carlos Guimard, 1952)

Lamento mucho desilusionar al lector, pero la culpa no es mía ni de Héctor Rossetto. Conversé largamente con él acerca del fundamental proceso de transición operado en su juego, y llevamos a convenir en algo: el estilo de un maestro del juego ciencia evoluciona con la edad. Hace un tiempo le escuché decir lo mismo a Pilnik, quien refiriéndose a los numerosos empates míos, un record extraño en mi estilo, me decía:

Estás pagando tributo a la evolución de tu estilo. ¡A mí me pasa lo mismo!—

Tenía razón. Íntimamente yo sabía que ése era el motivo, pero nunca pude sobreponerme a la gravitación de tan poderosa influencia. Los años maduran la mente y te llevan hacia ese plano de superación y perfección en el que se manipulan conceptos muy exigentes. (…) Rossetto regresó de su viaje a Finlandia, donde cumplió el mejor porcentaje como primer tablero suplente, totalizando nada menos que 8/10, es decir, logrando el mejor score entre nuestros representantes. Él y Najdorf fueron los únicos premiados. (…) Rossetto me muestra numerosas partidas. Son todas largas.

—Quiero una partida brillante para los lectores de Mundo Deportivo

Lo siento, ya no hago brillanteces. Ahora juego partidas largas y me siento cómodo. Voy directamente a los finales. Y ahí estoy como pez en el agua—

—¿Es posible?, ¿qué te pasa?—

Son los años. No podría precisar. Mi concepto de la verdad y la belleza del ajedrez han sufrido un vuelco insensible. Es el resultado de la evolución de mis conocimientos. Mi viejo estilo enmudeció. Por eso, la mejor partida de mis torneos en España es ésta, con Román Torán, en 65 jugadas—

Revisamos la partida. Es común hasta cierta altura. Al entrar en el final recién se percibe toda su belleza, ese resplandor oculto en el medio juego. Queda con dos alfiles. Se apodera de las casillas vitales y en un ir y venir de jaques y movidas de reyes y alfiles, va, poco a poco, precisando las debilidades sobre las que ha puesto su vista. Mientras revisamos la partida, me dice:

¿Observás? Todo es sencillo, claro: son esos finales que parecen tablas, pues la clave está más oculta que en un problema—

—¿Cómo te fue en España?—

Maravillosamente. Empaté el primer puesto con Medina en el Torneo de Tarragona, y gané cortado el de Barcelona. ¿Sabés que no vi un mate en una jugada con el cubano González? ¿y que con el viejito Bernstein me pasó algo parecido? ¡Son los años!—

—No digas eso; si apenas tienes 31, ¿verdad?—

Más o menos. Me estoy volviendo filósofo—

Es cierto. Ha cambiado mucho Héctor Rossetto. Ya no es el chico travieso de hace años. Es un hombre que se controla y mide, reflexiona y decide con mayor seguridad. Hoy está en el mejor momento de su carrera, al punto de poder afirmar que éste ha sido su año. ¿Podremos brindar por otro como este? Ojalá. Quien lo conoce como yo sabe que merece ése y otros muchos lauros.[4]

La evolución de Rossetto, Mundo Deportivo

La herencia intelectual de Rossetto (Amílcar Celaya, 1960)

Héctor es un caso de talento intelectual heredado, no en la misma ciencia o arte en que descolló el ascendiente, sino en otra orientación completamente distinta. El padre de Rossetto, Arnaldo, era un dibujante y matemático italiano muy querido en Bahía Blanca, gran entusiasta por la música, y autor de la mejor historia de Verdi que se ha escrito. Jugaba al ajedrez, sí, pero no con extraordinaria fuerza, y enseñó el movimiento de las piezas a su hijo. Nunca creyó, sin embargo, que Héctor Decio fuese a descollar en el arte de los trebejos. Cuando Rossetto ganó su primer Campeonato Argentino, nos confesó que, en medio de su natural satisfacción, su única amargura era no poder convencer a su señor padre, ya fallecido, con la constancia inequívoca de su título, que él, su hijo, tenía condiciones para el ajedrez…[5]

El año de Rossetto en el Sesquicentenario: ¡Gran Maestro! (1960)

▓ Luego de su partida con Unzicker, nos entrevistamos con Rossetto mientras lo invitábamos a tomar un café. Como si adivinara nuestras intenciones, se adelanta para decirnos:

Se imaginarán mi respuesta habiendo comenzado tan mal, pero aquello pasó. Estoy muy conforme con mi actuación. Tuve que jugar con valentía para dejar bien representado a nuestro ajedrez, y espero haberlo conseguido.

