Microbiografía de Luis Palau (1896-1971)

Por Juan S. Morgado

Luis Palau se destaca como uno de los productos más valiosos de la época que trazamos él, Reca y quien esto escribe, y en algún momento fue la suya una actuación superior a la nuestra. Su voluntad de triunfo le permitió enriquecer el acervo de sus conocimientos, y destacarse como el teórico más sólido de los años 1924-1927.

Logró ganar el Torneo Sudamericano de 1925, para ratificar, de esta manera, su excelente campaña en París 1924, donde se consagró finalista del Torneo de las Naciones, para batir entre otros al ahora Campeón Mundial Euwe, y ganar algunas partidas extraordinarias. En 1927 integró el equipo que actuó en Londres, obteniendo el premio de belleza por su partida frente al holandés Té Kolsté. Posteriormente, en La Haya 1928, logró el porcentaje más elevado entre los nuestros, y venció a Stoltz en una lucha de notable tensión. Luego, apagados sus bríos, quizá por un decaimiento de su afición por el juego, fue concretándose a jugar torneos internos, y retaceó sus actuaciones. El periodismo lo perjudicó, como ha dañado a otros tantos jugadores, y su última actuación sobresaliente fue la del torneo internacional de Buenos Aires 1935, donde empató el tercer puesto luego de varios años de alejamiento absoluto de las lides deportivas.

Actualmente prodiga sus conocimientos a través de la notable revista técnica El Ajedrez Americano, que él dirige, y quizá es en ese aspecto en el que sea más valiosa su personalidad deportiva. Breve pero cáustico en sus comentarios y en sus apreciaciones, Palau es quizá el crítico más austero de nuestro medio. Y eso es más difícil de hallar que un buen jugador.[1]

La Razón, 15 de julio de 1922

Ascenso laboral de Luis Palau (1925)

Crecimiento de Luis Palau como empleado de la Aduana. Crítica, 25 de julio de 1925

Palau, primer librero ajedrecístico argentino (1925)

En ocasión de su victoria en el Campeonato Sudamericano de 1925, Luis Palau comenzó su emprendimiento de venta de libros y revistas de ajedrez argentinos y extranjeros.

La Gaceta, 24 de mayo de 1925

Palau en Crítica (1927)

Fue enviado especial del diario Crítica al Torneo de Londres de 1927. Palau es uno de nuestros aficionados más estimables en el conjunto de sus actividades ajedrecísticas o no. (Sic) Cuando circunscribe su clara mentalidad a las 64 casillas del tablero, se caracteriza por su respeto a las personas, a los principios consagrados. Jugador hecho poquito a poco, sin destellos fatuos y fugaces, ha sedimentado las nociones más sólidas y permanentes del arte ajedrecístico. Esta característica personal del diminuto Campeón del Círculo de Ajedrez le permite guardar las diferencias técnicas con los maestros del tablero –no siempre fácilmente perceptibles por la naturaleza especial del juego–, y en cambio, le vuelve áspero y difícil con aquellos que, repletos de audacia, tratan de llegar a la meta en cuatro saltos. (Sic)

Palau es campeón del Círculo desde 1922. Ganó el torneo de 1ª categoría de ese año, delante de Grau, Fernández Coria –campeón en ese momento–, Guerra Boneo y Subirá y del Río. En match Palau – Fernández Coria no pudo realizarse por el viaje de éste a Chubut, quedando Palau como campeón. Luego compartió con Reca el primer lugar en el Torneo Libre del Círculo de Vélez Sarsfield, delante de Grau. En el Torneo Mayor de 1923, clasificatorio para la representación argentina al Torneo de París 1924, finalizó 2º/4º detrás de Reca, junto a Grau y Fernández Coria. En París venció a Euwe, y clasificó para la final. Ese mismo año integró el equipo argentino en un match a 8 tableros por telégrafo con Brasil, debiendo jugar con Barbosa de Oliveira.

