Juan Filloy, escritor y Presidente de un club de ajedrez en Córdoba, Argentina

Por Sergio Negri

Un caso de notable vigencia en el tiempo es el del escritor cordobés Juan Filloy (1894-2000), a quien se suele sindicar como un hombre de tres siglos aunque, en rigor, le faltó poco menos que un semestre para arribar al tercero de ellos, el actual.

Dentro de su vasta obra literaria, se presenta una característica común notable: los nombres de los libros están siempre constituidos por palabras de siete letras, con la posible incorporación de algún que otro número o signo. Por ejemplo, entre ellos se puede observar desde Periplo, que es de 1930, hasta Decio 8A, que es 1997; pasando por La potra; Tal cual; Elegías; Yo, yo y yo; Gentuza; Sonetos; y tantos otros, en un número de veintisiete, a los que se suman otros más, no publicados aún, que responden al mismo requisito de longitud a la hora de su denominación.

Siendo así, lo que se nos presenta casi como muy poco justificable es que Filloy, con su acercamiento al juego, no hubiera escrito un texto bajo el contundente nombre de Ajedrez, con lo que hubiera cumplido estrictamente con ese requisito cuantitativo planteado por el propio autor.

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