Le preguntamos por sus próximas actividades, y nos responde:

La próxima semana voy a jugar el Torneo Ángel Cassanello en la ciudad de Santa Fe, y luego el Torneo de Asunción del Paraguay, juntamente con Guimard, Szabó, Gligoric, Wexler. Después… ¡creo que voy a descansar.

Terminamos el café y lo dejamos en libertad de acción. Muchos aficionados nos rodean, queriendo felicitar a Rossetto con un apretón de manos. Les dejamos el lugar.[6]

19ª y última Ronda, 21 de julio de 1960. ¡Guimard y Rossetto: extraordinarios! Rossetto largó parado y ocupó el cuarto lugar. Y Guimard hizo nada menos que 8½/14 frente a los Grandes Maestros, y también entró en ese puesto. No pudieron hacer nada mejor para el ajedrez argentino que intervenir en este gran torneo. Eran pocas sus probabilidades en el papel, antes de comenzar la prueba. Recordamos que pocos días antes de iniciarse el certamen, encontramos a Guimard y nos dijo:

A mí, por lo menos al principio, me van a tirar a ganar. Y entonces…

Y se rió, como diciendo:

No se la van a llevar de arriba.

Y así fue, nomás. Desde anoche el ajedrez argentino ha incorporado a su acervo a dos nuevos Grandes Maestros.[7]

Por primera vez, ¡Rossetto periodista! Vea y Lea, 28 de agosto de 1960

Homenaje a Rossetto en el Jockey Club (2009)

A los 12 años el chico fue al Círculo de Ajedrez de Bahía Blanca. Le dijo al maestro principal de la sala, Rolando Haltrich. Por entonces cayó a Bahía Blanca un ingeniero a trabajar, Pedro Aguilar. Decían todos:

Este sí que juega bien. Aprendió con Grau.

La partida duró 28 jugadas. Desde la jugada 21ª a la 24ª Rossetto ofreció la dama en sacrificio. Cuando Aguilar al final la toma la partida termina en pocas jugadas más. La primera joya de Rossetto había nacido. Relata:

A jugar al ajedrez no me enseñó nadie. Era huérfano de madre. Mi padre me llevaba con la mamadera al bar. Él era un intelectual múltiple, profesor de escuela secundaria, periodista, traductor público, dibujante, crítico de música y ajedrecista. Al principio, en el bar me dormía. Con el tiempo, a los cuatro, empecé a mirarlo jugar y así aprendí. A esa edad se aprende enseguida. A los seis o siete empecé a jugar yo también y la pareja padre-hijo ajedrecistas era conocida en los bares de la ciudad. A los doce me presenté en el Círculo de Ajedrez de Bahía Blanca. Le preguntó el maestro principal de la sala, Rolando Haltrich:

¿En qué categoría querés jugar?

En la última.

A ver, juguemos.

Después de la partida, dijo:

¿Cómo vas a jugar en la última si jugás así?

Y empecé en la tercera, que gané fácil, y fui ganando hasta primera. Pasé a ser el mejor de Bahía Blanca.

Jugaba sin conocer teoría porque no había libros sobre aperturas en Argentina. Lo que había de bueno en el país estaba todo en alemán. Miré el libro de celadas en las aperturas de Palau, pero no me ayudó mucho. En castellano había un libro muy bueno que se llamaba Cien partidas de ajedrez comentadas por el Dr. Rey Ardid. Lo pedía prestado y lo hojeaba; costaba $ 10, fuera de mis posibilidades.

A los 14 se muda a Buenos Aires y aprende a vivir del ajedrez y de otros juegos. Se hace conocido por todos, pero en especial se hace amigo de una persona que sería muy importante en su vida: Carlos Guimard. Rossetto se mudó a Buenos Aires en 1937, y comenzó a jugar al ajedrez profesionalmente.