Debido a las demoras en la transmisión de las jugadas, su partida fue suspendida en posición ganadora para Palau, y enviada a adjudicar a un jurado uruguayo, que falló… tablas! Réti, que en ese momento se encontraba todavía en Argentina, dijo que el fallo era ridículo y demostró cómo se ganaba con facilidad, pero el resultado quedó firme, y Argentina perdió por un punto. Luego, ganó en gran forma del Torneo Sudamericano de Montevideo en 1924, momento cumbre de su carrera.[2]

Gran cobertura del Torneo Mayor en Crítica, 9 de diciembre de 1927

Multi-Caricatura de Luis Palau en el Anuario de La Razón, 1925

Palau, segundo en el Torneo Mayor de 1927, detrás de Reca (La Nación 1928)

 Palau, segundo de Reca, La Nación, 7 de enero de 1928

Se desea saber un paradero (La Gaceta, 1931)

Los ajedrecistas en general recuerdan a un jugador que en determinadas ocasiones representó al país en el exterior con brillo inigualado. Es socio del Círculo de Ajedrez y sus adversarios, que son los jugadores ‘nuevos’ en la arena ajedrecística de la Capital, lo califican de ‘ex ajedrecista’.

Es bajito, tiene el ‘físico justo’ según una acertada definición de un ocasional admirador. Silba maravillosamente bien, y cuando quiere juega al ajedrez de una manera extraordinaria en nuestro medio. Ahora, que hace tiempo que no quiere, por más datos podemos adelantar que se llama Luis Palau.

Sus amigos y sus admiradores, que somos muchos, desean su reaparición en las luchas del tablero, y agradecerán vivamente a la persona que sepa dar referencias de este ciudadano. Habría interés en hallarlo antes de la iniciación del próximo Torneo Mayor.[3]

La Gaceta, El Fou, 18 de abril de 1931

Descripción de un silbador (Ezequiel Martínez Estrada, 1940)

Luis Palau emanaba un don de simpatía cordial y sin reservas. Poseía ya esa virtud musical de ejecutante eximio del silbo, con que modulaba staccati de flauta mágica al tiempo que se acompañaba de toda una orquesta de codos, muñecas y yemas de los dedos. Practicaba un ajedrez filarmónico. La afinación precisa de su flautín labial coincidía con la exactitud de las jugadas, y hasta para mover las piezas y capturarlas obedecía a ese ritmo que le brotaba de todo el cuerpo. En Estocolmo batió a jugadores de fama internacional. Fuera de los días solemnes, jamás se sabía cuándo estaba serio y cuándo con el diablo del buen humor, pues su rostro resultaba de un acuerdo cabal entre ambos estados de ánimo, y ni en las posiciones más tensas se estaba nunca seguro de si iba a dar un jaque mate o una serenata.[4]

Palau en La Prensa (1947)

Argentina parece haber quedado fuera de la conversación, circunstancia que ha provocado una reacción un tanto fuerte –para haber sido publicada en la sección de ajedrez de La Prensa– de Luis Palau. Campea este cronista por los fueros de Miguel Najdorf, quien, aunque polaco, representaría a la Argentina. ¿Por qué no sustituir con Najdorf a alguno de los candidatos propuestos por Moscú? En su afán polémico, Palau utiliza argumentos que, planteados en el terreno internacional, podrían ser ineficaces por efectistas: pone en tela de juicio la superioridad del ajedrez soviético, basado en el score del 70% obtenido por Najdorf en Groninga contra los cinco participantes de esa nacionalidad, sin considerar poco ni mucho la actuación de Najdorf contra otros adversarios de ese mismo certamen, y trae a colación nada menos que 27 torneos internacionales ganados por Najdorf. ¿Computando qué pruebas habrá hecho Palau ese cálculo? [5]

Los dichos de Luis Palau (León Mirlas, 1949)

Luis Palau, otro de los mejores jugadores nacionales de la primera hornada, dice inevitablemente al hacer ciertas jugadas:

—Me río de los peces de colores— [6]

Notas periodísticas de Luis Palau (1953)

  La Tribuna, 12 y 15 de setiembre de 1953

Presentación del libro sobre Emanuel Lasker (Sopena) en La Nación (1953)

 Las grandes partidas de Emanuel Lasker, La Nación, 28 de marzo de 1953

Luis Palau (Mario M. Anaya, 1984)

Cuando aquella noche del viernes 18 de julio de 1924 Luis Argentino Palau superó holgadamente al Dr. Max Machgielis Euwe no inauguraba una seguidilla de notables resultados de jugadores argentinos ante figuras consagradas del ajedrez mundial. Y no fue el iniciador de la serie porque cinco días antes el campeón holandés había caído ante Roberto Grau, tras intentar sorprenderlo con la variante Merano, recién inventada por Grunfeld. Esto sucedía en la primera Olimpíada de ajedrez, disputada en París 1924. (…)

