Alexander McDonnell: ¿murió de ajedrez?

Por Sergio Negri

Interrogarse sobre si Alexander McDonnell, el gran ajedrecista irlandés (británico), que brilló en la primera mitad del siglo XIX, murió de ajedrez, puede parecer en principio tan provocativo cuanto algo exagerado. Y, sin embargo….

Pero, vayamos primero a los tiempos más plenos de alguien que llegó a ser el mejor jugador británico y que estuvo a un paso de ser el mayor exponente de su tiempo. Mas, al ponerse por delante del francés de La Bourdonnais, al este vencerlo, lo relegó a McDonnell en una porfía tan extenuante en la que ambos dejaron lo mejor de sí y, de alguna manera, este también lo hará con su propia vida.

McDonnell nació en Belfast, Irlanda del Norte (que desde luego formaba parte del Imperio Británico), el 22 de mayo de 1798. En ese tiempo, y en los comienzos del siglo siguiente, eran los franceses, con Philidor, Deschapelles, y el propio de La Bourdonnais, quienes brillaban en el firmamento continental (y por ende mundial). Pero los de la isla querían ser parte del juego y McDonnell, en espera de la aparición de Howard Staunton, será el mejor exponente en esa lucha entre los colosos a ambos lados del Canal de la Mancha.

Alexander McDonnell

El ajedrecista fue hijo de un médico y se dedicó al comercio internacional, habiendo trabajado en Londres como Secretario del Comité de Comerciantes de la muy influyente Compañía de las Indias Occidentales. Esa ciudad será clave para su desarrollo en un juego que le apasionó, desde que lo aprendió de William Lewis (1787-1870), quien formó en 1825 un club de ajedrez en donde le enseñó al propio McDonnell.

El irlandés era una persona aparentemente imperturbable y pacífica, contrastante con la personalidad del exuberante Louis-Charles Mahé de La Bourdonnais (1795-1840). Ambos jugaron en 1834 un maratónico encuentro en en Westminter Chess Club de Londres, en cuyo marco se disputaron 88 partidas entre los meses de junio y de octubre, tres de las cuales no quedaron registradas, conforme indica el historiador George Walker (1803-1879), quien presenció la porfía.

De las anotadas, el irlandés venció en 30, perdió 44 y 14 acabaron en tablas. En rigor se trató de seis matches acumulándose los resultados hasta arribar al total general. Se jugaba todos los días, con excepción de los domingos, en jornadas larguísimas, máxime que, como es notorio, en esa época no había control de tiempo alguno.

Para más, las partidas podían suspenderse y eran muy largas, habiendo insumido alguna de ellas unas siete horas. Particularmente moroso fue el irlandés a quien se lo recuerda que, alguna vez, usó cerca de hora y media para hacer una movida. Pero su rival, en otra oportunidad, que siempre era más ágil, también llegó a pensó unos desacostumbrados, para él, 55 minutos, antes de efectuar una determinada movida.

El primer match se desarrolló a 25 partidas (el resultado fue: de La Bourdonnais 16 triunfos, McDonnell 5 y 4 tablas); el segundo a 8 partidas (McDonnell prevaleció con 5 victoria contra 4 del francés y sin tablas); el tercero a 12 partidas (de La Bourdonnais 6 éxitos, McDonnell 5 y 1 tablas); el cuarto a 18 partidas (de La Bourdonnais se impuso en 8, McDonnell en 3 con 7 tablas); el quinto a 12 (7 a 4 en triunfos para el galo, con 1 empate), para terminar en el sexto match tras 9 partidas (de nuevo predominando el irlandés con 5 triunfos a 4 de su rival, y sin tablas), el que fue interrumpido por fatiga del propio McDonnell.

Partida 50 del match: de La Bourdonnais vs. McDonnell, en https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1001153.

Lo extenuante del encuentro afectó a ambos contendientes, en particular al más frágil irlandés quien, al año siguiente, hallará la muerte (por un cuadro vinculado a una insuficiencia renal) en forma muy temprana, cuadro que seguramente se profundizó por la fatiga de la reciente experiencia frente al tablero.

En cualquier caso este resultado, más allá de las consecuencias para ambos contendientes, habrá de ratificar el predominio del ajedrez francés respecto del británico. Pero ello cambiaría en los años 40 del siglo XIX con la llegada al principal escenario de Staunton

McDonnell, para EDO HISTORICAL CHESS RATINGS fue el jugador N° 3 del mundo entre los años 1830 y 1835, siendo precedido por los franceses Deschapelles y de La Bourdonnais (este superó a su compatriota solo en 1835), con lo que se da otra muestra de que, en su tiempo, llegó el irlandés a ser el mejor jugador británico y una de las máximas figuras del mundo.

A McDonnell se lo enterró en .el Cementerio Kensal Green de Londres, en donde, tan simbólicamente, también se conducirán pocos años más tarde los restos de de La Bourdonnais quien, en 1840, hallará la muerte en la propia capital del Imperio. Con su rival compartirá morada final (y allí también yacerá el sucesor de ambos, Staunton).

Los viejos rivales frente al tablero, tan cercanos en la vida, ahora continúan muy próximos en la morada definitiva. Jugando, seguramente. Siempre jugando, al bello y eterno ajedrez…

Las tumbas de McDonnell y de La Bourdonnais

©ALS, 2021

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