En 1939 Héctor Rossetto no había cumplido 17 años cuando se daban cita en nuestra ciudad los mejores ajedrecistas de 27 naciones para jugar la Olimpíada de Buenos Aires. Fue en esa oportunidad cuando llegaron al país maestros como Najdorf, segundo tablero de Polonia, Eliskases, primer tablero de Alemania, y muchos otros que optaron por quedarse en la Argentina. Nuestro país tenía entonces grandes jugadores –como Grau, Piazzini, Julio Bolbochán y Guimard. En ese torneo que ganó Alemania, Argentina figuró quinta pero esta inyección de gente de gran nivel la catapultaría en pocos años a ser la gran potencia ajedrecística que fue en los cincuenta.

Guimard y el joven Rossetto estaban jugando ajedrez ping pong en el Círculo de Ajedrez, Bartolomé Mitre 670, cuando apareció Alekhine, que jugaba en el primer tablero de Francia. Juegue con el chico, le dijo Guimard. Jugaron siete partidas, tres ganó Alekhine, una Rossetto y tres tablas. Y entonces el joven le mostró al campeón mundial la que era hasta allí la joya de su vida, la partida con el Ingeniero Aguilar. Rossetto recuerda como un tesoro los ”mmmm” de admiración que exclamaba Alekhine con cada jugada que le mostraba.

Juegue con el chico, que juega bien.

 Me zambullí a la silla y le hice bastante fuerza. Me ganó 3 a 1 con 3 tablas. Después le mostré mi partida con Aguilar, donde se había jugado precisamente una Defensa Alekhine. Él miraba, asentía después de cada jugada y le escuchaba decir un “mmm”. Cada “mmm” que le escuchaba era un placer infinito para mí.

En 1942, a los veinte, se clasificó para disputarle el cetro de campeón a su amigo, Carlos Guimard. Nadie daba un centavo por su victoria. Rossetto empezó perdiendo para terminar ganando con claridad por 8:5.

En julio de 1945 participó en el Panamericano de Hollywood, torneo que coincidió con el final de la Guerra Mundial, razón por la cual los norteamericanos estaban de fiesta. Trabó amistad con Marlene Dietrich, Humphrey Bogart y Charles Boyer. Fue campeón cinco veces más en 1944, 1945, 1947, 1961 y 1972. En esta última oportunidad terminó invicto. Pero la época de oro del ajedrez argentino llegaría en la década del 50.

1950, Olimpíada de Dubrovnik, segundo puesto para la Argentina, detrás de Yugoslavia. Los jugadores Najdorf, Julio Bolbochán, Guimard, Rossetto y Pilnik.

1952, Helsinki, otra vez segundos, esta vez detrás de Rusia. Los jugadores eran Najdorf, Julio Bolbochán, Eliskases, Pilnik y Rossetto. Rossetto fue medalla de oro en su tablero, 80% de los puntos.

1954, Ámsterdam, otra vez segundos de Rusia. Najdorf, Julio Bolbochán, Panno, Guimard, Rossetto y Pilnik.

Fueron las tres mejores olimpíadas en nuestra historia. En 1958 y 1962 salimos terceros, y después empezamos a bajar. Pero ahora que acabamos de mencionar la década del sesenta llega la hora de llamar a un amigo de siempre, del colegio, del ajedrez y de la vida.

En el Torneo del Sesquicentenario, en 1960, Rossetto venía de perder las cuatro primeras rondas, en la quinta había iniciado su recuperación ganándole a Ivkov, y ahora le tocaba Korchnoi, que esperaba ganarle sin demasiados inconvenientes a quien ostentaba uno de los últimos lugares de la tabla. Luego de una extraordinaria combinación, Korchnoi quedó perdido, pero no abandonó incluso cuando quedó con sólo una torre contra la dama de Rossetto.

En el Interzonal de Ámsterdam, 1964, compartió la habitación con el MI Alberto Foguelman. Allí compartieron la habitación, recibiendo como regalo una botella de licor de huevo, que quedó vacía en poco tiempo. Luego bromeaban acerca de quién era el culpable de que hubiera sucedido eso. Foguelman destacó que Rossetto fue un verdadero bohemio, que nunca aceptó la recomendación de los economistas para invertir el dinero, y que pese a estar entre los más grandes, siempre se sintió como un modesto ajedrecista más.