Palau había nacido el 11 de setiembre de 1896, y falleció a los 74 años, el 8 de febrero de 1971. Nunca fue Campeón Argentino pero ganó el Torneo Sudamericano disputado en Montevideo en 1925. En el segundo Torneo de las Naciones de Londres 1927, produjo la famosa miniatura ante Jan W. Té Kolsté, tercer premio de belleza, y una de las partidas más publicadas de todos los tiempos. Fue también presidente de la Liga Argentina de Ajedrez por Correspondencia (LADAC), pero donde descolló realmente fue en su labor como publicista. Su libro Combinaciones y celadas en las aperturas se convirtió en el más reeditado, y desde la dirección –compartida con Roberto Grau— de El Ajedrez Americano, realizó una notable obra de divulgación. A partir de 1954, volcó su experiencia de tantos años en el asesoramiento técnico de la Editorial Sopena y su revista Ajedrez, ocupándose además de la publicación de 29 Suplementos de Torneos y varios libros como Partidas magistrales de Roberto Grau, Joyas del ajedrez, El extraordinario ajedrez de Miguel Tal, Tigran Petrosian Campeón Mundial de ajedrez, Tratado completo de aperturas en tres tomos, Táctica moderna y sutilezas en las aperturas, Ejercicios de combinación con finales brillantes, y en colaboración con Valentín Fernández Coria, El genio del ajedrez, Pablo Morphy.

Eras muy agradable acercarse a Palau y descubrir en él a un interlocutor atento y siempre dispuesto al diálogo. ¡Qué interesante descripción sobre un rasgo de la personalidad de Palau le debemos a Ezequiel Martínez Estrada! El gran escritor lo conoció, y nos cuenta que

…emanaba un don de simpatía cordial y sin reservas. Poseía ya esa virtud musical del silbo, con que modulaba staccati de La flauta mágica al tiempo que se acompañaba con toda una orquesta de codos, muñecas y yemas de los dedos. Practicaba un ajedrez filarmónico. La afinación precisa de su flautín labial coincidía con la exactitud de las jugadas, y hasta para mover las piezas y capturarlas obedecía a ese ritmo que le brotaba de todo el cuerpo. En Estocolmo [7] batió a jugadores de fama internacional. Fuera de los días solemnes, jamás se sabía cuándo estaba serio y cuándo con el diablo de buen humor, pues su rostro resultaba de un acuerdo cabal entre ambos estados de ánimo, y ni en las posiciones más tensas se estaba nunca seguro de si iba a dar un jaque mate o una serenata.[8]

Hay humor y afecto en la semblanza del admirado maestro…[9]

Luis Palau en el Club Argentino junto a Eugenio Píder y señora (1965)

Luis Palau (derecha) con Eugenio Píder y señora, 1965

Pequeña apología de Luis Palau en La Prensa (1965)

 Palau y el recuerdo de su victoria frente a Balparda en 1929

Fallecimiento de Luis Palau por Mario M. Anaya (1971)

Obituario de Luis Palau en Revista LADAC Año XVIII Nº 129, 1971


[1] Roberto Grau, Leoplán, 4 de agosto de 1937. Luis Argentino Palau nació el 11 de septiembre de 1896 y falleció el 8 de febrero de 1971.

[2] Crítica, 9 de diciembre de 1927.

[3] Nota de El Fou en la Gaceta Deportiva del 18 de abril de 1931.

[4] La Cabeza de Goliat, Ezequiel Martínez Estrada, Editorial Losada, Buenos Aires 1983, pág. 233.

[5] Revista Qué sucedió en 7 días, 14 de enero de 1947.

[6] León Mirlas, ¡Aquí Está! 12 de setiembre de 1949.

[7] Aquí le falla la memoria a Martínez Estrada. Palau no jugó en la Olimpíada de Estocolmo de 1937, sino en La Haya 1928.

[8] La Cabeza de Goliat, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.

[9] Nota de Mario M. Anaya, revista Ajedrez de Estilo Nº 21/22, julio de 1984, pág. 491/2.

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