Samuel Reshevsky, el prodigioso

Por Horacio Olivera

Reshevsky, nacido en Polonia el 26 de noviembre de 1911, ha pasado a la historia como paradigma del niño prodigio. Tan precoz resultó el genio que demostró para el ajedrez, que su primera infancia fue estigmatizada por sus padres, quienes hicieron abuso de las facultades del niño en propio beneficio y en el de sus bolsillos, aprovechando la curiosidad que despertaba en el público la facilidad del pequeño “Sammy” para realizar exhibiciones de partidas simultáneas, en las que derrotaba sin apremios a jugadores mayores y más experimentados.

Circulan “ad infinitum” por redes y otros medios, fotografías del muchachito (en ocasiones con el atuendo de marinerito tan común para los chicos de su época) rodeado de mesas-tablero ocupadas por circunspectos señores de poblados bigotes y luengas barbas, próximos a convertirse en víctimas ajedrecísticas del pequeño fenómeno cuya estatura apenas si alcanzaba a llegar a los trebejos.

Samuel Reshevsky en años precoces

Al finalizar la I Guerra Mundial y luego de varias giras por Europa, la familia Reshevsky se mudó a los EE. UU., en donde el pequeño Sammy continuó realizando sus asombrosas demostraciones. Pero tal era el afán especulativo de los padres para con el don de su hijo, que pronto se advirtió que el niño no tomaba debidamente la instrucción escolar, absorbido por la permanente itinerancia ajedrecística a la que era obligado. Pues bien, hacia 1922, el gobierno tomó cartas en el asunto y obligó a los padres a enviar al chico a la escuela, por lo que durante los siguientes diez años, Sammy dejó todo lo relacionado con el ajedrez para concentrarse en el estudio, hasta que en 1932 regresó al tablero para lograr el tercer lugar en el torneo de Pasadena, no sin antes obtener el título de Contador Público en la Universidad de Chicago.

A partir de allí, su intacta genialidad para el juego le permitió ingresar rápidamente en la élite mundial y ganar, en 1935, el muy fuerte certamen de Margate, postergando al ex campeón José Capablanca. Tercero en Nottingham 1936 y ganador en Kémeri 1937 y Hastings 1938, jugó también en 1938 en el famoso y fortísimo torneo AVRO, disputado en los Países Bajos, ganado por Keres (junto a Fine), y en donde compartió el cuarto puesto con el campeón mundial Alekhine, y los ex campeones Euwe y el ya mencionado Capablanca.

Durante esos años triunfó también varias veces en el campeonato de los EE. UU. y en 1948, llegó su oportunidad dorada, cuando fue invitado por la FIDE a participar del Torneo de La Haya, organizado para consagrar al nuevo campeón del mundo, tras la muerte de Alekhine. Sammy tuvo una excelente actuación, empatando con Keres el tercer puesto, detrás de Botvínnik (el nuevo campeón) y Vasili Smyslov.

La carrera ajedrecística de este gran jugador continuó en auge hasta la década del ’70, tiempos en que la comunidad ajedrecística lo consideraba, junto a Najdorf (con quien jugó un par de memorables matches), los dos mejores jugadores de Occidente. Participante de varios Interzonales y animador permanente de los más importantes torneos del mundo, entre otros logros destacados fue segundo en Zúrich 1953, uno de los más fuertes torneos de la historia, y en Sousse 1967 clasificó para la Candidatura, pero fue derrotado por Korchnói en su match individual de cuartos de final. Antes, en 1961, protagonizó un sonado encuentro con un ascendente Bobby Fischer, que terminó en polémica.

Samuel Reshevsky se mantuvo activo casi hasta el final de sus días, protagonizando algunas proezas dignas del genio que demostró a edad temprana, como por ejemplo ganar el fuerte abierto de Reikiavic nada menos que…¡a los 73 años de edad!

De estilo posicional y sólido, pero muy activo, tuvo dos “enemigos” que acaso le impidieron llegar aún más alto en el tablero: su escaso apego al estudio y la preparación (ergo, un relativamente pobre conocimiento de las aperturas) y, sobre todo, sus legendarios apuros de tiempo, que aunque los jugaba con la maestría propia de la experiencia, le privaron en muchas ocasiones de mejores resultados.

Personaje pintoresco si es que los hay, Samuel Reshevsky puede ser recordado de muchas maneras. Con ese trajecito marinero del que hablamos al comienzo, sentado frente al tablero con su calva brillante y la infaltable pipa colgándole del labio inferior o saltando en su silla y dándose golpecitos con los dedos en la cabeza en alguno de sus furiosos “zeitnot”. Pero, sobre todo, será recordado como un prodigio del ajedrez a quien muy pocos podrán comparársele.

Falleció en Nueva York el 4 de abril de 1992.

Sobre el autor:
Horacio Olivera es un ajedrecista de Primera Categoría de la Federación Metropolitana de Ajedrez de la República Argentina y socio fundador del club Torre Blanca de la ciudad de Buenos Aires.
Como ajedrecista, fue subcampeón metropolitano juvenil, campeón metropolitano y nacional de los Torneos Evita (1973), finalista de Campeonato Argentino Juvenil (1974) y sub-campeón de las provincias de Chaco y Corrientes (en los años 90).
En su calidad de investigador ha sido colaborador del diario Página 12 y del sitio web Ajedrez 12.
Actualmente, participa del programa radial Frente al Tablero, que se emite desde la Radio Porteña 89.7 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los viernes a las 20.00, en donde se abordan cuestiones vinculadas al ajedrez con las dimensiones educativa, terapéutica y pedagógica.
Asimismo, ha oficiado en su país de panelista en diferentes Encuentros relacionados con la Historia del Ajedrez.
Horacio Olivera

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