Finalmente, el GM Rossetto, luego de agradecer el homenaje, contó varias de sus tantas anécdotas. Confirmó que fue él quien ayudó a que la botella de licor de huevo se vaciara más rápido. Recordó que el equipo olímpico que viajaba a Dubrovnik en 1950 fue recibido por Eva Perón en su despacho, y que ella les prometió apoyarlos económicamente para realizar una gira por varios países luego de la Olimpíada, en caso de que el equipo obtuviera una buena colocación. Así fue, y viajaron por cuatro países, ganando todos los encuentros. Relató también el encuentro con el Che Guevara en La Habana, en ocasión de uno de los Memoriales Capablanca, cuando lo invitó a jugar unos pimpones en el Ministerio, y le dijo que ya lo conocía de antes, de ir a verlo jugar en los Torneos de Mar del Plata en la década del 40.

En un reportaje dijo Rossetto:

Tengo una foto de ella con una larga dedicatoria. La Dietrich se colocó al lado mío y le rezongaba a todos los que hacían ruido. Me acuerdo que en ese viaje pasé cinco días viviendo en el departamento del director de El Ángel Azul, Joseph Von Sternberg.[8]

Ante una pregunta acerca del famoso Torneo de Hollywood de 1945, donde puede vérselo en varias fotos junto a Humphrey Bogart y otras celebridades. Por ejemplo, puede verse a Marlene Dietrich clavándole los ojos a Rossetto.

Es una pregunta capciosa, que prefiero dejar pasar… Sí les voy a decir que estuve con Bing Crosby, con quien hablamos de turf, ya que tenía studs, y venía de incógnito a la Argentina muy a menudo a comprar caballos. [9]

Rossetto con la Srta. Hartman, actriz de Hollywood, 1945 (Foto Chess Life)

Rossetto con Broderman, mientras observa Marlene Dietrich (Foto Chess Life)

La Señorita Harmath, Rossetto y Mitzi Mayfair (Foto Chess Life)

El ajedrez que yo vi en Hollywood, León Mirlas, Maribel, 14 de diciembre de 1948

Portada del libro del Jockey Club dedicado a Rossetto

Homenaje a Rossetto, libro editado por el Jockey Club, 2006

Rossetto en la presentación del libro, 15 de noviembre de 2006.

La efectividad por sobre la técnica (Paulino Alles Monasterio, 1952)

Dentro de los jugadores de primera línea, Rossetto es uno de los más discutidos por su técnica, pero no por su efectividad. Tiene lo que podría llamarse una elasticidad intelectual felina, y una energía y codicia que dispara como un resorte, en el momento más oportuno, su profundo conocimiento del ambiente y de los hombres que en él compiten.[10]

Caricatura de Tauber, Mundo Deportivo

Rossetto destaca el apoyo de Perón (1952)

Luego del brillante segundo puesto obtenido en el Torneo de las Naciones de Helsinki, Rossetto es destacado por su gran actuación en el cuarto tablero.[11]

La Época, 19 de octubre de 1952

 

Reportaje de Víctor Hugo Morales a Cecilia Rossetto (2009)

Cecilia  recuerda:

Como padre, su imagen era contradictoria. Por un lado nos sentíamos muy orgullosos de su notoriedad y del cariño que le expresaban grandes personalidades de todo el mundo, y por otro sufríamos su ausencia. Los torneos lo alejaban de casa hasta seis meses al año.[12]

VHM: Para acompañarte en este dolor del viernes 23, que generó que hablásemos muchísimo del fallecimiento de tu padre.

CR: Muchas gracias por tu llamado ese día. Espero que te encuentres bien de tu pequeña intervención.

VHM: Todo muy bien.

CR: Igual te sentimos presente allí. Fueron momentos muy bellos. Contamos con el apretado abrazo y cariño de todos los amigos, toda la familia unida. Del Club Argentino de Ajedrez venían los alumnos de ajedrez a despedir a mi papi. Hicieron un minuto de silencio. Mientras papá estaba en el primer piso, en la planta baja el profesor, junto con sus alumnos, analizaban la partida del viejo con Korchnoi, a quien papá le ganó y por el obtuvo el título de Gran Maestro. Estaban los chicos analizando, y decían:

 ¡Qué genio, qué genio!

Después subían y se despedían otra vez. Nos pareció que todo eso es lo que le hubiera gustado a él. Se hicieron presentes todas las instituciones, las asociaciones de ajedrez nacionales, provinciales, de la ciudad, la Asociación de Actores. Contamos con la presencia personal codo a codo de los periodistas de Página 12 y La Nación. Te quiero agradecer también a vos. Es tan difícil mencionar a todos y es tanta la gente, que se me pasó. Especialmente al equipo de terapia intensiva del Sanatorio Julio Méndez, allí donde falleció, que lo trataron con una idoneidad, con un cariño, respeto, los 15 días que estuvo internado. Agradecer también a la OSBA, que brindó toda esta despedida.

