Leibniz imaginó a Dios jugando al ajedrez

Por Sergio Negri

Cuando se piensa en un sabio, uno de los nombres que surgen inmediatamente a la mente, es el de Gottfried Wilhelm Leibniz, filósofo, lógico, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán, nacido en la ciudad de Leipzig el 1º de julio de 1646 y fallecido en Hannover el 14 de noviembre de 1716. En algunas visiones se lo ha sindicado como: “el último genio universal”.

Frente a tan vastos y diversos campos que abarcaron la inquietud de su saber, el ajedrez iba a poder ocupar un espacioY uno nada anecdótico, además. Es que lo empleará en un argumento central en el que aparece presente la propia Divinidad.

A la hora de discurrir en las clásicas cuestiones de esencia y de existencia, Leibniz considera que estamos en el mejor de los mundos posibles. Una muestra de optimismo que cuesta por momentos compartir.

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