VHM: En un espectáculo que hacías en La Casona del Teatro hace algunos años mencionabas alguna anécdota vivida con tu papá. ¿Cuál era?

CR: En el último espectáculo mío en Barcelona, los periodistas de allá me decían:

—El hombre más importante de tu vida es tu papá

El último espectáculo, que se llamó Resiste Rossetto, en Barcelona, en Madrid, comenzaba con unas fotos muy bellas de mis bisabuelos, de mi abuelo, y con la voz de mi papá. Fue después de la tremenda caída del gobierno de De la Rúa. Por la crisis económica yo me había visto obligada a ir buscar el mango allá a Barcelona. Comenzaba con la voz de mi papá diciendo:

Oh mia patria, si bella e perduta.

Y comenzaba él a cantar el Nabucco de Verdi. Era muy emocionante. Después en otra parte yo hablaba de lo que había significado el italiano en mi casa, era el idioma que se utilizaba en las palabras de amor en mi casa. Cuando mi papá tenía que decir palabras de amor las decía en italiano. Me grabó un speech que improvisó, que me sorprendió mucho, que decía: 

Bene, cara mia, aqui estoy.

Y decía que él había viajado mucho, pero que para él era una alegría muy grande regresar a casa, y encontrarse con nuestros besos Bachi cariñosi. Al final decía:

Pero la vida ha transcurrido, y ahora soy un viejo que los amará per sempre.

VHM: Por siempre lo recordaremos a Héctor Rossetto. Conservo la foto que me mandaste con su firma, en la que él está jugando, cuando me iba para Cuba.

CR: Él hizo una gran amistad con el Che y con el gobierno cubano, o mejor dicho con la Cuba de la Revolución, porque lo que él sentía era un gran respeto y admiración por la Revolución. Él había jugado torneos en la época de Batista, y conoció esa Cuba. Me decía que era terrible ver esa situación de la gente, la miseria, la represión. Y entonces él lo admiró mucho. Tengo fotos muy bellas de las tremendas simultáneas que se organizaban en la isla, que fue un trabajo muy intenso que hizo el Che por imponer el ajedrez en toda la isla.

Él sabía que el ajedrez desarrollaba en los jóvenes un espíritu de creatividad, de reflexión, de concentración. Entonces el Che se propuso, recién llegada Revolución, que llegase a todas las escuelas y que Cuba pudiera generar y sembrar grandes maestros. Entonces lo primero que hizo fue invitar a los grandes maestros del mundo y campeones mundiales, y organizar allí presentaciones para todo el pueblo, como esas multitudinarias simultáneas. Se colocaban en las plazas grandes murales iluminados, donde la gente podía seguir las partidas. Y cuando mi papá iba a jugar el Capablanca in Memoriam, que estaba organizado por esa influencia del Che y ese amor que él le tenía al ajedrez. Ahí él aprovechaba —ya que siempre decía que había sido un admirador de mi papi desde los 9 años. Sus hermanos me contaban que lo seguía hasta Mar del Plata, y que se metía en el Club Argentino—, y entonces lo llamaba por teléfono al hotel y le decía:

Maestro, he visto que usted no tiene usted ninguna suspendida hoy.

No, hoy no tengo ninguna. 

¿Y qué piensa hacer? ¿Va a ir a pasear por La Habana, a tomar algo?

Mi papá se daba cuenta, y le decía:

Usted, Guevara, ¿hay algo que quiera especialmente? Le mando un auto —le mandaba un jeep—, y se viene para el Ministerio de Industria, así jugamos. Y se quedaban jugando hasta la madrugada. Lo venían a ver, y él echaba a todo el mundo. Bueno, bueno, ahora me quedo solo con el maestro.

Y se quedaba solo, con dos enormes perros, hasta la madrugada. Mi papá se dio cuenta que el Che detestaba las ventajas. Contaba:

Yo lo reventaba a mates. Pero lo que a él le encantaba era que yo le preguntase:

—Guevara, ¿quiere que le diga dónde se equivocó?  Sí, sí, usted se equivocó en esta estrategia en esta jugada—

Eso les trajo una relación muy hermosa. Papá le hacía de correo, y le traía cartas para sus seres queridos aquí en Argentina. Y guardamos —la pusieron el viernes en el Club Argentino— una caja muy bella que él le regaló. Era de madera muy fina, y con un caballo de ajedrez incrustado. Mi papi guardaba eso como un tesoro, así como guardaba como un tesoro la amistad.

Estuvieron varios compañeros. En el cementerio habló el maestro Foguelman, también, veterano. Los amigos han hecho que pueda decir que esta despedida ha sido algo muy bello. Acabo de recibir un mail de Serrat donde dice algo muy bello:

Nosotros, veteranos de la orfandad, conocemos el vacío que deja la muerte de un padre. No importa la edad. A uno se le muere el padre y no hay calendario.

VHM: Creo que ha sido la mejor manera de despedirlo. Has tenido un padre muy valioso.[13]

Rossetto y Najdorf (Mario Anaya, 2009)

Skopje 1972 (XXª Olimpíada) encontró a la dirigencia argentina en cortocircuito con sus jugadores. Las figuras más importantes fueron renunciando a integrar el equipo olímpico que finalmente se armó con el maestro Rossetto en el primer tablero.  En lugar de valorar esa actitud, Oscar R. Panno declaró a Crónica el 24/09/72:

Najdorf tiene un score personal con Rossetto de ¡20 a 0! y les gana sin mayores problemas a los seis que viajaron. 

Cuestionar la designación de Rossetto porque nunca le había podido ganar a Najdorf y presentarlos como una opción que no existió en ese momento, fue una torpeza. Los que objetaron la presencia de Rossetto en Skopje debieron en cambio valorar su gesto y alentarlo.  No era el momento para recordar sus malos resultados con Najdorf, que en la ocasión prefirió volar a Reykjavik, atraído por el ruido que producía el enfrentamiento Fischer – Spassky.[14]

Viajes y familia: el recuerdo de Cecilia (2010)

Hay una ceremonia que Cecilia no olvida. Y que ahora, 50 años después, resignifica.

Mi hermano y yo éramos muy chiquitos, y cada tanto mi mamá nos decía: ¨A ver, busquen en el mapa dónde está papá¨.

Mi viejo estaba en ciudades imposibles de nombrar para mí, como Dubrovnik, o Helsinki, o Skopje, en Macedonia. Yo tendría cuatro añitos, y ese juego me encantaba— [15]

Como del ajedrez no se podía vivir en esa época, mi padre jugaba al póker. No jugaba por vicioso o por adicción. Ése era su trabajo, y de ese modo se cubrían los gastos en mi casa. No tuve que trabajar, y finalicé mis estudios en el Conservatorio con esos recursos.[16]

 


Notas:

[1]  Lucha y maestría, reportaje de Adrián Barría a Héctor Decio Rossetto.

[2] Estadísticas de Humberto Bianchini, 2005.

[3] Revista del Automóvil Club Argentino, enero de 1946.

[4] Carlos Guimard, Mundo Deportivo, 30 de octubre de 1952.

[5] Capanegra, Clarín, lunes 4 de julio de 1960.

[6] Entrevista sin firma, atribuible a Amílcar Celaya, Clarín, 22 de julio de 1960.

[7] Correo de la Tarde, 22 de julio de 1960.

[8] Revista de La Nación. Josef von Sternberg (1894-1959) fue un laureado director norteamericano de origen austriaco. Fue el descubridor de Marlene Dietrich.

[9] Ricardo Nazar Anchorena, Homenaje del Jockey Club de Buenos Aires al GM Héctor Decio Rossetto el 15 de noviembre de 2006.

[10] Nota de Paulino Alles Monasterio en PBT nº 818 del 23 de mayo de 1952.

[11] La Época, 19 de octubre de 1952.

[12] Homenaje al GM Héctor Rossetto, Jockey Club, Buenos Aires 2005, pág. 43/4.

[13] Reportaje de Víctor Hugo Morales a Cecilia Rossetto, 26 de enero de 2009, 12.15 horas, Radio Continental

[14] Mario M. Anaya, diciembre de 2004, Nuestro Círculo nº 340, 7 de febrero de 2009.

[15] Reportaje de Silvina Lamazares a Cecilia Rossetto, Clarín, 2 de mayo de 2009.

[16] Cecilia Rossetto, entrevista con Rolando Graña, Canal América, 4 de abril de 2010.

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